A la luz de la incertidumbre

La puesta en práctica de la reforma electoral que implementa, entre otras cuestiones, las internas abiertas, simultáneas y obligatorias, sigue preocupando a la dirigencia en general y, en particular, a los opositores.

Toda reforma electoral es política”, comenta un colaborador legislativo que todos señalan como la “pluma mayor” de la reforma electoral votada el pasado año en la Legislatura bonaerense, luego de fuertes cruces entre diversos referentes del oficialismo, que fueron guardados bajo siete llaves. En ese marco vale recordar que se destacó el papel que cumplió el entonces vicegobernador en ejercicio Alberto Balestrini y -en un papel no menor- el actual presidente del Senado, el quilmeño Federico Scarabino.

De hecho, no es la primera vez que la provincia de Buenos Aires asiste a la sanción de una norma que establece elecciones internas para todos los partidos políticos, abiertas, simultáneas y obligatorias. Fue en la post crisis del arranque del Siglo, cuando Felipe Solá encaró una reforma ambiciosa que no solamente se limitaba a lo electoral, sino que incluía también a la administración del Estado.

Como dato de aquella embestida quedan indicios concretos. La actual Comisión de Reforma Política y del Estado que funciona en la Cámara alta provincial data de esa época, hoy la preside el senador del GEN Ricardo Vázquez. Y es precisamente en este ámbito institucional donde se acumularon los interrogantes que desde diversas bancadas decidieron hacer públicos.

La discusión que empuja en un principio la dirigencia opositora en forma de queja y abiertamente pública, también se da de forma subrepticia, aunque con profunda firmeza, en el partido de Gobierno que posee, por estos momentos, límites tan difusos.

En primer lugar, en el debate se superponen la interpretación y la reglamentación de dos leyes -autónomas-, que son las que enmarcan el proceso electoral, tanto el primario como el general. Se trata de dos leyes que por primera vez se pondrán en práctica para la regulación del sublime acto democrático que son las elecciones. Una de ellas es nacional o federal, fue sancionada por el Congreso nacional y numerada con el 26.571; de esa ley dio cuenta Semanario Parlamentario en su edición Nº 1049. Pero en el mismo acto eleccionario también entra a tallar la Ley provincial 14.086, para los cargos provinciales.

Las dos normativas fueron concebidas como gemelas, pero como tal, no son idénticas. En el caso de la legislación provincial no hay avances parciales en la reglamentación, como sí se ha hecho en el orden nacional. Por lo tanto, el primer reclamo que se expresa es que se avance en la reglamentación de la norma, pero habrá que armarse de paciencia.

Formalidades

Se sabe en el mundillo político-legislativo que existen posibilidades en la legislación que pueden modificarse con la reglamentación, sin cambiar el espíritu de la normativa promulgada, o cuestiones que no quedan debidamente claras en el cruce de legislaciones que se deberían definir con la misma. Citan, como el ejemplo más claro, el de los padrones. La Ley provincial dice que se vota con padrones provinciales, pero nunca existieron padrones propios actualizados en la provincia de Buenos Aires, en todo caso se usan los de la última elección con las altas de edad pero no más cruces, así que, por lo general, se desechan los provinciales y se usan los nacionales.

Ahora bien, existen tres vías para reglamentar aspectos formales de una ley electoral. El decreto del PE de convocatoria de elecciones, resoluciones de la Junta Electoral y el propio decreto reglamentario de la ley del Poder Ejecutivo.

En la provincia de Buenos Aires el proceso electoral empezaría el 14 de marzo con la inscripción de la alianza transitoria de partidos, es decir, Unión Pro, ACyS y FpV/PJ, por caso. Pero una de las primeras preocupaciones de los operadores partidarios es el tema de la presentación de las adhesiones que respaldan las candidaturas, que deben estar certificadas por los apoderados partidarios y “fotocopia de documento” -no primera y/o segunda hoja-, sólo por citar otro aspecto formal a resolverse: ¿qué se entiende por fotocopia de documento?

Visita clave

El subsecretario de Reforma Política de Buenos Aires, Isidoro Laso, concurrió al Senado para explicar cuándo se reglamentará la ley que regulará los comicios y afirmó puertas adentro que no habrá “colectoras”.

Según lo que informaron del encuentro los legisladores de la oposición -Laso se caracteriza por no hacer comentarios al periodismo-, el hombre de Bolívar explicó que la ley de Reforma Política abre la posibilidad de que haya listas colectoras para cargos municipales en el proceso de primarias, pero no para las generales, al tiempo que aseguró que con reglamentación o sin reglamentación, esta vez habrá elecciones primarias en la provincia de Buenos Aires.

“Nos aseguró que se respetaría el espíritu y la letra de la ley, tanto en lo que hace a internas como a las colectoras”, manifestó el presidente de la Comisión de Reforma Política del Senado, Ricardo Vázquez, que agregó “fue una definición política importante para nosotros”.

Pero avezados analistas no comparten el criterio de Laso y sostienen que es posible, tal cual está establecido por ambas normativas, que el candidato a presidente cuente con más de un candidato a gobernador. De hecho, el propio Vázquez lo reconoció ante consultas periodísticas.

Colectoras posibles

Está claro que se habla de un término que no parece tener mucha precisión al esgrimir la palabra “colectora”. Pero lo cierto es que la expresión está dando cuenta de cierta práctica electoral cuando de que un candidato nacional pueda tener dos diferentes candidatos provinciales o a la inversa.

Las leyes -la nacional y la provincial- estarían permitiendo que exista la posibilidad de que un precandidato a presidente y su candidato a gobernador, vaya con dos candidatos a intendente en la primaria, que sería la elección interna misma. Al finalizar esa elección la alianza transitoria tendrá definida una sola lista por categoría, que en total son siete: cuatro nacionales y tres provinciales.

Pero es impotente recordar aquí la autonomía de las leyes de la provincia de Buenos Aires y de la Nación. La legislación permite que una alianza transitoria nacional no necesariamente tenga que trasladarse a la provincia. Se puede dar el caso de que un partido conforme una alianza nacional y que en la provincia no se de esa alianza, por lo que en la primaria presenten listas separadas, no dentro de la misma alianza y, luego de obtener el 1,5 de los votos positivos, queden dos o tres listas oficializadas para competir con las tres categorías provinciales: gobernador y vice, legisladores provinciales e intendentes.

Así las cosas, los candidatos ganadores de la primaria en el orden nacional -el presidente y vice, senadores nacionales, diputados nacionales y parlamentarios del Mercosur- podrán, según la normativa vigente que nada dice en contrario, cuando deban confeccionar las boletas finales con sus siete categorías, pegar los tres cuerpos provinciales de la cantidad de listas oficializada de esa alianza transitoria nacional con representación en la Provincia. Así una sola fórmula presidencial, con sus únicos correspondientes cuerpos de candidatos a senadores, diputados y parlamentarios, podrá exhibir tantos candidatos como los oficializados de las listas de las organizaciones que integren esa alianza transitoria a nivel nacional, con sus tres correspondientes cuerpos: gobernador y vice, legisladores provinciales e intendentes.

Colectoras verdaderas

La idea que da vueltas en el peronismo que gobierna, más a nivel nacional que en la provincial, y que remite a esa expresión del ex diputado Néstor Kirchner que decía “no importa un concejal más o menos, sino que lo que importa es el modelo”, había disparado la posibilidad de avanzar en lo que se denomina un “armado piramidal” de cara a las elecciones presidenciales del 2011. El vértice de esa pirámide, obviamente, sería la candidatura presidencial; ahora de CFK.

La idea espanta a los referentes territoriales del peronismo históricos, no es para menos. La posibilidad de que existan tres candidatos a gobernadores con sus correspondientes candidatos seccionales e intendente hace pensar en dividir el voto en los territorios con los consecuentes riesgos de derrotas. A los referentes no tan históricos no les asusta la idea, aunque reconocen problemas. El sciolismo lo toma como “el colmo de los colmos” y aseguran que no están dispuestos a ir “solos al cementerio y además enterrarse”.

Recuerdan los transitorios huéspedes del Palacio de la calle 6 de la capital bonaerense, que la fecha de las elecciones generales para cargos provinciales la fija el gobernador, en este caso Daniel Scioli.

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