El arrepentido de la causa cuyo juicio oral acaba de suspenderse, insiste en dar por probadas las coimas y afirma que todos las cobraron, menos los que votaron en contra.
Luego de la suspensión del juicio oral por las supuestas coima del Senado en tiempos de la Alianza, el principal testigo -auque también imputado- en la causa se autodefine como “el puente de plata entre la conducción del bloque de senadores radical y peronista”.
Habla de los tiempos en que ocupaba el rol de secretario Parlamentario del Cuerpo, cuando era presidente provisional del Senado el ya desaparecido José Genoud.
En declaraciones a Clarín, Pontaquarto afirma que “la prueba contundente es que los celulares de los senadores (Alberto) Tell y (Augusto) Alasino, el mío, el de (Fernando) De Santibañes y el de (Alberto) Flamarique estuvieron el mediodía del 30 de marzo del 2000, tal como declaré, en la celda correspondiente a la zona de la Casa de Gobierno. Y hubo 15 llamadas de Santibañez durante la negociación. Además, de mi ingreso a la Casa de Gobierno y a la SIDE. Aquí fui hasta la bóveda y Gladys Mota -secretaria de Santibañes- me ayudó con las dos valijas con el dinero”.
Pontaquarto dice no haber tenido “contención” como arrepentido en la causa, ni psicológica, ni familiar, aunque sí se le brindó custodia policial. Dice haber caído en depresión, al punto tal de haber tenido “un intento de suicidio porque no soportaba más que la Justicia no resolviera absolutamente nada”.
“Todo esto agravado porque soy insulinodependiente. Y la falta de trabajo. No podía ayudar a mis hijos ni siquiera en su educación y no me sentía una persona útil. El juez Rafecas, cuando tomó la causa, y el fiscal Delgado, más mis abogados impidieron que me desmoronara”, afirma.
A siete años se haberse autoincriminado, hoy es encargado de un restaurante cubano, y se siente apoyado por sus compañeros de trabajo.
A José Genoud lo recuerda como “un amigo” y por el dolor que siente no quiere hablar de su suicidio. Y afirma que no se siente “buchón” y que “la Justicia probó que cobraron cinco pero cobraron todos excepto los que votaron en contra: Maya, Varizat, Villaverde, Cafiero y Alberto Rodríguez Saá”.