El Frente para la Victoria en el Senado logró avalar el pliego del jefe del Ejército con 39 votos, contra los 30 del arco opositor. El kirchnerismo se escudó en el principio de “presunción de inocencia” frente a las sospechas que recaen sobre el general de división por su rol en la última dictadura.
Bien se sabe que cuando el oficialismo baja al recinto, es porque sabe que va a ganar la votación. Sólo hay dos antecedentes en esta década de derrotas de los bloques kirchneristas en el Congreso. El más recordado es obviamente el de la 125 en el Senado, que en realidad fue empate y resolución final por parte del entonces vicepresidente Julio Cobos. Eso es historia.
El otro caso fue con el 82 por ciento móvil, que rompió el invicto de Agustín Rossi en Diputados y luego también fue empate en el Senado, con desempate ya no tan mediático por parte de Cobos, y veto final por parte de Cristina. Hay también un antecedente menor de una votación ganada por la oposición en la Cámara baja, por parte del recordado Grupo A, pero por una cuestión menor como un DNU rechazado, pero sin mayor trascendencia y que no quedó en la memoria.
Con tal contundencia, ni pensar que con César Milani pudiera haberse revertido esta tendencia. A lo sumo, se hubiera retirado el pliego oportunamente, como sucedió en su momento con el fallido procurador general Daniel Reposo. Cuando en julio pasado el bloque del Senado anunció que por decisión presidencial postergaba el ascenso para después de las elecciones, “en virtud de la más que evidente desnaturalización del procedimiento, con clara intención electoralista”, tales entonces los argumentos expresados a través de un comunicado, la mandataria había sido alertada por Miguel Pichetto sobre la falta de votos suficientes. La derrota posterior en las PASO y luego en octubre, hizo pensar en que definitivamente el jefe del Ejército debía ponerse a pensar seriamente en el retiro, pero la falta de una definición en ese sentido hizo crecer sus esperanzas. Hasta que se anunció la insistencia del pliego para extraordinarias, en la Comisión de Acuerdos del Senado confesaban a Parlamentario que todo dependía de la presidenta y la señal que enviara. Ya se sabe qué sucedió.
Los votos alcanzaron y muestran una tendencia respecto a lo que pueda suceder en el futuro. El oficialismo mantuvo lo que deberá tomarse como su núcleo duro, con 39 votos a favor. Fueron los que avalaron el ascenso de Milani, contra los 30 del arco opositor. Para eso el kirchnerismo contó con la adhesión de toda su bancada, más los siempre fieles santiagueños, la santafesina Roxana Latorre -que en julio había anticipado que no iba a votar al general-, la pampeana María de los Ángeles Higonet, el salteño Gerardo Montenegro, y los correntinos Josefina Meabe y José María Roldán. De este último, de origen radical, hay versiones de cierto coqueteo con el massismo, pero se ve que de momento sigue sirviéndole al Gobierno nacional.
Para tener en cuenta, los neuquinos del MPN Guillermo Pereyra y Lucila Crexell votaron en contra, confirmando así su posición opositora, y también votó en contra el fueguino Jorge Garramuño, quien en Diputados acumuló más votaciones a favor del kirchnerismo que negativas.
No estuvieron presentes a la hora de la votación Carlos Menem, Juan Carlos Romero y la radical Marta Borello.
De las filas propias hay fuerte presunción de que el misionero Juan Manuel Irrazábal era uno de los votos propios “perdidos” en julio, que motivaron la postergación. Para esta fecha, en cambio, se sabía con antelación que votaría a favor.
Otra de las que estuvo en duda era la senadora Teresita Luna, por su condición riojana y por lo tanto atenta a las denuncias que desde su Provincia le apuntaban al general ahora ascendido. La senadora no habló en el recinto, pero mientras se desarrollaba el debate comenzó a tuitear anticipando su postura. “No somos ingenuos. O no es llamativo la toma de posición de las corporaciones mediáticas respecto de cada una de las decisiones que toma este gobierno?”, escribió, para aseverar más tarde: “Es más que sospechoso el rol en estos meses de los medios que callaron en la dictadura y desestabilizaron cada gobierno democrático en estos 30 años”, señalando a continuación: “Conscientes de nuestra responsabilidad política e institucional como parte de un Gobierno que tuvo y tiene voluntad política de enfrentarse a grupos de presión”.
Y cuando estaba a punto de ser confirmada la aprobación para Milani, Teresita Luna anunció que “acompañaremos a la presidenta, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas en esta decisión política y ratificamos nuestra plena confianza en la justicia”.
El debate
Propuesto por el Poder Ejecutivo, Milani arrastra diversas denuncias por la detención ilegal del padre del ex preso político Ramón Alfredo Olivera; del hijo del periodista riojano Plutarco Schaller; y la desaparición del conscripto Alberto Agapito Ledo, tildado de “desertor” por el Ejército. El pliego de Milani también fue impugnado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) de Horacio Verbitsky.
Por otra parte, el jefe del Ejército carga una denuncia por enriquecimiento ilícito impulsada por los legisladores de la oposición Fernando “Pino” Solanas, Elisa Carrió, Graciela Ocaña, Manuel Garrido y Gerardo Morales.
Precisamente este último, en su calidad de presidente del bloque radical, insistió en que Milani “tiene abiertas cuatro causas” y denunció que “los represores niegan haber participado en violaciones de derechos humanos”. “Hay sectores de las FFAA que tienen la lógica de encubrir y buscan impunidad”, sentenció el jujeño.
Muy duro, el cordobés Luis Juez (Frente Cívico) tildó a Milani de “represor” y “cobarde”, al tiempo que auguró que “va a terminar condenado” por la Justicia. “Es grave para las instituciones y para la democracia aprobar el pliego de un tipo fuertemente sospechado de haber violado derechos humanos en la República Argentina”, opinó.
En tanto, el flamante senador Fernando “Pino” Solanas advirtió en su debut en la Cámara alta que “desde que fue nominado jefe en la Inteligencia del Ejército, Milani duplicó el presupuesto del área en cinco años”.
“Es imposible que un funcionario público con un sueldo de 15 mil pesos como Milani haya podido incrementar de semejante manera su patrimonio”, razonó “Pino”, uno de los impulsores de la denuncia por enriquecimiento ilícito.
Otra proveniente de la Cámara de Diputados, Gabriela Michetti (Pro) bajó el tono al debate y explicó que “estamos en un país muy necesitado de instituciones y autoridades ejemplares, con apego a valores y al espíritu de la Constitución Nacional”.
Por el oficialismo, Aníbal Fernández enfatizó que la Carta Magna “autoriza a la presidenta a tomar esta decisión como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, como lo crea conveniente”.
Su par Pablo González pidió no aplicar a Milani una “pena anticipada ante la opinión pública y ante este recinto” para no ir “en contra de los postulados básicos del Estado de Derecho”.
Al cierre del debate, el jefe del bloque kirchnerista en el Senado, Miguel Pichetto, defendió el pliego remarcando que “estamos frente a una decisión política de la presidenta”.
“Hoy la presidenta está eligiendo al general Milani como un hombre de su confianza”, sentenció Pichetto antes de la votación, y sostuvo que “este general no está imputado por ningún fiscal”. El rionegrino dedicó la mayor parte de su discurso a la designación de José Segundo Dante Caridi al frente del Ejército en 1987, por decisión del entonces presidente Ricardo Alfonsín. “Alfonsín tuvo que designar a José Dante Caridi, un personaje ligado a la ‘guerra sucia’ y vinculado a violaciones de derechos humanos”, disparó Pichetto, y añadió: “Asumieron los procesos históricos y los resolvieron de la manera que pudieron”.
Por otra parte, reconoció que el CELS es “una organización respetable”, pero aclaró que “no siempre el Senado ha acompañado sus informes”.