Miles de personas se congregaron en el Obelisco para escuchar al predicador Luis Palau. El Gobierno cuestionó a Macri por autorizar el acto y se generó una inesperada polémica.
El mismo día que el Gobierno nacional y el porteño mostraron señales de distensión, al compartir Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri un acto la Casa de Gobierno, en el que incluso el jefe de Gobierno pudo hacer uso del emblemático atril, un festival evangélico fue motivo de nuevas discordias.
Es que la habilitación por parte del gobierno porteño de la realización de un acto en plena avenida 9 de Julio, en un día laborable y horario pico, dio lugar a las críticas. Ya habían mostrado diferencias respecto a Palau la Presidenta y el jefe de Gobierno, ya que mientras Cristina no lo recibió, Macri sí lo hizo.
Recordemos que del Gobierno nacional, la personalidad más encumbrada en encontrarse con el pastor mediático fue el vicepresidente Julio Cobos.
Ante este suceso, el tránsito en la Ciudad se convirtió en un caos, que provocó la ira de muchos ciudadanos que querían volver a sus casas luego concluir la semana laboral.
De tal magnitud fue el caos provocado, que la diputada nacional por el PRO Cynthia Hotton pidió disculpas. Cabe destacar que Hotton es evangélica y presentó un proyecto para que se declare el evento de interés parlamentario.
Por su parte, el predicador argentino-estadounidense pidió también disculpas "desde el corazón a los porteños, sinceramente".
"Pero también les pido que piensen en lo positivo que dejará este encuentro a futuro", pidió el pastor.