No hay amores sin odio

Por Ricardo Antonowicz, psicoanalista. El autor explora las causas por las que el caso Wanda Nara, Mauro Icardi y María Eugenia Suarez despertó tanto interés.

¿Por qué un tema tan trivial, que no es de nuestra incumbencia, no somos familiares, ni siquiera amigos, nos impacta, nos afecta y nos provoca una opinión, un decir, o tomar partido por una de las partes? ¿Qué se esconde detrás del tema, Wanda Nara, Mauro Icardi, María Eugenia Suarez? 

“El amor”: el amor está entre estos mitos, la ópera, la poesía, las telenovelas, estamos atrapados en el tema del amor. 

El amor ocupa un lugar importante en la estructura humana, cuando el amor no acontece ocurren situaciones bastante penosas y desagradables. 

Estar enamorados es una situación de bienestar, a veces el amor puede transformarse en una desgracia. 

El amor no es para todos lo mismo, hay amores más confiados, más celosos, más sinceros, más cautelosos, cada uno lo siente y lo vive desde su propia historia. 

El amor ocupa un espacio en la subjetividad del ser hablante. Hay amores de familia, de pareja, de padres a hijos y viceversa, de amigos, de compañeros, hay amores largos y amores cortos. 

En la vida del ser humano no existe la armonía, el ser humano vive en la desarmonía. En el amor se confrontan, la trampa, la traición, la infidelidad, el goce y el deseo y por otro lado la moral y nunca están de acuerdo. 

El amor no tiene reglas. Se pueden establecer vínculos de cariño, respeto, tolerancia, aceptación, pero no se puede reglar. 

No hay amor pacificado. El amor se expresa a través de palabras y no hay ninguna forma de hablar (charlatanería) que no tenga consecuencias, lo traumático está fuera de la palabra, en ese lugar de vacío donde cada uno teje su propia historia. 

El dolor psíquico es dolor de separación, no hay dolor psíquico sin un trasfondo de amor. 

El amor es una promesa que alguien le hace a otro, cuando se rompe esta promesa aparece el odio, el odio es un mecanismo de defensa para no sufrir por ese amor. No aparece el odio si antes no hubo amor. No hay amores sin odio. 

Para un analista lo que está escrito para cada sujeto puede ser leído bajo otro ángulo. Contemplamos otra historia de amor y odio donde la desdicha tuvo un final feliz. 

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