El fastidio que sintieron varios diputados K por la decisión de la conducción del Frente para la Victoria de conceder la vicepresidencia tercera de la Cámara baja a los ex duhaldistas del Peronismo Federal logró ser sosegado por el jefe de la bancada, Agustín Rossi.
La tranquilidad que se alcanzó después de dos semanas de aquella determinación tiene relación también con la decisión del Gobierno nacional de "atender más de cerca" las preocupaciones de los diputados oficialistas.
Así lo relataron dos fuentes consultadas y un tercer legislador que primero dio cuenta del malestar y luego reconoció que la situación conflictiva "comenzó a resolverse".
El miércoles 19 pasado se eligió a Graciela Camaño -una ex duhaldista ahora alineada con el kirchnerismo y esposa del sindicalista y diputado Luis Barrionuevo- como vicepresidenta tercera del cuerpo y la mayoría de los legisladores K se enteró de la decisión cuando ya estaban en sus bancas.
Entre esos sorprendidos había muchos que tuvieron puestos de comando y decisión en el bloque oficialista cuando el año pasado se fracturó de hecho la bancada del PJ y José María Díaz Bancalari debió renunciar a la conducción del bloque por su participación en las elecciones legislativas como compañero de fórmula de Hilda "Chiche" Duhalde.
La disconformidad quedó clara a la hora de la votación, porque la candidatura de Graciela Camaño cosechó sólo 114 votos favorables, de los 204 legisladores presentes, cuando habitualmente, las autoridades de la Cámara baja se deciden por unanimidad y con acuerdo de todos los bloques, por lo que esa votación mostró en forma evidente el descontento de oficialistas y opositores.
Toda esta situación motivó primero quejas por lo bajo en los pasillos y luego dio pie a "una cena reservada en la casa que el diputado Carlos Caserio tiene en Recoleta", indicó un legislador, donde estuvieron el propio Rossi -que fue para escuchar quejas- Juan Irrazábal y Jorge Argüello, entre otros. Ese encuentro, realizado este martes pasado, trascendió entre otros legisladores y se generaron varias "conversaciones de tono elevado porque se trataba de un encuentro que no debía difundirse", explicó una de las fuentes consultadas.
Sin embargo, que trascendiera la reunión no hizo más que sumar al grupo otros kirchneristas molestos y obligó a una reunión con el titular del Cuerpo, Alberto Balestrini, quien escuchó más quejas de quienes reclaman "participar de los debates".
Toda este reclamo fue minimizado por una fuente muy cercana a Rossi, que dijo que había "más especulación que realidad, las críticas fueron para Balestrini, pero el tema ya está solucionado y todos los diputados están trabajando". De todos modos, el reclamo existió y el número de diputados que se presentó ante Balestrini fue menor del que podría haber sido porque comenzó a surtir efecto la visita que el martes de la semana pasada hizo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, al bloque oficialista.
Había ido para analizar algunos puntos de su presentación a la Cámara baja -que se postergó una semana y se realizará este miércoles- y prometió "un mayor contacto" con el bloque oficial, afirmó una legisladora que participó de ese encuentro.