La alianza Unión por Córdoba liderada por el gobernador José Manuel de la Sota se impuso con amplitud en los comicios para elegir convencionales constituyentes que reformarán la Carta Magna provincial y buscarán bajar el gasto político en Córdoba.
El triunfo fue confirmado por el propio De la Sota, quien si bien no brindó datos, señaló que la "gran cantidad de votos en blanco, que han sido casi el doble de lo habitual, debe ser un llamado de atención" para algunos dirigentes.
"Pienso que allí está la justificada protesta de aquellos que vieron rebajadas sus jubilaciones, sus sueldos y cómo han subido los impuestos y la desaparición de fábricas", enfatizó De la Sota en una rueda de prensa.
El mandatario provincial, que había ganado un plebiscito para transformar en unicameral la Legislatura cordobesa y así reducir a 70 el número de legisladores, aseguró que existe un "divorcio entre muchos dirigentes y la sociedad", y afirmó que "estos votos en blanco le están diciendo a aquellos políticos que prometen y no cumplen, que hace falta un nuevo contrato social".
Los cordobeses fueron hoy a las urnas para elegir a los 133 convencionales que reformarán la Carta Magna provincial, en una compulsa en la que el gobernador José Manuel De la Sota parecía jugarse buena parte de su idea de proyección al resto del país.
El senador provincial y primer candidato a convencional de la UCR, Martín Ambort, pidió un rato después del cierre de las urnas "esperar un poco más" para definir una tendencia, pero dejó en claro que no lo "conforma lo hecho por el radicalismo, porque poco más de un 20 por ciento es un resultado muy poco feliz".
La sorpresa estaba representada por el número de votos en blanco, que rondaban el 10 por ciento, una cifra que no pasó desapercibida para nadie. Desde el radicalismo, el titular de Comité provincia, Miguel Nicolás, consideró "preocupante" la escasa concurrencia de gente a las urnas y lamentó el alto grado de votos en blanco.
Según datos brindados por el ministro de la Solidaridad cordobés, Erman Olivero, Unión por Córdoba, que integran el PJ y otros partidos, había obtenido más del 60 por ciento de los votos, superando a la UCR, que sacaba el 27 por ciento de los sufragios.
Antes del cierre de la elección, el Ejecutivo provincial había dado a conocer datos de una encuesta a boca de urna en la que Unión por Córdoba obtenía el 43,4 por ciento de los votos, la UCR el 20,1; Izquierda Unida 6,3; el Frepaso, 4,1; la Unión Vecinal 3,2; y el Partido Intransigente con 3. Por su parte, de acuerdo con un trabajo de la consultora Telesurvey a pedido del Gobierno provincial, el porcentaje de votos en blanco o impugnados habría alcanzado al 19,8 por ciento del total, que de todos modos no son contabilizados para determinar los escaños en la convención.
De ese modo, el PJ obtendría la mayoría de las bancas -80 según estimaciones, contra unos 35 escaños que le corresponderían a la UCR- para la Convención Constituyente que sesionará a partir del miércoles para eliminar una de las dos cámaras del parlamento provincial y reducir de 133 a 70 el número de legisladores. Esa Convención estará integrada por 133 miembros, que tendrán sólo siete días para modificar la Constitución, antes del 14 de octubre, cuando los cordobeses elijan, al igual que en el resto del país, legisladores nacionales y provinciales.
De confirmarse los resultados parciales, el oficialismo podría implementar su propuesta de un sistema mixto de elección de legisladores, que contempla 35 por lista a través del mecanismo D`Hont, y 35 por los distintos departamentos del interior. La oposición provincial integrada por el radicalismo y el Frepaso -que concurrieron separados a las urnas- proponían en cambio que los miembros legislativos se distribuyan en forma proporcional, también mediante el sitema D`Hont y una banca por cada uno de los departamentos.
Para participar de los comicios estaban habilitados 2.170.644 cordobeses, que debían votar en las 8.195 mesas dispuestas en toda la provincia.