Recalde dijo que el plazo para abandonar despachos en el Palacio Legislativo corresponde a una decisión del jefe de Estado y no del presidente de Diputados. Lo vinculó a una “provocación” para que el kirchnerismo vuelva a faltar a la Asamblea Legislativa.
Una “provocación”. Así definió el jefe de los diputados kirchneristas, Héctor Recalde, la intimación que les hizo el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, para que su bloque les entregue la mitad de los despachos que tienen en el Palacio Legislativo con la excusa de que el interbloque Cambiemos es la nueva mayoría en el recinto.
“Es un problema menor que se convirtió en un problema grave porque es una especie de provocación. Y les quiero decir: si creen que nos van a provocar para que no vayamos a la Asamblea Legislativa del primero de marzo, se equivocan. Nunca se planteó no ir”, dejó en claro Recalde, al recordar el faltazo del grueso del Frente para la Victoria a la ceremonia de jura de Mauricio Macri.
Al respecto, aclaró: “No fuimos cuando por una disposición absolutamente inconstitucional se le recortó el mandato a la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, entonces en solidaridad no bajamos al recinto. Ahora no pasa nada de eso, más allá de esta provocación para que no bajemos. Nosotros no nos medimos por centimetraje de construcción, nos medimos por principios y por militancia”.
Pero Recalde fue más allá y responsabilizó al propio jefe de Estado por la intimación.
“Nosotros no vamos a discutir por un metro cuadrado más o menos. Esta fue una inusitada resolución que nos notificaron ayer, intimándonos en un plazo de 72 horas a entregar prácticamente la mitad de los despachos que tenemos. No vamos a discutir eso. ¿Usted cree que Julián Domínguez (expresidente de la Cámara de Diputados durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner) habría tomado una resolución de este tipo sin consultarlo con Cristina? No creo que sea de Monzó. Creo que es de Macri”, afirmó el diputado en declaraciones a FM Milenium.
Allí Recalde amplió: “Con las autoridades de la Cámara, después de un tiempo de no vernos por el tema del Consejo de la Magistratura, hicimos borrón y cuenta nueva, y veníamos negociando no solo despachos sino comisiones y otros temas. La síntesis que planteé yo en estas reuniones que tuvimos hasta anteayer fue: 'diferencias políticas e ideológicas, pero cordialidad administrativa'. Ahora nos sorprendieron con esto. La verdad es que fue un cambio tan abrupto que me cuesta pensar que haya sido idea del presidente de la Cámara, para mí fue una resolución que vino de la Presidencia de la Nación”.
En relación a la oficina del hijo de la presidenta y líder de La Cámpora, Recalde sostuvo: “El despacho de Máximo Kirchner, si se ve la guía oficial elaborada por la Presidencia de la Cámara, está asignado a él. Máximo dijo 'me hubieran avisado que lo querían y no habría habido problema'. Pero pusieron una faja de clausura, siquiera hubo una resolución como la que nos notificaron ayer”.