La Legislatura de la Ciudad convirtió en ley una norma por la cual en el caso de que un automovilista exceda el límite permitido para el consumo de alcohol al volante, ya no podrá un acompañante hacerse cargo del vehículo.
Durante el verano, los acarreos de automóviles cuyos dueños eran hallados en falta por haber dado positivos los controles de alcoholemia arrojaron como resultado una acción judicial en la provincia que determinó que un eventual acompañante podía hacerse cargo del volante.
Previniendo que los controles cada vez más amplios de alcohol en la sangre de los conductores acarreen en esta capital problemas similares, la Legislatura dispuso una modificación en el Código de Tránsito porteño.
A partir de este cambio, en los casos en que un conductor tenga un mayor índice de alcohol en sangre que el permitido, o se niegue a realizar el control correspondiente, el vehículo tendrá que ser removido del lugar y remolcado a un depósito. Hasta ahí, todo igual que antes, pero la aclaración es la siguiente: esto será aunque en el mismo vaya otra persona que pueda manejar.
Se trata de una modificación impulsada por el presidente de la Comisión de Tránsito de la Legislatura, Daniel Amoroso, quien promovió que a partir de ahora "si el resultado de la prueba (de alcoholemia) indica mayor nivel de alcohol en sangre que el permitido o si el conductor se niega a efectuar dichas pruebas, el agente de control debe prohibirle continuar conduciendo y ordenar la remoción del vehículo".
"Para permitir que el procedimiento actual se siga empleando, es necesario derogar ambas excepciones. Entregar el rodado a un acompañante no reduce los riesgos ya que muchas veces lo conducen por pocas cuadras y luego se lo devuelven al conductor. Esto no permite prevenir de manera eficaz los accidentes viales", señala la nueva ley.
El autor del proyecto señaló que "si el acarreo se lleva a cabo ante los rodados que se encuentran mal estacionados siendo ésta una falta de carácter leve, no se justifica la imposibilidad de hacerlo ante aquellos que conducen alcoholizados. De continuar esto así, estamos manteniendo una relación de proporcionalidad inversa entre peligro causado y pena correspondiente, lo cual es contrario a los principios generales del derecho".
“Tomando los cuatro meses anteriores a la aplicación del acarreo (enero-abril del año pasado) y comparándolos con los posteriores (mayo-agosto), encontramos que se produjo un descenso del 20,5 por ciento en la cantidad de controles con resultado positivo", agrega la norma.