Tras el escrache sufrido por él y su hermano, el diputado Alejandro Rossi advirtió que es “la última vez” que permite que lo agredan “por pensar distinto”. El legislador santafesino dijo que los productores que lo atacaron protagonizan “una rebelión de carácter fiscal”. Y advirtió: “Es un problema de dinero, no tiene valores, no tiene moral, no tiene ética, se reviste de un popurrí de palabras para no pagar impuestos”.
El diputado kirchnerista Alejandro Rossi relató los incidentes sufridos por él y su hermano en Laguna Paiva, contando que lo que fue una expresión de disconformidad con políticas públicas que ellos expresan, se transformó en “hechos de violencia física y material”.
Rossi comento que habían concurrido a esa pequeña ciudad ubicada al norte de Santa Fe para entregar algunas obras desarrolladas por el Gobierno federal y “cuando nos retirábamos, hubo un grupo de personas que se identificaba con la cuestión agraria, que estaban manifestándose en la plaza enfrente de la municipalidad, y bajaron de la manifestación a la agresión física… Por no mencionar los huevos, la mugre que tiraban arriba de los autos, rompieron el parabrisas del auto de mi hermano, el espejo retrovisor izquierdo del auto de él, patearon el mío”...
Particularmente, aseguró haber recibido golpes en la espalda y destacó que “nosotros somos gente de andar solos. Yo ando solo en mi auto, lo manejo yo”. Respecto a otros escraches sufridos, aclaró que “durante todo el año pasado tuvimos muchos incidentes que no pasaron de cuestiones verbales”, pero advirtió que “esta es la primera vez que el tema adquiere la magnitud de una agresión física”.
En diálogo con Radio Del Plata, hicieron hincapié en el gesto que el diputado Alejandro Rossi les había hecho a los manifestantes al alejarse, levantando el dedo mayor en señal desafiante, ante lo cual el legislador dijo: “Bueno mire, yo le voy a dar mi opinión personal. Si yo no hubiera sido diputado nacional, todavía les estoy pegando”.
“Porque me parece que ustedes tienen que hacer un esfuerzo por contextualizar todo”, reclamó el legislador, agregando que “acá lo que está en juego no es el fondo de la cuestión, sino que nosotros, por pensar distinto y por sostener un régimen impositivo que (ciertos) sectores rechazan, somos agredidos físicamente. Y le vuelvo a repetir: si yo no hubiera sido diputado nacional, todavía estoy pegándoles uno por uno”.
“Ni siquiera tienen los cojones de hombre como para venir de a uno. Tienen que empatotarse entre 30 y 40 y a partir de ahí generar presión”, insistió.
El hermano del presidente del bloque oficialista de diputados remarcó que “yo soy un ser humano que dejo mucho para hacer política: dejo horas, familia, hijos, trabajo particulares, y lo único que hago es ejercer, conforme a mi conciencia y a mi libertad de pensamiento, mis funciones”. Tras lo cual advirtió: “Yo por lo menos es la última vez que permito que alguien me agreda por pensar distinto”.
Rossi se consideró “víctima de estas circunstancias, no voy a cometer el error de creer que soy el que le di causa a los victimarios; no soy la violada que tiene la pollerita corta, ¿me entiende?”.
Aclaró que no lo maltratan por su función, sino que “me maltratan por pensar distinto”. Agregó que “el problema con el campo, usted podrá ponerle los colores y matices que quiera, lo que estamos asistiendo hace dos años es a una rebelión de carácter fiscal. Es un problema de dinero, no tiene valores, no tiene moral, no tiene ética, se reviste de un popurrí de palabras para no pagar impuestos”.
“Yo no he hecho nada más que actuar conforme la Constitución y mi conciencia mandan; lo que ha pasado hoy no es un problema de los hermanos Rossi, ni de los kirchneristas, ni de lo que hice o dejé de hacer -continuó-. Lo que pasó hoy es un atentado físico a miembros de uno de los poderes del Estado, por haber ejercido su función conforme a derecho. Eso es todo”.
Indignado, consideró “irrelevante” preguntarse “si eran hombres del campo, de la minería, o de la industria. Esto es intolerable”. Agregó que el Gobierno federal y el provincial deben “proveer a nuestra protección”, y los dirigentes de todos los sectores “deben encargarse de desactivar este tipo de violencia. Y nosotros mismos debemos transmitirle a todos los que nos escuchan que ni una sola de nuestras convicciones va a ser quebrada”.
“Y si la cuestión llega a la agresión personal, pues la respuesta será la de aquellos que siembran vientos y cosechan tempestades”, advirtió, recordando que “he asistido a no menos de treinta incidentes verbales desde que respaldé una posición impositiva, fiscal, a favor del Gobierno federal, y estos señores que se creen que tienen derecho a invocar a la Patria, a la Virgen de Luján, a que son la República, y que no los eligió nadie y creen que pueden hacer cualquier cosa, bueno, conmigo han obtenido el límite de mi tolerancia...”.