La Legislatura celebró la recuperación de la nieta 129

Se trata de la última nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo. La mujer vive en España y viajó a la Argentina para someterse a un examen de ADN, a través del cual se logró determinar su verdadera identidad.

Gracias a una iniciativa impulsada por la nieta recuperada y presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Victoria Montenegro (UC), la Legislatura porteña celebró este jueves la restitución de la nieta 129 por parte de las Abuelas de Plaza de Mayo. La mujer nació en cautiverio y apropiada durante la última dictadura cívico-militar de nuestro país.

El trabajo de reconocimiento viene llevándose a cabo desde 2012, ya que a partir de diversas informaciones recibidas sobre una joven que había sido inscripta como hija propia por un matrimonio, desde Abuelas se resolvió la aproximación del caso. La documentación reunida mostraba, entre otras cosas, que la partida de nacimiento apócrifa había sido firmada por un médico de la Policía Federal Argentina y que el parto había ocurrido en domicilio.

En 2013, el equipo de Aproximación del área de Investigación de Abuelas, contactó a la presunta hija de desaparecidos que vivía en el exterior para invitarla a realizarse el examen de ADN. El equipo realizó la comunicación por teléfono y quedó en continuarla vía correo electrónico; la mujer adelantó que en 2014 viajaría al país para seguir conversando sobre la posibilidad de analizarse y se le transmitió que la prueba genética también podía efectuarse a través del Consulado.

Ante la falta de respuesta subsiguiente, el área de Investigación informó a la presunta nieta que su caso sería derivado a la Unidad fiscal especializada para casos de apropiación de niños durante el terrorismo de Estado. El juez Sergio Torres tomó la causa y, a través de la representación diplomática del país donde reside la mujer, intentó en dos oportunidades que se analizara; ante las negativas, envió un exhorto a la Justicia de ese país, que rechazó realizar un allanamiento para verificar la identidad de la joven.

En junio de 2017, a partir de un allegado de la joven que la incentivó a buscar su origen, se pudo retomar el vínculo. Este amigo, que vive en la Argentina, fue atendido por el equipo jurídico y el de Presentación Espontánea de nuestra Asociación, para despejar dudas y restablecer los puentes para que la mujer accediera finalmente a analizarse.

Finalmente, hace dos semanas la nueva nieta ingresó al país y, por una notificación de Migraciones, se presentó a la Justicia el miércoles 3 de abril. Allí, con intervención del equipo interdisciplinario de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad aceptó realizarse voluntariamente el análisis en el Banco Nacional de Datos Genéticos que arrojó que es hija de Norma Síntora y Carlos Alberto Solsona.

Sìntora y Solsona eran militantes políticos y hacia finales de 1976, la pareja decidió dejar a Marcos -su hijo mayor- al cuidado de sus abuelos maternos y empezaron a pensar en el exilio. Por entonces, Norma cursaba su octavo mes de embarazo cuando el 21 de mayo de 1977, alojada en la casa de sus compañeros de militancia Isolina Beatriz Rocchi y Rubén Castro, en Moreno, provincia de Buenos Aires, cuando fue secuestrada junto a ese matrimonio. Los tres continúan desaparecidos.

Al momento del secuestro, Carlos se encontraba fuera del país y luego debió exiliarse. La familia Solsona-Síntora pretendía escapar de la dictadura y reencontrarse en España: Norma con Marcos y su bebé a quien pensaban llamar Pablo, si era varón, o Soledad, si era mujer.

Por la zona del secuestro se puede inferior que debió ser llevada al Centro Clandestino de detención Tortura y Exterminio que funciono en la guarnición militar de Campo de Mayo, donde habría dado a luz en alguna de las maternidades que dependían de el.

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