A pocos días de la marcha contra los femicidios, la diputada nacional del Frente Renovador detalló por televisión los episodios de maltrato que sufrió cuando era joven de parte de su esposo.
Con motivo de la marcha organizada para este 3 de junio, tomó estado público la situación vivida por la diputada Mirta Tundis, quien vivió la violencia de género en carne propia. En el programa de TN A dos voces se definió como “sobreviviente”, en lugar de “víctima”, y detalló que “puede haber muchos eruditos, muchos psicólogos, muchos sociólogos, pero solamente quienes vivimos esa violencia, esa agresión, sabemos lo que padecemos”.
Contó que su pareja “era una persona muy pero muy celosa y creo que esa enfermedad de celos hacía que yo tenía que estar como en una cajita de cristal, y no tener amigos, no relacionarme con el mundo exterior. Empieza primero con la agresión psicológica, porque de alguna manera el agresor primero tiene que someterte, y esto fue hace casi 30 años atrás, cuando no tenías posibilidades de que te hagan una nota para poder pedir ayuda, no podías ir a hacer la denuncia a una comisaría, porque se la tomaban a quien te agredía; porque uno decía ‘me quiero a la casa de mis padres, me quiero ir con los chicos’, y te decían que el único que podía hacer la denuncia era él, por abandono del hogar, que lo hizo, con justo derecho porque yo me había ido y era su derecho en ese momento… Los derechos eran de los hombres en ese momento”.
“Después empezó con los golpes”, continuó la diputada, que admitió que había habido mucha agresión psicológica y zamarreos, pero “la paliza que más me dolió fue cuando estaba embarazada de siete meses. Yo me casé en noviembre del 74 y quedé embarazada enseguida, por desconocimiento, no sabía como cuidarme, tenía 18 años (…) No dudó en pegarme, teniendo un hijo, fue muy violento, muy violento, realmente ahí fue donde no paró”.
¿Cómo salió de ese calvario? “Con mucha terapia, con mucha fortaleza, haciendo abandono de hogar”, contó, y detalló que “en el año 83, mi hijo más grande justo entra a la cocina-comedor, era todo muy chiquito, y ve que me iba a pegar y yo le tiré con lo que tenía… Justo el nene entra y se queda mirando, se va al baño, se escapa y agobiado por la situación me dice: ‘Mamá, ¿nos separamos de papá?’ Y fue mi clic, dije: nos vamos, nos vamos, porque yo no puedo permitir que un nene de 8 años, y tenía a mi otro nene de casi 3 años, que tengan que sufrir este padecimiento y puedan ser víctimas también ellos…”.
En síntesis, dijo que la decisión final en casos así es adoptada “porque querés defender a tus cachorros, porque lo único más importante no es tu vida, porque yo quería morirme, porque también intenté suicidarme, y esa no es la salida, porque dejás a tus hijos solos, desprotegidos. Mi mensaje es: hay que aferrarse a lo que uno más quiere, son tus cachorros, si no los protegés vos, no los protege nadie. Y en ese momento pensé en ellos”.