Malestar en Diputados por los que se retiran sin desloguearse

El protocolo establece que el presidente de la Cámara debe nombrarlos uno por uno dos veces, antes de considerarlos ausentes.

massa preside sesion virtual diputados 25 de junio 2020

La de este martes fue una sesión más larga de lo que seguramente se esperaba. Si bien la extensión de los discursos no fue desmedida -el sistema remoto genera límites naturales en los propios legisladores que optan por no excederse demasiado-, sí eran temas en los que muchos diputados querían participar. Además, se da un hecho notorio: a diferencia de cuando Cambiemos era oficialismo y como tal bajaba a sus diputados de las listas de oradores para evitar extender las sesiones, ahora estos en la oposición participan mucho -como pasó por ejemplo con el informe del jefe de Gabinete-, y como contrapartida el Frente de Todos suma un número similar de oradores.

La cuestión es que la sesión que empezó poco después de las 14 del martes, terminó a las 2.35 del miércoles. Pero el factor más exasperante que alarga las reuniones remotas no es en realidad que los diputados se extiendan más de lo previsto en los discursos, sino el momento de las votaciones, ya que la virtualidad y el protocolo obligan a tomar una serie de recaudos que generan tiempos muertos demasiado prolongados.

El problema más serio no es tecnológico, sino que lo generan los propios legisladores que al retirarse del recinto virtual olvidan desloguearse. De tal manera, el presidente de la Cámara se ve obligado al final de cada votación a llamar a uno por uno de los ausentes que se mantienen logueados para consultarles “el sentido de su voto”. Así, el diputado en cuestión podrá aclarar su postura, si es que tuvo un problema técnico por el cual no se registró su votación, o bien se confirmará que en efecto no está y figurará ausente.

Esto se hizo notorio este martes al cabo del debate de los dos proyectos sobre Malvinas. Ya habían concluido los temas más pesados de la jornada -ampliación presupuestaria y deuda local-, y el debate sobre proyectos relacionados con las islas se hizo más extenso de lo esperado, con lo que se ve que muchos diputados optaron por hacer lo que suelen hacer cuando la sesión es presencial: retirarse. Pero olvidaron desloguearse, costumbre que viene repitiéndose sistemáticamente en las sesiones virtuales, mas nunca de modo tan exasperante como en esta última sesióin. Tan es así que el presidente de la Cámara, Sergio Massa, se encargó de enfatizarlo todo el tiempo. La situación se hizo notoria en las dos votaciones por los proyectos de Malvinas; había pasado antes cuando se pidió un apartamiento del reglamento para tratar la emergencia turística, y volvió a suceder cuando se trató el proyecto para implementar una app para denunciar abusos infantiles. Los ausentes sin desloguearse llegaban a la veintena, y durante la extensa ceremonia para determinar el sentido de cada voto se escuchaban gritos de los diputados que iban desde saltear esa instancia, a pedir que les descontaran el sueldo a los ausentes. En casos como los de Luis Juez o Fernando Iglesias, se escucharon voces señalando: “Está en la televisión”, en referencia a que se los acababa de ver en programas de cable.

Concluida la cuestión Malvinas y habida cuenta de que habría por lo menos una votación más, Cecilia Moreau pidió la palabra para pedirle a las autoridades de los bloques que llamaran por privado a los diputados propios que estaban en esa condición para pedirles que se desloguearan. No hubo éxito: en la votación siguiente sumaron 17 en esa condición.

El problema es transversal: abarca a oficialistas y opositores. En ese marco, se escuchó a Mario Negri gritar fastidiado: “Perdemos media hora con esto”, justo cuando se iniciaba nuevamente el proceso por el cual Massa debía llamar dos veces a cada legislador. Irónico, alguien sugirió durante la última votación que los llamara “tres veces” en vez de dos… El  presidente de la Cámara se sonrió y volvió a repetir que así lo establecía el protocolo para las sesiones virtuales.

Sobre el final, antes de dar por terminada la votación, anticipó que en el transcurso de este miércoles distribuiría entre los diputados un detalle “del tiempo que se pierde en cada sesión por los diputados que no se desloguean cuando se retiran”.

Afortunadamente para la última votación, un proyecto de resolución sobre los jardines maternales, la votación fue a mano alzada.

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