El subsecretario de Comunicación, Juan Pablo Baylac, reiteró que el presidente Fernando de la Rúa procuraría la aprobación del Congreso ante el hipotético caso de que se solicite el envío de tropas argentinas para enfrentar al terrorismo internacional, como consecuencia de los atentados perpetrados en los Estados Unidos.
De igual modo, Baylac defendió la coherencia de la postura argentina en el conflicto planteado a partir de los atentados y al respecto dijo que no hay "fisuras" en el seno del gobierno, en contra de las versiones difundidas en sentido contrario. "La Argentina cooperará con los Estados Unidos con todo lo que esté a su alcance y lo hará de acuerdo con el Mercosur, el Grupo de Río y la OEA (Organización de Estados Americanos)", subrayó el vocero, en declaraciones formuladas en la Casa de Gobierno.
Mientras tanto, el bloque de diputados nacionales de Frente para el Cambio realizó un "llamamiento por la paz" a legisladores del Mercosur, y anunció su oposición a cualquier posibilidad de que la Argentina participe de la represalia militar que los Estados Unidos llevarán adelante en Medio Oriente.
"El país debe mantener su soberanía y si el Gobierno argentino decide apoyar con tropas la cruzada de los Estados Unidos, el Frente para el Cambio se opondría completamente", afirmó Alicia Castro. Junto a ella también compartieron la conferencia de prensa en el Salón de Conferencias de la Cámara baja el diputado nacional Gustavo Cardesa y la legisladora bonaerense Susana Amaro, quienes rubricaron un "llamamiento a los parlamentarios del Mercosur por la paz, la libertad, la seguridad y la justicia".
El escrito reconoció "el legítimo dolor y justificado anhelo de justicia y castigo a los culpables", que -afirmaron los legisladores- "merecen la solidaridad y la simpatía de todos los que queremos vivir en paz, en libertad y en el respeto por el prójimo". No obstante, el pronunciamiento de los diputados también rechazó "la idea de combatir a la violencia irracional ahogándola en sangre, usando el mayor poder militar del planeta al servicio de la compulsión revanchista".
Mientras tanto, el diputado Héctor Polino, del bloque ARI, insistió en que "Argentina debe abogar por la paz y no debe involucrarse en un (eventual) conflicto (armado) enviando tropas" de colaboración con los Estados Unidos. El legislador manifestó que el Gobierno argentino "no debe involucrarse en un conflicto enviando tropas" y que, en todo caso, "la posición tiene que se discutida previamente en el Congreso de la Nación, como lo manda la Constitución".
Por su lado, el ex ministro del Interior del gobierno de Carlos Menem, el senador nacional Carlos Corach, manifestó su "apoyo" a la decisión del Gobierno argentino de "alinearse en la lucha contra el terrorismo", y evaluó que el país "debe participar en forma debida en ese compromiso internacional". En ese sentido, Corach apoyó "la actitud del Gobierno argentino de alinear al país en la lucha contra el terrorismo", aunque dejó en claro que "esto no es lo mismo que alinearlo detrás de Estados Unidos".
"La lucha contra el terrorismo significará una intervención internacional en la cual los Estados Unidos será el que más recursos vuelque, y también significará un compromiso internacional en el que la Argentina tiene que participar en forma decidida", sentenció el ex ministro del Interior.
A su vez, la diputada radical disidente, Elisa Carrió, fue más general en su opinión sobre una intervención al señalar que "América Latina no debe mandar ayuda militar para superar la crisis sino hacer el discurso de la paz y la no violencia porque vienen momentos donde la unidad a través de lo que se construyó puede destruirse a sí misma". Asimismo, Carrió evaluó que "más allá del profundo rechazo y repudio al ataque terrorista, hay un orden simbólico que cayó y que estaba basado en el capitalismo financiero, en la tecnología en las armas y en el poderío que daba todo lo que estaba fuera del hombre".
El senador nacional justicialista Antonio Cafiero se pronunció en contra de la posibilidad de que el gobierno "decida el envío de tropas a Estados Unidos", al rechazar la idea de una intervención de la Argentina en un posible ejército global. Al fundar su rechazo, el legislador dijo que, en primer lugar, "la Argentina no es muy relevante en materia bélica" y, segundo, que no confía en que un ataque contra el terrorismo internacional "pueda ser asumido en forma selectiva por el Gobierno estadounidense".