Terceras fuerzas

Por Federico Pinedo*

En el primer recambio presidencial después del retorno de la democracia, en 1989, se hablaba de terceras fuerzas como buscando romper el bipartidismo peronista-radical o como intentando construir espacios políticos para gente no representada por esa opción. En 1989, cuando fue elegido presidente Menem, todavía no había caído el muro de Berlín, ni se había desintegrado la Unión Soviética, ni se expandía lo que luego se iba a llamar “neoliberalismo”, que era la ideología de la confianza ciega en los mercados y de la zambullida en la “globalización”. Además, los dos grandes partidos nacionales eran centralistas y no dejaban mucho espacio a las provincias, mientras que todos en conjunto navegábamos por las encrespadas mareas inflacionarias. Seguramente por esas realidades es que la tercera fuerza eran los partidos provinciales federalistas y el jefe del tercer bloque, el liberal enemigo de la inflación Alvaro Alsogaray, que llegó a una vicepresidencia de la Cámara de Diputados.

Hoy las cosas han cambiado. A pesar de haber sufrido varias fugas hacia el kirchnerismo, el PRO y los partidos provinciales nucleados en el Interbloque Propuesta Federal son la tercera fuerza por donde se lo mire, ya sea que se considere o no como oficialismo puro al bloque peronista K que no integra el Frente para la Victoria. Varias cosas nos diferencian de la tercera fuerza del 89. En primer lugar la historia ha hecho su trabajo y la realidad internacional ya no es la misma. Ya no están los progresistas encantadores, Clinton y Blair, desparramando el sistema único por el mundo tras el “Consenso de Washington”. El ex KGB Putin reemplazó al desorden de Yeltsin, y el halcón Cheney ocupa la butaca del ecologista Gore. China continúa arrollando los mercados y el medio ambiente y la India se moderniza. Brasil se abre camino entre las potencias medias, mientras nosotros nos dedicamos a criticar los años 90 y a amenazar empresarios.

En segundo lugar, hoy el bipartidismo ha explotado por la implosión de los dos viejos partidos mayoritarios y las terceras fuerzas somos varias veces primeras, como acaba de pasar en la ciudad de Buenos Aires y Neuquén, que serán conducidas por fuerzas de nuestro Interbloque. Otras fuerzas de centro izquierda, como el socialismo y el ARI, gobernarán Santa Fe y Tierra del Fuego, a pesar de ser ¿cuartas fuerzas? Hay peronistas por todas partes y radicales en otros tantos lugares. Seguramente por eso se han generado espacios de diálogo muy interesantes y fructíferos entre las bancadas opositoras. Por suerte el gorilismo tiende a disminuir, del antirradicalismo atávico va quedando poco, todos los sectores hemos reconocido nuestras falencias y existe la posibilidad de encontrar puntos de acuerdo básicos entre los argentinos. Si ello se consolidara, más allá de segundos, terceros o cuartos, va a estar buena la Argentina.

* Federico Pinedo es presidente del Interbloque Propuesta Federal. En 1989 era concejal porteño

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