Sancionaron la ley de vidrios seguros

Esta norma tiene su origen en el accidente que sufriera en 2004 una nieta del ex presidente Raúl Alfonsín, quien falleció absurdamente al desangrarse por la herida que le ocasionó la rotura de un vidrio sin protección de una puerta del colegio al que asistía.

La Legislatura porteña sancionó la ley conocida como “Vidrios seguros”, elaborada a partir de proyectos de ley presentados por los diputados Mario Morando (Compromiso por el Cambio) y Carlos Ameijeiras (mandato cumplido).

Los legisladores porteños Mario Morando y Carlos Amejeiras presentaron ese mismo año sendos proyectos para establecer claramente en el Código de Edificación los requisitos a cumplir por los vidrios utilizados en zonas de riesgo para impacto humano, no sólo para construcciones nuevas, sino extendiéndolo también a las existentes, otorgándoles un plazo razonable para adecuarse.

Esta adecuación de la legislación vigente tiene fundamento en que mientras los vidrios comunes, al romperse se fragmentan aleatoriamente en grandes trozos que se constituyen en verdaderas navajas, los vidrios laminados, si bien son a su vez dos planchas de vidrios comunes, están pegadas a una lámina plástica, de modo tal que al romperse los fragmentos se mantienen unidos a dicha lámina plástica, evitando cualquier posibilidad de cortadura. Por su parte los vidrios templados están fabricados de una forma tal que al romperse se pulverizan en fragmentos que por tan pequeños resultan inofensivos.

La nueva norma indica que en caso de existir puertas, paneles bajos, ascensores, fachadas, mamparas de baño, divisores y mobiliario fijo de vidrio, solamente lo pueden ser de vidrio laminado o templado. Y que todos los vidrios inclinados, tales como techos, marquesinas y parasoles, deberán ser laminados en construcciones nuevas. En construcciones existentes, si no son laminados, deben estar envueltos en una malla de protección que prevenga la caída de fragmentos en caso de rotura.

A fin de facilitar la constatación del cumplimiento de las nuevas exigencias, y evitar versiones “truchas”, los vidrios templados y laminados deben llevar identificación visible de su clase y resistencia.

Las escuelas públicas y privadas tendrán cinco años para cumplir con las nuevas exigencias. El resto de los edificios existentes deberán adaptarse también dentro de dicho plazo, según lo determine la reglamentación. Los nuevos edificios, por supuesto deberán cumplir la norma desde su habilitación.

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