Covid en Argentina o “La Hora de los Zonzos”

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza la compleja coyuntura nacional ante el imparable avance de la pandemia y las dificultades económicas.

La decisión del gobierno de Catamarca de imponer el doble barbijo quirúrgico a su ciudadanía, junto a las manifestaciones temerarias de exponentes del gobierno nacional con respecto a la pandemia describen el cuadro de un país decadente y preso en sus propios dilemas e impotencias. 

Obviamente, lo de Catamarca es noticia nacional, porque bien podría tratarse de un caso testigo de cómo una administración pública impone criterios sanitarios desaconsejados por el mundo científico (ver Google, que es gratis). 

Los buscadores de internet traen otras novedades. El presidente Alberto Fernández ha advertido que mandar a los niños a la escuela es “jugar con fuego”, después de haber logrado con las conocidas presiones que la mayoría de las provincias de su signo político opten por no correr riesgos con la educación presencial. 

Y el siempre atemorizador Daniel Gollán ha dicho desde su poltrona de la salud bonaerense, pero con indudable peso en el libreto sanitario peronista, que “los medios de comunicación y la oposición son los grandes responsables” (sic) de los 78.000 muertos por Covid 19 que hoy suma la Argentina. 

Todo esto sucede en medio de un cuasi silencio, entre piadoso y resignado, pero siempre ominoso de ciudadanos y dirigencias que no salen a cuestionar acciones y decires del poder público, que lejos están de cambiar el dramático estatus de la pandemia. 

Gollán es elocuente cuando habla a su electorado y dice que quienes no voten a su gobierno “temen el triunfo de la vacuna por sobre la epidemia”. ¿De eso se trata, esa es la prioridad? Al parecer, para la clase política se impone el cálculo mezquino de unos y otros, sobre quién se llevará los aplausos en una anhelada pos pandemia o por lo menos en las próximas elecciones. Argentina ha dicho a la OCDE, demorará un lustro en volver a tener un PBI similar a marzo de 2021, pero su renta per cápita será mentirosa porque ocultará las desigualdades flagrantes que hoy se ven en las calles del país. 

Todo este ruiderío sucede en las vísperas del tratamiento de los llamados “superpoderes” que aspiran a pavimentar el control absoluto del Poder Ejecutivo Nacional, poniéndolo a salvo de cualquier queja, reclamo o cuestionamiento. 

Cada nuevo día entrega a los argentinos más capítulos de una novela negra que va recortando los espacios de sensatez y de democracia. La burocracia nacional y provincial todavía tiene muchísimos funcionarios y empleados en sus casas y cobrando salarios al 100 por ciento, en contraste con el mundo privado. Privado de capitales, satisfacciones y acceso a soluciones de salud que podrían haber sido mejores con otros compromisos, más allá de los declamados. 

Mientras llegan nuevas estadísticas tristes de la pandemia, los expertos del mundo de la salud agregan a los protocolos del Covid nuevos síntomas asociados, como sucede hoy con la rinitis. Curioso, en el discurso infectólogo, el ítem alergias ha brillado por su ausencia. 

Son todos efectos de la confusión que viene advirtiendo este espacio editorial: el nuevo y sospechoso libreto global de la pandemia desalienta el abordaje del Covid y otros trastornos respiratorios, en sus primeros síntomas. Otro camino, censurado o ignorado, hubiera contribuido a evitar neumonías y otras complicaciones del misterioso virus chino. 

Pero es preferible insistir en medidas rimbombantes, canibalismos políticos, confinamientos inviables en países informalizados y repletos de pobres que son los que más abonan la suma final de desgracias. Estas noticias de hoy sobre Catamarca, la Nación y la retórica oficial de la pandemia son un nuevo “Manual de Zonceras Criollas”, como diría Arturo Jauretche. 

Otra solución posible: ¿Y si probamos con no respirar? 

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