Tierra arrasada: un concepto que busca difundir el oficialismo, pero que la oposición citó más veces

Desde el Frente de Todos insisten en hablar de eso para aludir a la “herencia” recibida, pero en realidad fue durante los debates realizados en ambas cámaras la última semana fue desde la vereda de enfrente donde más pronunciaron esa expresión. Con todo, “ajuste” fue el término más citado.

Por José Angel Di Mauro

Consciente de que la economía que deberá administrar el Gobierno de Alberto Fernández presenta realmente un cuadro grave, el oficialismo ha optado desde el principio por machacar con lo de “la herencia recibida”. Esa que Mauricio Macri prefirió minimizar en sus inicios y ya cuando la mencionó era tal vez tarde.

El Frente de Todos sabe que lo que viene es muy complicado y para que la sociedad pueda asimilar las medidas poco simpáticas que deberá implementar es necesario enfatizar algunos conceptos que aludan al cuadro económico más que complicado que dejó la administración de Mauricio Macri al entregar el poder.

Por eso es que la definición tal vez más marketinera sea la que instaló el gobernador bonaerense Axel Kicillof. La usó en particular para la provincia de Buenos Aires, pero el nuevo oficialismo en general la aplica para la situación nacional heredada. Hablamos del concepto “tierra arrasada” que los dirigentes del Frente de Todos no dejan oportunidad de citar.

Previsiblemente, la sesión maratónica de la Cámara de Diputados en la que durante 19 horas oficialistas y opositores pulsearon en torno a la situación nacional, con el proyecto de solidaridad social y recuperación productiva de fondo, fue un ámbito adecuado para utilizar ese término. 45 veces fue citado ese concepto, aunque la novedad está en que no fue el oficialismo el que más veces lo utilizó, sino diputados de Juntos por el Cambio.

En efecto, 33 veces diputados de la oposición hablaron de “tierra arrasada”, no para admitirlo precisamente, sino para rechazar esa condición como imperante en este cambio de gestión. Las restantes, 12, correspondieron al nuevo oficialismo.

En el Senado el debate fue más breve y esa referencia no fue utilizada como latiguillo. Veamos los detalles.

Quiénes hablaron de “tierra arrasada”

En la Cámara baja 13 integrantes del interbloque Juntos por el Cambio citaron las dos palabras en cuestión. Lo hicieron Luciano Laspina, Maximiliano Ferraro, Alfredo Cornejo, Gustavo Menna, Omar De Marchi, Fernando Iglesias, Federico Angelini, Leonor Martínez Villada, Jorge Enríquez, Carlos Fernández, Virginia Cornejo, Ramón Mestre y José Cano.

De todos ellos, algunos la mencionaron más de una vez, como Ferraro (2), Omar De Marchi (3), Fernando Iglesias (10), Federico Angelini (3), Jorge Enríquez (5) y Mestre (2), pero el que batió récords fue el inefable Fernando Iglesias, que la citó nada menos que en 10 oportunidades.

Veamos: “Y la excusa de todo esto es el falso argumento de la “tierra arrasada”. Tierra arrasada era el 2015 con un 7 por ciento de déficit fiscal, como antes de la hiperinflación y antes del 2001. Tierra arrasada era el Banco Central con reservas negativas que nos dejaron. Tierra arrasada era el atraso cambiario de la convertibilidad y las tarifas que pagaban una séptima parte del costo de la energía, como antes del Rodrigazo. Tierra arrasada era la deuda de 240 mil millones de dólares pese a haber hecho un pagadiós de 60 mil millones de dólares”.

Y continuó Iglesias: “Tierra arrasada era la provincia de Buenos Aires inundada de agua y de droga. Tierra arrasada eran las masacres de La Plata y de Once. Tierra arrasada era el pacto con Irán y el asesinato de Nisman. (Aplausos.) Tierra arrasada era ‘el club del helicóptero’ y la infraestructura destruida para que los funcionarios revolearan bolsos en los conventos de la patria”. Para concluir así: “Tierra arrasada era la Plaza del Congreso hace dos años por la aprobación de una ley que se demostró que era mejor que la que había y que hoy quieren derogar; sin ninguna necesidad, porque no hace falta derogar las actualizaciones jubilatorias para subir las mínimas”.

Por la oposición hablaron de “tierra arrasada” Estela Hernández (“Recomponer derechos que, durante el gobierno anterior, lamentablemente, desaparecieron y dejaron ?como bien dijo nuestro presidente? una tierra arrasada”); Itaí Hagman (“¿Por qué afirmamos que hay tierra arrasada y una situación de emergencia?”); el chaqueño Aldo Leiva (“Si ahora estamos debatiendo sobre estas cuestiones, es simplemente porque no quieren hacerse cargo de la tierra arrasada que dejaron”) y el santafesino Germán Pedro Martínez, que le reprochó al oficialismo que “14 veces dijeron que acá no hay tierra arrasada”.

Luego vinieron Federico Fagioli (“¿No será que les preocupa muy poco la tierra arrasada que han dejado y les preocupa muy poco trabajar todas y todos juntos para levantar este país, para ponerlo de pie, para volver a hacerlo productivo, para volver a generar trabajo y para que ningún pibe más en nuestra Argentina esté sin comer o sin tomar un vaso de leche?”); Nicolás Rodríguez Saá (“No les gusta la expresión ‘tierra arrasada’ y menos les gusta la palabra ‘solidaridad’, pero a quien es su jefe político, que se está yendo a Qatar a ver la final de la Copa Mundial de Clubes, no lo mencionaron en toda la noche”; y Carlos Alderete (“Claro que dejaron tierra arrasada, y también dejaron muchas bombas en todo el país”).

Más de una vez mencionaron esa expresión Carlos Ponce (“Creo que no hay duda de que están los fundamentos, justamente porque el gobierno de Mauricio Macri ha fracasado en todas las medidas que ha tomado, y realmente ?como venimos reiterando hace rato? ha dejado tierra arrasada en todo el territorio de la República Argentina. Y cuando decimos tierra arrasada no estamos hablando de un pedazo de tierra, sino que nos estamos refiriendo -por lo menos es lo que yo interpreto? a que cuando salimos de este Palacio vemos a muchos de nuestros hermanos durmiendo en las calles. Nos referimos a los trabajadores están en la puerta de los establecimientos para que se reabran las empresas, pidiendo por sus fuentes de trabajo. O a los jubilados, que tienen que decidir si van a comer o comprar los medicamentos, porque las medidas que ha tomado el gobierno han hecho desastres con los jubilados, con los trabajadores y con todo el pueblo argentino. A todo eso llamamos tierra arrasada); y Leonardo Grosso (“Veo que los diputados de la oposición se indignan cuando hablamos de tierra arrasada, se enojan, casi como que les duele. Y les duele porque es verdad, porque esta es una Argentina arrasada por ustedes. ¡Argentina es tierra arrasada y la culpa es de ustedes!”.

En el Senado, como dijimos, fue distinto. El debate fue menos beligerante y hubo menor cantidad de esas referencias. La única que usó esa expresión desde el oficialismo fue la mendocina Anabel Fernández Sagasti, que sobre el final habló de una economía “destrozada, devastada” y apuntó: “Y sí, es tierra arrasada; es la realidad que el presidente de la Nación se está encontrando en cada rincón de la administración pública y que vimos en campaña en cada rincón de la Argentina”.

Solo tres veces se usó ese concepto, y las dos restantes correspondieron al discurso del jefe del interbloque Juntos por el Cambio, Luis Naidenoff, quien expresó en un pasaje: Yo escuché hablar de una herencia agobiante, de una especie de tierra arrasada, de un cataclismo o algo similar”, y más adelante agregó: “Algunos ya tienen un documental de tierra arrasada; nosotros podemos sacar un documental de campo minado; otros hablan de la Argentina vapuleada… Sin embargo, yo creo que la guerra de relatos no le sirve al país, en función de la historia que tenemos y de lo que ha pasado con los distintos partidos que han gobernado a la Argentina en los últimos años”.

De todos modos, la palabra que más se utilizó en ambas sesiones para hablar del paquete de medidas fue “ajuste”: 94 en Diputados y 27 en el Senado.

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