La diputada Nora Ginzburg cuestionó que en materia de inseguridad “la variable de ajuste sea la sociedad” y en tal sentido dijo que se plantean los opuestos: mano dura contra abrir las cárceles. Por otra parte, sostuvo que “este gobierno sigue mirando el pasado como forma de no ver el presente” y pareciera que “los muertos actuales no se tienen en cuenta”.
En declaraciones al programa Parlamentario TV, que se emite por canal Metro, la diputada del PRO rechazó enfáticamente la aplicación de mano dura, diciendo que “siempre nos hacen ver los opuestos entre que abramos la cárcel y la variante de ajuste sea la sociedad, o apliquemos mano dura y permitamos que la policía llegue a apremiar, al gatillo fácil… No, no es así, los dos extremos son tan malos uno como otro. No se puede solucionar la inseguridad cometiendo otros delitos”.
“Sin perjuicio de la condena hacia el terrorismo de Estado”, la diputada sostuvo que “este gobierno sigue mirando el pasado como forma de no ver el presente”, y en tal sentido se quejó porque “la inseguridad actual no se tiene en cuenta; los muertos actuales no se tienen en cuenta”.
Con relación a la resistencia oficial a aprobar las leyes que demanda el ingeniero Juan Carlos Blumberg, la diputada del PRO aclaró que no piensa que haya que aumentar las penas, sino “cumplir la ley vigente, con eso alcanza”. Cuestionó también a los jueces, señalando que “tenemos tribunales que se toman la atribución de legislar y ponen lo que quieren, aun cuando la ley no lo dice”, y criticó también que “se utiliza el remedio de la inconstitucionalidad de forma común, cuando tendría que ser algo extraordinario”.
“Es muy difícil que podamos encontrar una solución -dijo-, porque tenemos legisladores y jueces que legislan y aplican la ley respectivamente en una burbuja. Teorías fascinantes, pero que se dan de bruces con la realidad. Acá el supuesto garantismo, no es tal garantismo, sino abolicionismo, estamos viéndolo claramente. Se hace todo teniendo en mira la preocupación del delincuente y su familia, que ojo, hay que tenerlo muy en cuenta, pero lo que no se puede desatender es a la otra parte de la sociedad, a la parte que trabaja, se esfuerza y le cuesta llegar a fin de mes, porque en una sociedad donde no hay premios y castigos, donde es lo mismo trabajar y ser honesto que delinquir, es una sociedad que poco a poco se va resquebrajando”.
La diputada Nora Ginzburg elogió la Ley Penitenciaria Federal, pero aclaró que “no se cumple, porque no hay interés, porque la idea es abrir las cárceles y que la variante de ajuste sea la sociedad”.
“No hay ninguna política de seguridad que no empiece por las cárceles -destacó-. Si usted no tiene cárceles dignas, donde las personas puedan recuperarse, no va a poder empezar ninguna política de seguridad”.
Reclamó también que en las cárceles existan pabellones de gerontes, donde puedan ser ubicadas las personas mayores, y “no que empecemos a discutir si con los 70 años tienen que salir o no, porque en la realidad le digo que en el único caso que justifico verdaderamente la prisión domiciliaria es cuando el condenado es un enfermo terminal, porque esa es una razón humanitaria para que vaya a morir con su familia, o al menos en un lugar que no sea encierro. Y si no tiene familia, tendría que haber también pabellón para personas de enfermedad terminal”.