El día que Cristina fue Premio Parlamentario

Asumirá como presidenta de la Nación exactamente a diez años de haber ganado el premio como senadora más laboriosa de 1997. Junto a ella, era consagrado el entonces diputado y actual gobernador Mario Das Neves. Cuál era el pensamiento de ambos por entonces.

Este lunes Cristina Fernández de Kirchner asume la primera magistratura, habiendo cumplido en apenas una década una verdadera parábola. De expulsada del bloque justicialista, hoy se ubica en la cúspide institucional de la Nación.

Y precisamente ese comportamiento interno, que le valió por entonces el mote de “rebelde” con el que la calificó en esos días Semanario Parlamentario y que todos adoptaron para definirla, fue lo que la hizo tan conocida que la llevó a ganar la máxima distinción de la quinta edición de los Premios Parlamentario.

De todos modos, aclaraba que “lo de rebelde tiene que ver con etapas cronológicas juveniles; y yo estoy demasiado grande para ser rebelde”.

Junto a ella se consagró el entonces diputado nacional Mario Das Neves, fundamentalmente por su labor al frente de la Comisión Investigadora de la Aduana Paralela. Por tal motivo, en la segunda semana de diciembre de hace exactamente diez años, Semanario Parlamentario reunía a ambos legisladores y publicaba en su edición N° 382 un reportaje conjunto hecho por la periodista Gisell Rumeau.

“Un dato para destacar -señalaba la nota en su copete-: ambos son patagónicos y justicialistas, pero no menemistas”.

La nota estuvo signada por la reciente derrota electoral del oficialismo de entonces, sucedida el 26 de octubre de 1997, que marcó la irrupción electoral de la Alianza que alcanzaría el poder en dos años. ¿Se plebiscitó la gestión menemista el 26 de octubre?, preguntaba Parlamentario, a lo que Cristina respondía: “Creo que estuvieron en juego valores que no se cotizan en Bolsa, que están más allá de la Economía, de los problemas concretos como la desocupación, y que tienen que ver con la transparencia y la ética. La gente lo demandó en forma muy clara y concreta y desde el Gobierno no se lo supo interpretar correctamente. En definitiva, hubo un plebiscito a una forma o estilo de gobernar, con el cual la gente no está de acuerdo”.

La hoy presidenta electa no interpretaba ese resultado como una crisis de identidad partidaria, sino que su crítica fundamental al menemismo era “cómo se planta frente a los cambios en el mundo”.

“Uno puede hacerlo aceptando que los tiempos han cambiado, que se debe variar los instrumentos, pero siempre el objetivo debe ser el mismo: mejorar la calidad de vida de la gente -agregaba-. El peronismo siempre se caracterizó por una movilidad social, y el problema es que el menemismo no se plantó frente a la transformación con la comprensión y adaptación a los cambios, sino con la fe del converso. Entonces, de un Estado de bienestar muy fuerte -que en definitiva se construyó en la etapa peronista-, se pasó a las antípodas, a que el mercado todo lo soluciona. Nosotros creemos que esto no es así. Pero no desde la ideología, sino desde la experiencia concreta de gestión de gobierno en la provincia de Santa Cruz. A mi criterio, debería haberse construido un Estado diferente y no hacerlo desaparecer, como sucedió”.

Flamante diputada nacional, pero premiada por su paso por el Senado durante ese año, Cristina señalaba ante Parlamentario respecto a la Corriente Peronista que había creado junto a su esposo que se trataba de “un espacio político que se está organizando territorialmente en todos los distritos para llegar a ser un lugar de reflexión, de trabajo concreto, donde se pueda discutir y debatir cuál es el rol del Estado, cuál es el peronismo que viene, qué país queremos y cómo vamos a reconstruir el diálogo de los políticos con la gente. Debemos lograr que la política vuelva a ser visualizada por la gente como un instrumento para transformar la realidad”.

– Son varios los que sostiene que los Kirchner son la “pata” peronista que le falta a la Alianza…

“Bueno, ese es un lugar anatómico poco deseable para cualquier nivel de político, ¿no? Los militantes políticos siempre pensamos en ser neuronas, más que patas”, aclaraba Cristina Kirchner.

A Mario Das Neves, en tanto, le faltaban seis años para llegar a la gobernación de su provincia, un sueño lejano por entonces. Hoy no oculta su deseo de ser candidato presidencial en 2011, y por entonces advería respecto a su partido que “el peronismo existió antes de Carlos Menem y seguirá existiendo después de él (…) Cuando muchos creen que el partido está pasando por una etapa de disolución, siempre tenemos los suficientes anticuerpos como para dar una discusión y salir a flote”.

Cristina Fernández de Kirchner es la primer mujer elegida democráticamente para presidir la República Argentina. Y fue la primera en ganar el máximo Premio Parlamentario. ¿Ganar el premio a la mejor legisladora del año y ser mujer implica un doble mérito?, se le preguntó entonces.

“Sí, porque soy la primera mujer que recibe este galardón desde que se instituyó en 1992. Así que lo viví como una suerte de reconocimiento al género, además del mérito a la labor legislativa. Pese a que yo no tengo planteos feministas”, aclaraba.

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