“El mensaje de las urnas es limitar al kirchnerismo”

En tono duro, Laura Alonso se muestra convencida de que la oposición debe ir por la presidencia de la Cámara de Diputados. Además, cree que se viene una etapa de “democracia verdadera” y apuesta a proyectar a Mauricio Macri de cara a 2015.

Por Carolina Ramos

“Hay una oportunidad para los opositores de concretar un freno al kirchnerismo”. Con esa frase, Laura Alonso adelanta el panorama que podría presentarse tras las elecciones de octubre: la disputa por la presidencia de la Cámara de Diputados. Aunque la macrista aclara que “eso deberá surgir de un acuerdo político entre opositores que de verdad hayan comprendido el mensaje de las urnas”.

En diálogo con Semanario Parlamentario, la diputada -que va por su segundo mandato- arremetió contra las gestiones de Eduardo Fellner y Julián Domínguez en la Cámara baja. “La política del kirchnerismo es el atropello”, sintetizó.

Por otra parte, analizó el resultado de las PASO para el PRO en el distrito porteño y adelantó que su partido profundizará ahora en “las discusiones nacionales”. Por último, sostuvo que “estamos purgando lo peor de nuestra cultura autoritaria en estos diez años”. “Creo que empieza una nueva etapa, la de la democracia verdadera”, auguró.

– ¿Cómo están encarando la campaña de cara a octubre?

– Ahora estamos evaluando todo lo que fue la primera etapa, revisando lo que hemos hecho, interpretando el voto de los porteños y preparándonos para la segunda fase, que es la definitoria.

– ¿Están replanteando algo?

– No, básicamente es una evolución de la primera etapa. Hemos hecho una recorrida bastante profunda por la Ciudad de Buenos Aires, y ahora vamos a empezar a trabajar más las discusiones nacionales, que creemos que son las que importan en esta elección a los porteños. Así que en ese sentido creemos que vamos a revalidar nuestros logros en las urnas, haciendo gala de nuestra actuación parlamentaria y fundamentalmente de la propuesta a futuro que tenemos para el país.

– ¿Esto tiene que ver con proyectar a Mauricio Macri hacia 2015?

– Está absolutamente relacionado con la campaña presidencial de Mauricio, y además con el contexto, porque entendemos que las urnas mayoritariamente nos han pedido a los políticos que nos pongamos a discutir los temas y los problemas que preocupan, y la mayor parte de los problemas que preocupan tienen que ver con la agenda nacional: la inseguridad, la inflación, la corrupción están muy ligadas a soluciones que pueden venir o no venir de lo que se pueda hacer desde este Congreso en conversación con un Poder Ejecutivo que de verdad quiera entrar en un diálogo institucional para sentar las bases de políticas que puedan resolver estos problemas.

– ¿Por qué cree que Sergio Bergman no obtuvo tantos votos como Gabriela Michetti?

– Me parece que hubo, como siempre existe, un nivel razonable de corte de boleta. El elector porteño es un elector de paladar negro, que es muy exigente a la hora de decidir su voto. En ese sentido, nos obliga a todos los partidos políticos a mejorarnos y a superar nuestra oferta para el votante, así que es bueno para nosotros, porque nos desafía a encarar una segunda etapa con mucho más empeño, énfasis, creatividad, innovación… nuestro elector, no sólo el elector del PRO, sino el elector porteño, tiene un nivel valioso, que nosotros destacamos, porque le gusta votar informadamente, porque le gusta que haya debate, ideas, propuestas, porque le gusta evaluar la gestión previa, y eso es bueno porque habla de una democracia consolidada en el distrito por el cual yo fui electa.

– ¿Y cómo piensan evitar que no haya tanto corte de boleta?

– No se si ése es el desafío; el desafío máximo es obtener la mayor cantidad de votos posible, que nos va a obligar a nosotros como candidatos a ser la oferta más creativa, inteligente y alineada con lo que la mayor parte del electorado porteño busca. Hasta ahora, y a lo largo de los años, el PRO no ha hecho más que incrementar el apoyo del porteño. También sabemos, como es un elector exquisito, que tiene esa capacidad para diferenciar muy bien cuando se trata de una elección ejecutiva, una elección legislativa, cuando es una intermedia… es un votante que le plantea un nivel de exigencia al candidato, y eso lo tenemos claro.

– ¿Cómo ve a futuro el acuerdo que se logró con Macri en la Provincia?

– Creo que ha sido una opción interesante, inteligente, que hay una ventana de oportunidad para seguir dialogando. Me parece que hay mucha concentración en los distritos por obtener la mayor cantidad de votos posibles, y fundamentalmente la mayor cantidad de bancas. Creo que es muy importante seguir fidelizando y atrayendo el voto opositor, el voto del elector descontento con el kirchnerismo que está buscando nuevas opciones para intentar construir una mayoría opositora en la Cámara de Diputados.

– ¿Cómo imagina el Congreso si se repite el resultado de las PASO? ¿Está de acuerdo en pelear la presidencia de la Cámara de Diputados?

– Nosotros estamos a favor de construir una mayoría opositora y de disputar la presidencia de la Cámara de Diputados. Esa es una posición que tuvo Mauricio en 2009 y la sostenemos en 2013. Nosotros creemos que el 74 por ciento de los argentinos no eligió al kirchnerismo porque eligió distribuir el poder, y una forma de distribuir el poder político es logrando la presidencia de la Cámara de Diputados en manos de algún opositor. Eso deberá surgir de un acuerdo político entre opositores que de verdad hayan comprendido el mensaje de las urnas. El mensaje de las urnas, según nuestra interpretación, es limitar al kirchnerismo: ese fue el pedido de Mauricio y la motivación de la conversación que él mantuvo con Sergio Massa. Sobre todo este año, pero ya desde el año pasado, el kirchnerismo tiene una estrategia de llevarse puesto todo. La política del kirchnerismo es el atropello, y la forma de evitar el atropello es oponerse férreamente. Ahora hay una oportunidad para los opositores de concretar ese freno al kirchnerismo con una mayoría opositora y la disputa de la presidencia de la Cámara de Diputados.

– ¿Por qué no fueron por la presidencia de la Cámara en 2009?

– Porque hubo otros líderes opositores que no estuvieron de acuerdo, por eso me parece importante preguntarle a muchos de esos líderes opositores que hoy están también compitiendo por bancas para la Cámara de Diputados cuál es su opinión respecto a esto, cuál va a ser su compromiso, si efectivamente van a favorecer una estrategia opositora mayoritaria para hacerse de la Cámara de Diputados o no. Me parece que es una información que el votante tiene que tener.

– En la oposición hay opiniones encontradas respecto a esto…

– Por eso me parece que es importante blanquearlas. El votante hoy eligió mayoritariamente ponerle un freno al poder, y nosotros tenemos que ser honestos en la forma en que comunicamos esto al votante. Una forma de ponerle un freno al poder es disputar la presidencia de la Cámara de Diputados con una mayoría opositora. Si hay opositores que no están de acuerdo se lo tienen que decir al votante, para que el que entre al cuarto oscuro tenga en cuenta quién está alineado con una estrategia de freno al kirchnerismo o quién sigue creyendo que el kirchnerismo puede ser controlable sin disputar la Cámara de Diputados. Yo viví el año 2010 y 2011, y todos los que estamos acá, muchos de los que disputamos la reelección, sabemos que el presidente (Eduardo) Fellner manejó la Cámara de Diputados y el giro a comisiones de acuerdo al interés del oficialismo. Generalmente los temas conflictivos para el Gobierno iban a las comisiones que manejaba el kirchnerismo, que los cajoneaba.

– ¿Ahora observa que sucede lo mismo con Julián Domínguez?

– Es peor con Domínguez, porque en 2010, 2011, la oposición tenía la mayoría en las comisiones, y con trabajo logramos algunos avances, que fueron apenas medias sanciones y terminaron cayendo. Lo que no se puede tolerar es el maltrato que sufrió la oposición durante los años de Fellner. Aquellos opositores que compartieron bancas conmigo no pueden hacerse los zonzos diciendo que no saben lo que pasaba en la Cámara de Diputados cuando Fellner la presidía, a menos que tengan otros compromisos ocultos y no quieran mostrarlos a la luz del elector. Los que estuvimos acá en 2010 y 2011 sabemos lo que implica una mayoría opositora con una presidencia oficialista en la Cámara de Diputados, que es que no pase nada, y nosotros queremos que pase.

– ¿Pero no cree que en esto influyeron las diferencias dentro del Grupo A?

– Nosotros avanzamos en muchos proyectos que lograron media sanción: el control de los Decretos de Necesidad y Urgencia, la reforma del Consejo de la Magistratura –una reforma buena-, la reforma del INDEC, la media sanción del acceso a la información pública que vino del Senado… hubo logros importantes, el problema es que lentamente se empezó a obturar la posibilidad de avanzar con la agenda. El Grupo A tuvo divergencias importantes porque hubo opositores del socialismo y el radicalismo que entraron en conversaciones con el kirchnerismo en algunas temáticas, y en las cuestiones sensibles como el impuesto a las Ganancias y el 82 por ciento móvil, el kirchnerismo puso todas las trabas para que estos temas no se discutan.

– ¿Qué le hace pensar que esta vez la oposición va a lograr unirse?

– Nosotros tenemos mandato de nuestro partido de hacer todo lo posible para que la oposición, que es una oposición fragmentada, con distintas voces, comprenda desde los mejores argumentos que esta es una opción para aumentar la calidad de nuestra democracia y nuestro sistema republicano.

– Desde el oficialismo aseguraron que lo de la oposición es un intento de golpe institucional…

– No tiene nada que ver con actitudes golpistas ni conspiraciones de ningún tipo. Aquellos que ven conspiraciones habrán tenido prácticas conspirativas en el pasado contra otros presidentes democráticos. Deberán revisar en su placard. Nosotros somos nuevos en la política, y no venimos a conspirar, venimos a colaborar con la construcción del diálogo político. Los que han destruido el diálogo político sistemáticamente en la Argentina verán conspiraciones y tendrán paranoias. Nosotros no tenemos closet para revisar, porque entramos a la política hace diez años. Tenemos una profunda convicción democrática y republicana, y un profundo entendimiento del mensaje de las urnas. Un futuro presidente opositor de la Cámara de Diputados habilita una conversación y una deliberación parlamentaria que hoy no existe.

– ¿Cree que está consolidada la democracia a 30 años de su recuperación?

– Ésta ha sido una década desperdiciada en un montón de aspectos, en materia de educación, infraestructura, creencias, construcción de un proyecto común, y creo que empieza una nueva etapa, probablemente la etapa de la democracia verdadera. Creo que estamos purgando lo peor de nuestra cultura autoritaria en estos diez años, lo peor de la cultura populista que desprecia la institucionalidad democrática y republicana. La República no es para fanáticos, no es para mesías, y este país fue pensado en términos republicanos para que el poder estuviera contrapesado por otros poderes, para que nadie tenga la chequera en blanco de hacer de nuestra vida lo que se le antoje. Creo que viene una buena etapa. Nosotros somos optimistas porque entendemos que quizás ésta era la etapa en la cual la Argentina tenía que terminar de purgar sus raíces autoritarias. Más allá de que vivamos en una democracia con defectos, imperfecta, el autoritarismo es una raíz muy fuerte que traemos desde los comienzos de nuestra historia, y quizás esta era la fase final para comprender el sentido más completo del concepto y la práctica democrática.

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