El trabajo en las 32 comisiones de la Cámara de Diputados bonaerense a lo largo del año 2006 fue por demás productivo.
El 134º período legislativo comenzó con una nueva composición de la Cámara de Diputados bonaerense, donde por primera vez ni el PJ ni la UCR fueron las fuerzas mayoritarias. La irrupción del Frente para la Victoria en la vida política bonaerense cambió el mapa de las bancas y comenzó a dominar la presidencia del cuerpo y la de las principales comisiones, que son las encargadas de analizar los proyectos y darles el despacho correspondiente para luego ser tratadas en el recinto.
Es cierto que muchas veces se exime de su consulta para dar un rápido tratamiento cuando la situación así lo amerita, pero la mayoría de los expedientes se deriva a las comisiones que entienden en cada tema.
Entre marzo y diciembre del año pasado los integrantes de cada una de ellas debían reunirse regularmente para tratar cada una de las iniciativas que tomaban estado parlamentario. De por sí fue muy dispar el funcionamiento de las 32 comisiones que funcionan en forma permanente en la Cámara baja.
A la cabeza de expedientes despachados y cantidad de reuniones está la Comisión de Salud, a cargo del diputado del FpV Eduardo Fox. Los miembros se reunieron en 18 oportunidades y analizaron más de 350 proyectos. Le sigue Asuntos Constitucionales y Justicia, que preside Marcelo Feliú, con 227 despachos en 13 reuniones, y la de Asuntos Culturales, cuya presidenta es la diputada del PJ Marcelina Pérez de Ibarra, con 202, también en 13.
Por su parte, 14 veces se reunieron los integrantes de la Comisión de Niñez, Familia y Mujer, presidida por la radical Mirtha Calmels, con una producción de 125 tratamientos.
La productiva Comisión de Salud trató leyes antitabaco, lucha contra el alcohol y drogas, programa de salud mental, vacunas obligatorias, reglamentación de geriátricos y la carrera de enfermería como hospitalaria profesional, entre otros.
En tanto, comisiones consideradas importantes, como la de Presupuesto e Impuestos, se reunió en 10 ocasiones y elevó 147 despachos; la de Seguridad y Asuntos Penitenciarios sacó 80 proyectos en 11 reuniones, pero quedaron pendientes entre la veintena de expedientes sin analizar, la creación de la Policía Judicial y la ley de seguridad privada, para mencionar algunas. La de Educación postergó más de 100 expedientes, algunos como cambios en el Estatuto Docente o fomento a áreas educativas, y en las 12 reuniones emitieron 66 dictámenes. Obras y Servicios Públicos sólo se reunió en 4 oportunidades, aunque despacharon 149 iniciativas y dejaron pendientes otras tantas.
En el escalón más bajo de producción se encuentran las Comisiones de Comercio Exterior y Derechos de Usuarios y Consumidores. La primera, comandada por el integrante del bloque del PJ Nicolás Castiglione, si bien no recibe tantos expedientes resolvió 6 en 4 reuniones. Entre los pendientes está el que prevé todos los talles para la ropa de varón. El segundo caso es la comisión presidida por la radical Irma Uña, que logró reunir a los miembros en dos ocasiones y resolvió 7 despachos, dejando pendientes la prohibición del uso de camas solares para menores, la instauración de una tarifa diferencial de agua para personas de bajos recurso y un programa de prevención y control del tabaquismo.
Es cierto que cada comisión tiene su propia complejidad. Algunas reciben casi todos los expedientes por ser más generales y otras sólo reciben lo específico de su tema. Sin embargo, también debemos tener en cuenta que en más de 40 semanas de trabajo solamente la de Salud tuvo un promedio de una reunión cada dos semanas, que se podría entender como “normal” y con una producción destacada. Es para pensar que aquellas que entienden en casos más generales deberían tener una periodicidad mayor de reuniones acordes con la cantidad de expedientes que reciben. En cuanto a las otras, que no promediaron reunión cada 15 semanas sería oportuno evaluar la necesidad de mantenerlas o fusionarlas con otras.