La izquierda trotskista y el futuro del país

Por Aníbal Hardy. El exdiputado nacional analiza el rol que podrá asumir la tras el triunfo de Alberto Fernández.

La izquierda argentina siempre ha sido ha sido votada por un porcentaje mínimo del padrón de nuestro país y es una fuerza con la posibilidad de solo hacer ingresar un diputado al Congreso Nacional.

Es bueno aclarar que la plataforma principal de los partidos de izquierda es que todos se declaran antiimperialistas. Proponen un gobierno de los trabajadores y el pueblo, impuesto por la movilización de los explotados y oprimidos. Resumiendo a José Correa, dice que siempre, aspiran llegar al poder por la revolución, aún armada, que puede darse: a) a través de una huelga general revolucionaria por tiempo indefinido, que provocará la crisis terminal del sistema y obligará al traspaso del poder al pueblo. b) a través de una insurrección popular que desemboque en una guerra civil, que puede ser prolongada o no, de acuerdo a las variables conceptuales: leninistas, trotskistas, maoístas, stalinistas. Lo electoral no es considerada como una opción de acceso al poder, ni tampoco al gobierno. Su participación democrática, tiene como único objetivo tener una tribuna en los cargos legislativos, para hacer escuchar sus propuestas. Por su aspiración, se acaba por supuesto la democracia para elegir gobernantes, pero por suerte para nuestra democracia, los trabajadores votan desde 1945 al peronismo, (“Ni yanquis ni marxistas”) y a partidos del Movimiento Nacional, a los que la izquierda tampoco los seduce.

En el caso hipotético de asumir el poder, la izquierda propone expropiaciones y nacionalizaciones del petróleo, comercio, banca, capital agrario e industrial que será controlado por los trabajadores. Expropiación de la oligarquía terrateniente, de los grandes pooles de siembra, así como de los monopolios cerealeros, aceiteros y frigoríficos. Nacionalización de la tierra, comenzando con la expropiación de los principales propietarios, respetando los derechos de los campesinos pobres, pueblos originarios y pequeños chacareros que no exploten mano de obra asalariada. Defensa de la educación y salud públicas y gratuitas. Derecho al aborto legal, seguro y gratuito, rechazan los subsidios a la educación privada. La Iglesia Católica fuera de la educación y que el Estado deje de financiarla. Impuestos progresivos a las grandes fortunas. Impuestos extraordinarios a los grandes capitalistas (banqueros, terratenientes y empresarios). En realidad: Un programa, con inversión cero, con el manejo distante de trabajadores, gobierno de burócratas que se enquistarán en el poder, para sacar a los que tienen, y no irse nunca más.

Se denominan trotskistas y se alejan del marxismo leninismo, porque su propuesta da temor pues la dictadura del proletariado, es decir la burguesía comunista ya es bien conocida, con gobiernos desastrosos, dictaduras y sin libertades. Con fracaso en todas las áreas de gobierno y enorme corrupción. Lo que pareciera una diferencia ideológica entre los partidos de izquierda locales, no lo es tal: se trata simplemente de una estrategia política, que ante el fracaso del marxismo leninismo, ha optado por denominarse trotskismo. El marxismo leninismo es una teoría en retroceso, que comenzó con Karl Marx, Frederich Engels y Vladímir Lenin y siguió con Stalin, hasta Mijaíl Gorbachov, quien inició un proceso de apertura política (glásonot) y reestructuración económica (perestroika). Recordar que cuando cayó el muro de Berlín, los pueblos ajusticiaron a sus tiranos, acusados de genocidio, enriquecimiento injustificable y uso de las fuerzas armadas en acciones en contra de los civiles.

El marxismo-leninismo representa la dictadura, busca purgar cualquier cosa considerada burguesa que designa a la clase media. Propone un solo partido comunista, institución política suprema del Estado que promueve una organización social sobre la base de conflicto de clases, el igualitarismo, materialismo dialéctico, racionalismo y el progreso social.

Es antiburgués, anticapitalista, anticonservador, antifascista, antiimperialista, antiliberal, antireaccionario, y se opone a la democracia burguesa.

El trotskismo, de León Trotsky político judío revolucionario, comisario de la Revolución Bolchevique, es una tendencia dentro del marxismo que también sostiene la dictadura, partido único, que enarbola las banderas de la revolución permanente. Los políticos de izquierda no se animan a llamarse marxistas leninistas porque no quieren asumir el genocidio de Stalin. De llegar al gobierno, una de las premisas del trotskismo es que el triunfo de la revolución, solo puede culminar “en una dictadura”, ya que las transformaciones que el proletariado y el campesinado necesitan, provocarán la resistencia de los propietarios, terratenientes, la gran burguesía y el gobierno político. Sin la dictadura será imposible quebrar la resistencia. Habría que preguntarles qué país nos dejarán en cuanto a libertad, educación, universidad, economía, justicia, religión, trabajo, casa habitación etc. Valga como ejemplos contemporáneos el modelo cubano, soviético, con burócratas ricos, enquistados en el poder desde 1959, o la maoísta desde 1949.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password