Sin convocatoria a sesiones extraordinarias, los legisladores deberán esperar al 1º de marzo para volver a ocupar un lugar en el recinto. Mientras tanto, los empleados de la construcción son los habitantes naturales del Parlamento.
“Disculpe las molestias. Obra en construcción” fue el imaginario “cartel” que puso el oficialismo para la oposición que pedía a gritos el escenario legislativo para tratar temas polémicos para el Gobierno nacional.
En un marco complicado con vistas a las elecciones legislativas de octubre, el Poder Ejecutivo Nacional puso las barbas en remojo al debate y no convocó a sesiones extraordinarias.
Pero, además, lo habría adelantado a las autoridades de la Cámara de Diputados, ya que desde octubre estaban presupuestadas obras de mantenimiento en el edificio central y el anexo. Estas obras terminarían justo cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner abra el período ordinario, el 1° de marzo.
Así, el principal habitante del Congreso en el verano 2009 fueron albañiles y restauradores. Si los diputados hubieran sido convocados a sesionar en febrero, la actividad legislativa se habría transformado en una verdadera carrera de obstáculos.
"La oposición pide sesiones, pero cada vez que el Ejecutivo manda una ley se niega a dar quórum. ¿En qué quedamos?", replicó el jefe de los diputados oficialistas, Agustín Rossi, dando un cierre definitivo a la discusión: obra en construcción, el Congreso abre en marzo.
Aunque no solo se queja la oposición. Sino también los empleados legislativos que retomaron sus tareas y descubrieron que hay un solo baño habilitado para los 13 pisos del edifico anexo, donde funcionan las oficinas de los diputados y de las comisiones parlamentarias.