Destacan la experiencia de una revista comercializada por jóvenes trabajadores

La diputada Villata celebró la “función económica” de la revista “La Luciérnaga” que da trabajo a jóvenes cordobeses.

La revista cordobesa La Luciérnaga cumplirá el 20 de julio 20 años desde la aparición de su primer número. Ante esta situación, la diputada nacional Graciela Villata (Frente Cívico de Córdoba) propuso a la Cámara baja expresar formlamente su beneplácito por estas dos décadas de trayectoria.

“En julio de 1995 se lanzó el primer número de la revista cordobesa La Luciérnaga, bajo la responsabilidad de Oscar Arias y Gonzalo Vaca Narvaja. Unos pocos chicos comenzaron a vender la revista en la esquina de 27 de abril y La Cañada, en la ciudad de Córdoba y los ejemplares se entregaban gratuitamente a los vendedores quienes los vendían a cincuenta centavos”, comentó la diputada.

“Además de su función económica en beneficio de los jóvenes trabajadores -destacó Villata-, la revista generó un espacio para publicar textos e ilustraciones de autores reconocidos así como escritores y artistas cordobeses inéditos. Como antecedente del proyecto, según se destaca en la página fundacionlaluciernaga.org, en el año 1994 en Villa La Tela, Oscar Arias y Fabiana Visintini llevaban a cabo diferentes tipos de talleres recreativos y educativos con niños y adolescentes en el marco del Programa de Prevención para chicos en Situación de Calle, dependientes del ex Consejo Provincial de Protección al Menor”.

“Pero las vivencias de los pibes villeros se empapaban de una realidad mucho más cruda, que demandaba otro tipo de respuestas. El hartazgo de soportar detenciones injustas mientras se busca el sustento limpiando vidrios, el hartazgo de ser discriminados por gente mal informada, gente que anda con miedo y no se anima a enfrentar esta misma realidad que lo incomoda para tratar de cambiarla”, indicó la legisladora.

Y continuó: “Frente a ese contexto, poder llevar unas monedas a la casa para colaborar con la comida diaria los enorgullecía, pero los agobiaba tener que pagar tan alto costo. Fue entonces que Oscar y Fabiana decidieron presentar ante el Consejo del Menor un proyecto para capacitar a un grupo de adolescentes limpiavidrios en el oficio de la imprenta. Pero la ejecución del proyecto fue abortada luego de un año de gestión. Ante esto, nuevamente Oscar Arias, responsable ante el grupo de chicos comprometidos en el proyecto para la formación de imprenteros, decidió generar una estrategia alternativa independientemente del Estado”.

Según Villata, “ese fue el puntapié inicial de La Luciérnaga”. “Para conseguir mayor periodicidad y autofinanciamiento, se acordó con los chicos vender la revista al valor de un peso con el compromiso de aportar veinticinco centavos por cada ejemplar vendido para cubrir los costos de producción de los siguientes números. De esta manera, los chicos pasaron a formar parte vital en la existencia y continuidad del proyecto, generándose una lógica opuesta al asistencialismo, dado que los destinatarios de la iniciativa se transformaron en sujetos activos, responsables e indispensables dentro de la iniciativa”, añadió.

“Es importante destacar que el precio de la revista se ha ido adaptando a las tasas inflacionarias pero siempre respetando que el 75 por ciento dela ganancia sobre el precio de la revista quede directamente para los vendedores. Gracias al apoyo y aporte económico de valiosas personas e instituciones a La Luciérnaga pudo hacerse realidad otra opción del sueño: adquirir una imprenta propia”, destacó la diputado del Frente Cívico.

A su juicio, “este hecho permitió achicar gastos de impresión dejando una diferencia que posibilitó instalarse en distintas viviendas hasta llegar a la sede de Avenida Vélez Sarsfield en barrio Güemes, donde actualmente funciona el Pueblo Luciérnaga”.

“Este valiente sueño hecho realidad cumple veinte años. Un orgullo cordobés”, celebró.

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