La interpretación que quiere hacer el gobernador Solá de la Constitución bonaerense para buscar una nueva reelección, generó un sinnúmero de posturas, incluso dentro de las huestes oficiales y del gobierno.
Que el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires aspire a desempeñarse por otros cuatro años como tal, fue sin duda la movida política más fuerte que se produjo en el escenario político provincial.
Desde su presentación en público, esta cuestión fue atravesando distintas etapas: el rechazo automático de sectores que no conforman la fuerza política oficial, el respaldo de aquellos que sí la conforman y, poco a poco, fueron levantándose voces contrarias a la posibilidad de parte de algunos integrantes del FpV.
En la actualidad, el tema está siendo “planchado” por el propio gobierno de Felipe Solá. La lógica parece responder a que el tema ya está instalado y ahora hay que esperar las cuestiones “legales”, algo que desde el gobierno provincial no parecen tener mucho apuro en averiguar. Pero también el tema está decantando en la interna del conglomerado oficial.
Sin embargo, esta situación parece generar “desinteligencias” en el frente oficialista y la muestra más acabada es la relación entre el gobernador y su ministro de Gobierno, Florencio Randazzo. Por estas horas, no se descarta en la provincia de Buenos Aires que Solá pueda pedir la “renuncia” a este funcionario. Por las dudas, el ministro arengó a su tropa en una de las “reuniones de gabinete paralelas” que él comanda, donde detalló que su función en el gobierno provincial “responde al mandato del presidente Néstor Kirchner”, no a los designios del gobernador.
Todos parecen interpretar que una suerte de guerra fría se inició entre los principales operadores del intento reeleccionista y “las espadas” de Randazzo. Ese cruce de hostilidades habría comenzado tras la decisión del gobernador de luchar, vía reinterpretación constitucional, por la posibilidad de competir por un nuevo período. Es que, desde mucho tiempo antes, Randazzo había implementado una estrategia para jugar como el “candidato natural” a la sucesión. No en vano -señalan- “armó reuniones políticas con intendentes y legisladores”, y hasta “prorrateó subsidios para que jefes comunales pudieran iniciar, con dinero fresco, una serie de obras públicas”.
Por si todo esto fuera poco, los legisladores que suelen cruzar plaza San Martín con asiduidad, sorprendidos, susurran los nuevos bríos que tiene el “Plan PP”: avanzar en la candidatura del actual senador nacional José “Pepe” Pampuro.
No obstante, en el felipismo, que se mantiene fiel al gobernador, aparecen nuevas figuras con sus equivalentes roles. Uno de ellos es el vicejefe de Gabinete, Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita quien, convertido en uno de los funcionarios de consulta de Solá, sostiene que éste es “el mejor candidato” contra viento o marea.
Del palo
Mientras los felipistas en “sintonía fina” con el ministro de Gobierno parecen “llamarse a silencio”, por estos momentos, sobre las posibilidades reales de que Felipe Solá se pueda consagrar por primera vez candidato a gobernador del FpV; otros felipistas aportan mayores fundamentos. Es el caso del influyente diputado provincial Nicolás Dalesio. “Según nuestra visión, en la Constitución de la Provincia de Buenos Aires no está prevista la situación que le tocó vivir a Felipe Solá”, afirmó.
“Solá no cumplió el primer período ni como gobernador ni como vice. Para nosotros éste -2003/2007- sería el primer período perfecto que cumpliría, con lo cual podría pretender otro período”, dijo el presidente de la Comisión de Presupuesto e Impuesto de la Cámara joven.
Dalesio se pregunta: “¿Dónde queda establecido esto?”, y él mismo se responde: ”El artículo 122 de nuestra Carta Magna reza: ‘El gobernador y vicegobernador durarán cuatro años en el ejercicio de sus funciones y cesarán en ellas en el mismo día en que expire el período legal’”.
Acto seguido, el diputado de Trenque Lauquen cita de memoria el artículo 123 y concluye, “como podemos ver, ambos artículos preservan como valor intangible el período legal de cuatro años en sus funciones y rechazan para el cómputo, por el contrario, el ejercicio fraccionado de los mandatos”.
Pero la interpretación que realiza Dalesio no termina allí. Agrega que “este análisis se refuerza apenas se correlacionan estos artículos con el 125 y el 126 de la Constitución bonaerense, en tanto presuponen el mismo reemplazo parcial e incompleto por parte del vicepresidente primero del Senado”.
Las declaraciones pretenden fundamentar que “Felipe Solá no estuvo ni 4 años como gobernador, ni 4 años como vice”, por lo cual, según esta visión expuesta por el diputado integrante del bloque del FpV, “ha cumplido un período imperfecto; el primer período perfecto que cumpliría sería este que está en curso, hasta diciembre de 2007”.
“Ahora está la simple interpretación de los artículos, que la tienen que hacer los organismos pertinentes”, dice el diputado felipista, para quien “no se va a forzar ninguna interpretación caprichosa ni se va a modificar la Constitución”.
Asi las cosas, el legislador del oeste bonaerense cree que Felipe Solá está habilitado, pero aclara que “lo tendrán que decidir en su momento la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires o la Junta Electoral en ocasión de presentar la lista”.
Astillas
No todos en el bloque de diputados del FpV piensan de la misma manera que Dalesio, una muestra más del espíritu democrático que reina en ese ámbito.
El diputado del FpV Daniel Gurzi indicó que la Constitución bonaerense “es clara” y “Solá no puede ser candidato a gobernador, porque está cumpliendo en este momento su segundo mandato. El primero fue como vicegobernador de Carlos Ruckauf y lo reemplazó mediante la culminación de esa fórmula, y luego fue electo gobernador en el 2003”.
“El artículo 123 es muy explícito y el mandato del gobernador concluye el 10 de diciembre de 2007”, dijo Gurzi. No obstante, indicó que junto a otros militantes políticos pondrá “el mayor esfuerzo para que Solá sea recordado como el mejor gobernador de la provincia de Buenos Aires”. Además, consideró que la Provincia necesita “una vuelta de tuerca, un viraje de 180 grados y esto hay que darlo en consonancia con los nuevos tiempos que se van a venir a partir de 2007, que son vientos de mucho cambio de estructuras políticas caducas que se transforman en una nueva estructura que conduce el Presidente de la Nación”.
En ese sentido, el diputado de Quilmes piensa que “todos los niveles de gobierno necesitan una llegada de aire fresco para poder llevar adelante los cambios que la población argentina merece”.
Más astillas
“En este nuevo tiempo político nacional que lleva adelante el presidente Néstor Kirchner, y del que somos protagonistas los peronistas de la provincia de Buenos Aires, tenemos la firme pretensión de fortalecer para la Argentina el propósito de lograr una democracia representativa, republicana, federal y social, donde el gobierno hace lo que quieren las mayorías populares”, sostiene el actual presidente de la bancada de diputados provinciales de PJ, Julián Domínguez, como paso previo a la cuestión concreta.
Ya introduciéndose en terrenos legales, sostiene que “el derecho público considera entre sus principios centrales el efecto restrictivo de las normas, donde sólo se permite todo aquello que está expresamente permitido, prohibiéndose todo lo que quede al margen de lo expresado. A diferencia del derecho privado, donde está permitido todo aquello que no está prohibido”, y agregó que “el fundamento primero del derecho público es privilegiar el interés general por encima de los intereses particulares”.
“De aquí surge el primer contrasentido con lo que el actual gobernador se sustenta para intentar presentarse a un tercer mandato, forzando ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense una reinterpretación de la Constitución”, dijo Julián Domínguez, que evitó citar directamente por su nombre al gobernador.
Argumentó que “el gobernador juró en dos oportunidades como mandatario bonaerense, con el objeto de cumplir y hacer cumplir la Constitución”.
Para el jefe de la bancada justicialista de la Cámara joven, el camino elegido por Solá constituye “expropiar de la Constitución provincial un principio tomado del artículo 90 de la Constitución nacional, cuyo sentido y espíritu es claro y no amerita el debate”.
“Una interpretación falaz de una norma no sólo es un argumento falso, sino que constituye una violación legal. En este caso, propiciando el cesarismo como sistema de gobierno, reemplazando el republicanismo que nuestras constituciones consagran” puntualizó y, para finalizar, aseveró que resulta “inadmisible que se reinterprete la Constitución fuera del sistema general que la contiene -fuera de contexto- para ajustarla a sus intereses y beneficiarse”.
Otro palo
Desde la UCR muchos diputados se expresaron sobre la cuestión de la posibilidad de una nueva candidatura de Felipe Solá, pero quienes esperaban una interpretación rigurosa, desde el punto de vista constitucional, de esa bancada, esperaron la opinión del diputado Gustavo Ferrari.
“El eje del debate no es si Solá debe o no ser reelecto, o si debe o no permitírsele continuar su obra, o abrir juicio sobre su gestión” apuntó Ferrari. “Claramente no puede ser reelecto, se lo impide la Constitución”, dijo el radical.
El espíritu de los constituyentes de 1994 -apunta el legislador- y la letra del texto constitucional en materia de reelección no dejan lugar a dudas: se limita la misma a un solo período constitucional de cuatro años, pudiendo sólo presentarse luego de un periodo intermedio, ya se tratare del gobernador o del vicegobernador.
“De ahí la fórmula incorporada al articulado acerca de la imposibilidad e inhabilitación de los mismos a producir un enroque y continuar ejerciendo el poder. Qué sentido tendría el artículo 123, que establece la imposibilidad del cambio de roles, si no se pretendía impedirlo”, agregó el diputado de la UCR.
En el caso concreto del propio Felipe Solá, Ferrari dice que “el período desempeñado por Solá como gobernador -aun habiendo sido elegido vicegobernador- se debe computar a los efectos del cálculo, pues -independientemente de la clara cita constitucional del epígrafe- ejerció el cargo en ese momento y de manera posterior después, o sea en forma consecutiva”.
“Si sobre lo expuesto no hay dudas” el legislador plantea un camino lateral: “Creo que la cuestión es saber si el gobernador de turno, éste u otro, puede a su antojo interpretar o reinterpretar las normas constitucionales para volverlas flexibles a sus intereses”.
“Es un problema de respeto”, dijo Ferrari, al tiempo que expresó que “no sería un buen ejemplo que quien asumió jurando un texto constitucional, aceptando las reglas de juego que imponía, pretendiera ahora cambiarlas porque no le convienen.
Esta historia está lejos de tener un final previsible.