Recuperar a los chicos

¿Se puede pensar en universalizar la secundaria cuando aún hay chicos que no hacen la primaria? Otro debate en el marco de la nueva ley de Educación. Infraestructura, tutores e ingresos universales son algunas propuestas para alcanzar los objetivos.

Uno de los temas centrales respecto del debate por la nueva ley de Educación radica en la obligatoriedad de la secundaria o escuela media para todos los adolescentes del país. Algo a lo que es probable nadie se opone. Sin embargo, si bien todos coinciden en el objetivo, aparecen diferencias en las formas de lograrlo. Para ello se habla de la importancia de incorporar tutores y de mejorar la infraestructura, como una forma de aumentar la oferta educativa. También desde el ARI se insiste con que la única opción para lograr la universalización es el Ingreso para la Niñez, que se propone desde ese partido.

El primer eje de debate es hasta qué punto es conveniente establecer la obligatoriedad de la escuela media, si hasta hoy no se puede garantizar siquiera que los chicos terminen la primaria. ¿No convierte este punto de la ley en una mera expresión de deseo? Al respecto, la senadora justicialista Graciela Bar, quien es una de las que encabeza el debate educativo por el oficialismo en la Cámara alta, opinó que “tiene que ser obligatoria, aunque hoy no se pueda cumplir. Tiene que ser una meta a largo plazo”.

Con esto coincidió la diputada radial Olinda Montenegro: “Estoy convencida de que tenemos que tender hacia lo mejor y que, por lo tanto, debería ser obligatoria, aunque debemos ser conscientes de que no lo podemos lograr en breve tiempo”. No obstante, insistió en la necesidad en poner objetivos más concretos para el corto plazo y muy ambiciosos para el largo. “Si bien la crítica es que hay gente que no puede terminar la primaria, ¿cómo podemos pretender más? Eso es una necesidad a la que hay que apuntar”.

PAE

La titular de la comisión de Educación de la Cámara baja, Blanca Osuna (FpV-Entre Ríos), agregó que sólo es posible solucionar las causas de la deserción si se plantea esto como un problema de Estado. Al respecto, consideró que es necesario que sea obligatorio por ley para poder atacar esas causas.

“En el nivel medio hablamos de la cobertura. Como hoy no es obligatoria, no existe una oferta que haga realidad la cobertura universal para todos. Para esto necesitamos más inversión. Por otra parte, hay problemas dentro de la escuela media que muestran altos índices de repitencia o de sobre edad, que hacen que los chicos abandonen los estudios”.

Sin embargo, no todos lo observan de la misma manera. La líder del ARI, Elisa Carrió, fue muy crítica de la forma en que está redactada la consulta para la nueva ley: “La garantía del acceso y permanencia en la educación depende de una variable que no está contenida en los ejes de debate. A saber, la necesidad de un ingreso universal garantizado a la niñez atado a la permanencia en la Escuela. Porque si no hay posibilidad para el ingreso, la obligatoriedad por ley es sólo una expresión demagógica de deseos. El problema no es el qué, sino el cómo. De nada vale que los maestros discutan la garantía en la que todos van a estar de acuerdo, si ella no incluye una ley del gobierno de distribución del ingreso por niñez que lo haga posible”, aseguró la legisladora en un documento de su autoría llamado “La educación como política central del porvenir”.

Difícil de cumplir

En este punto llega el segundo eje de la cuestión. Todos acuerdan en que la educación debería ser universal. Algunos ponen en duda el hecho de manifestar su obligatoriedad, porque saben que ésta será muy difícil de cumplir.

Es en ese punto en el que tal vez se debería invertir el eje del debate. ¿Cómo hacer para que los chicos no abandonen la escuela secundaria? Al respecto, una de las propuestas centrales del Ministerio de Educación es la incorporación de profesores tutores. ¿Qué significa esto? En una secundaria promedio, los alumnos tienen alrededor de 12 docentes, muchos de los cuales sólo van una vez por semana y trabajan en diez escuelas para poder mantenerse. Esto genera una imposibilidad en la comunicación entre los adultos y los alumnos: muchas veces un chico falta durante meses y nadie se entera hasta que los profesores tienen que pasar las notas. El tutor se encargaría de hacer un seguimiento personalizado de cada uno. “Estuve en Cuba varios años y allí los tutores funcionan. El tema es cómo se implementa aquí, de modo que el chico que está más alejado de la escuela tenga un tutor”, explicó Olinda Montenegro, quien enfatizó que en la ley no sólo se debe crear esa figura sino que se deben especificar las funciones. “El tutor debe ser la mano del mayor puesta en el hombro del chico: alguien que ayude a pensar y a mirar, si es que tiene una función prevista de educación en valores”, agregó.

Graciela Bar también rescató la importancia de los tutores: “Hoy el contexto es adverso y hay situaciones que los profesores no saben ni pueden resolver, como los temas de marginalidad, violencia, embarazos adolescentes… Por eso tiene que haber psicopedagogos, asistentes sociales, psicólogos, para que ayuden a cubrir el aprendizaje en este contexto adverso. Tiene que haber especialistas que ayuden a los chicos a motivarlos y aprender en mejores condiciones”, apuntó.

Blanca Osuna agregó que habría que cambiar el enfoque de cómo se trata a los alumnos. “Debemos tener propuestas que sean más flexibles para la contención de problemas que tienen los chicos. Tenemos que ver a los chicos no como personas que abandonan la escuela, sino como personas que son abandonadas por la escuela”.

Mejorar la infraestructura, los niveles de enseñanza y lograr que la escuela contenga a los alumnos. Desafíos que van mucho más allá de la simple declaración de obligatoriedad. Las medidas, por supuesto, deben atender al contexto de pobreza que se vive en la Argentina.

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