Por Juan Carlos Roig. El diputado del FpV evoca los tiempos de Perón y la decisión adoptada también un mes de junio, pero del 46, emparentándola con la actual administración.
Cuenta Perón que el 5 de junio de 1946, a días de asumir el gobierno, debía tomar una decisión de la cual dependería toda su acción de gobierno, y que la resolvió adoptando una resolución que le permitió mantener todo su gobierno con un cierto grado de congruencia en la acción interna e internacional.
Aunque Perón no aclara cual es la resolución que tomó, no tengo la menor duda que fue la de repatriar la deuda, que anunciaría el 20 de junio de ese año, en un histórico discurso.
Cuenta asimismo, que Evita recogió del cesto de papeles, unos razonamientos que escribiera esa madrugada, después de haber pasado la “primera mala noche como gobernante” y que a continuación transcribo:
“Primero: Cuando se viven tiempos de desbordados imperialismos, los Estados, como Hamlet, ven frente a sí el dilema de ser o no ser.
Segundo: Por esto, la cuestión más importante para el gobernante de hoy es decidirse a enfrentar el exterior si quiere ser, o sacrificar el interior si renuncia a ser.
Tercero: Cuando defienda su independencia, haga respetar su soberanía y mantenga el grado de dignidad compatible con lo que debe ser una Nación, deberá luchar duro con los déspotas y dominadores, soportando virilmente sus golpes.
Cuarto: Cuando a todo ello renuncie, vivirá halagado por la falsa aureola que llega de lejos, no enfrentará la lucha digna, pero enfrentará la explotación de su pueblo y su dolor, que golpearán implacablemente sobre su conciencia. Tendrá a menudo que recurrir al engaño para que lo tolere a su frente y renunciará a su independencia y soberanía juntamente con su dignidad.
Quinto: Esta es la primer incógnita que debo despejar, en el gobierno de mi país, delante mismo del pueblo.
Sexto: Yo me decido por mi pueblo y por mi Patria. Estoy dispuesto a enfrentar la insidia, la calumnia y la difamación de los enemigos de afuera y de sus agentes de adentro”.
Cristina, fiel discípula de Perón, ante la presión del Juez Griesa y los fondos buitres, también ha elegido ser.