La presidenta en un escenario de amenazas recurrentes

Por Mariel Calchaquí

No podría en esta nota detenerme en el diseño del cuestionario hecho a la Presidenta en EEUU por jóvenes alumnos, pequeños, pequeños, que reproducen su clase desde el pensamiento etnocéntrico estadounidense y que luego doctorados tratan de imponer como recetas de democracia y libertad formas y sistemas de gobierno que sirven al dominio de una clase y al paradigma de un país que se empeña en dirigir el mundo con armas, guerras, endeudamientos financieros o por dominación cultural y cuando no, con todos estos instrumentos juntos, a países que no se ajustan a sus cánones o a los de Israel.

No era la Escuela de Frankfurt la que hablaba en la sala de conferencias de la Escuela de Gobierno de Havard, hablaba el pensamiento neoliberal; el mismo que se vuelve ultra conservador para defender su intereses, el mismo que llevó a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI ), Christine Lagarde a amenazar al país figurando una sanción con la tarjeta roja, que se usa para amonestar a un deportista, pensamiento que en sintonía reproducen los medios de la derecha cipaya que titularon una nota diciendo: “EE.UU. dice que el diálogo argentino con Irán ‘no es algo benigno’” citando a la secretaria de Estado adjunta para América Latina, Roberta Jacobson.

No hace falta decir que es Clarín, que bajo título, subliminalmente, suma una amenaza más a la tarjeta roja económica, nos coloca bajo el binomio de amigo enemigo de Estados Unidos o Israel, porque debe entenderse que quien no sostiene un diálogo benigno, seguramente sostiene uno maligno y que por lo tanto nos cabe la amenaza. Sabemos como opera este discurso punitivo que ve en nosotros una amenaza latente, un peligro. Siempre sirvió para combatir a los diferentes, a los judíos cremarlos, a los locos encerrarlos, a los “subversivos” torturarlos y matarlos, y a los países decretarles guerras preventivas, o guerras para garantizar la Paz, como diría Obama

Así se multiplican implícita y explícitamente las amenazas recibidas por Cristina Fernandez de Kirchner en su visita a New York, este era el contexto para que la presidenta reclamara soberanía una vez mas por Malvinas, un dominio neocolonial británico usurpado a nuestro territorio, y donde su mediación con Irán mostraría el acercamiento y el buen diálogo que nuestro país puede mantener con aquellos a los que EEUU les pone un muro, como lo diría Eduardo Galeano, y les molesta que otros lo derriben, como lo hace Cristina.

Por eso a Cristina había que minarla, derrotarle el espíritu, que decayera su confianza en ella misma y en su actos, fue así que zorramente fue preparado el escenario por argentinos funcionales al establishment del poder económico trasnacional y por sus representantes mediáticos. Digo zorramente, porque seria mucho decir “inteligentemente”, ya que saltó a la vista la opereta, aunque a mi criterio llevar a esa conferencia a la Presidenta fue caer en la trampa, más allá de las buenas intenciones de la mandataria de dar lugar a los jóvenes y sus expectativas. Pero claro que opino desde mis propios prejuicios, con los que allí se educan.

Pero las Cacerolas en New York ya eran un dato. El reclamo de conferencia de prensa, me resultó tan irrisorio que disparé un tweeter preguntando si los que estaban allí no eran familiares de Magnetto o Fonteveccia, la respuesta fue más que obvia y terminó con todas conjeturas en la escuelita de gobierno de Harvard, a quienes les deberíamos decir que lo que no se aprende en el país del país, no se lo aprende mirando desde afuera.

Se sabía que la presidenta mostraría su capacidad intelectual, ya es admirada por el mundo de los políticos y de los analistas, de los comunicadores y de los pueblos que la entienden en sus distintas formas de aproximación discursiva. Como en otras oportunidades no pasaría desapercibida, por eso era necesario minarle el terreno, complicarle la cosa, ponérsela fea de alguna manera, desanimarla, boicotearla. Pero como no lo lograron, debía replicarse la escena de los pibes de Harvard en la cadena de la oposición, para mostrarla como una autoritaria, tirana y mentirosa que fue a engañarlos y a desprestigiar a nuestros jóvenes de La Matanza. ¡Por Dios! Qué absurdo, el gobierno que más puso en educación en décadas y el que más confió en ese destino de educación académica para La Matanza fue el de Néstor y Cristina. Por eso no concuerdo con los docentes de dicha universidad que se quedaron con el árbol que les plantó la derecha en sus narices, tapando el bosque de lo verdadero lo real.

Qué infames, ahí la construcción mediática de la tiranía cobró vida, haciendo hablar a los propios, a los que bancan a Cristina y los que Cristina banca desde políticas públicas inclusivas y de integración.

La presidenta más querida en La Matanza se burla de ellos, era el mensaje (oculto) al que respondió el desprevenido o poco atento Rector de la Universidad. Ni pensarlo!!, nunca seria el tono de la Presidenta, de alguien que desafía las peores criticas de los que cuestionaron la creación universidades nacionales y populares en nuestro país para que todos accedan al conocimiento desde el mas profundo norte al mas intenso sur.

Quizás hubo algo de sorna en su mención, pero no fue más que la reacción a la trampa en la que se vio envuelta, e intentó interpretar el propio espíritu del jovencito que con tono disfrazado de educación mostraba su propia ventaja (de privilegiado) de estar en Harvard preguntando a “diferencia” de “otros” (señaló diferencia por diferente, como calificado o de privilegio)… esos “otros” que Cristina llamó de La Matanza.

Nada hubo de malo, el objeto era descalificar a nuestra presidenta por jóvenes que se saben con más oportunidades que otros y con privilegios que otros no tienen, pero que no supieron aprovechar a la hora de demostrar mayor nivel académico incluso en comparación a nuestros pibes de la Matanza, que viven en el país, y estudian en el país con esfuerzos propios y familiares.

Creo que la reflexión a la que deberían llegar quienes se sintieron afectados, es pensar en que la comparación no fue para nivelar para abajo, sino todo lo contrario, los de Harvard quizás aprendieran más del país si estudiaran en La Matanza y no en EEUU.

Pero no carguemos las tintas, los pibes solo son pequeños instrumentos, por ahora y hasta que crezcan, claro. Pero no me detengo, el hecho no son los pibes de Havard, pobres instrumentos de neuronas colonizadas de un pensamiento cipayo: ellos solo formaron parte de un escenario lleno de amenazas, a los cuales nada les interesó preguntar por los temas agendados por la cancillería o por la asunción de Argentina al Consejo de Seguridad de la ONU como una ventaja para reclamar nuestro territorio… de eso nada, pero que quede claro.

Lo que deberíamos pensar los argentinos, es porque las amenazas y agresiones constantes a nuestra presidenta desde sectores íntimamente vinculados al pensamiento neoliberal estadounidense, que desde sus aulas magnas reproducen un visión antojadiza del país, como el de una Argentina afectada por los males que corrompen la democracia, y principalmente la libertad de expresión, como le llaman ahora a la defensa de una empresa mediática.
Al parecer no les alcanzó con la tarjeta roja del Fondo Monetario Internacional y con las declaraciones de que mantenemos diálogos no benignos con Irán, para ir posicionándonos de la vereda opuesta a sus valores y prácticas y para eso usaron a los argentos en Harvard para completar la tarea, y mostrar que en Argentina se construye una tiranía con ánimo de perpetuidad y que por lo tanto es “no benigna” digamos…”maligna” o mejor dicho algo que debe ser detenido con tarjeta roja, con una sanción, una amenaza?

Todo este escenario de amenazas, como la del funcionario muerto en un cajón con un tiro en la cabeza, no es más que la expresión de sectores de poder que ven afectados sus grandes intereses de aquí a muchos años mas y esto es lo que no se dice, y se tapa con la tilinguería intelectual de Harvard, quizás estos relatos, amenazas e intereses ocultos deban ser el “hecho politológico” de estudio nuestras escuelas de gobierno, para entender mejor cual es el orden que estamos alterando como país y como parte de Latinoamérica y que nos vale tanta furia, tanto enojo y tanta amenaza.

Mariel Calchaquí es diputada nacional (MC) por la provincia de Tierra del Fuego

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