Luego de que un grupo de productores de esa provincia tomaran un banco en Entre Ríos, Cremer y Zavallo solicitarán ese tipo de ayuda para aquellos que fueron afectados por la emergencia agropecuaria.
Los diputados nacionales Cristina Cremer de Busti y Gustavo Zavallo (PJ-Entre Ríos) presentaron un proyecto de resolución mediante el cual solicitan al Poder Ejecutivo nacional la instrumentación de medidas necesarias para refinanciar los pasivos de los productores agropecuarios de aquellas zonas que han sido declaradas en emergencia a través del decreto del PEN Nº 33/2009.
Además, los legisladores justicialistas plantean la necesidad de encontrar mecanismos que permitan el acceso al crédito para estos productores para permitirles continuar con el ciclo productivo.
Los diputados solicitan que el Poder Ejecutivo nacional instrumente medidas a través de los organismos que correspondan y en forma conjunta con la banca oficial y privada para refinanciar estos pasivos.
Cremer y Zavallo afirman que “la realidad del campo muestra hoy una ganadería con pasturas totalmente deterioradas por la sequía, donde el estado de la hacienda es malo, con dificultades para que las reproductoras queden preñadas, las aguadas naturales de arroyos y tajamares siguen estando secas, los pozos de agua en muchos casos han disminuido su caudal y en otros se han secado completamente, los tambos están manteniendo su producción en base a una mayor cantidad de alimento balanceado y granos, lo que hace que sus costos de producción sean superiores, deteriorando aún más la rentabilidad del sector”.
Los diputados nacionales sostienen que estos factores han llevado a que los productores deban suspender los pagos de créditos tomados con anterioridad a la actual crisis, lo que lleva a conflictos como el ocurrido en el día de ayer en la localidad de Hasenkamp.
En el borrador del proyecto, Cremer y Zavallo argumentan que “la estimación de pérdidas a este momento en la sumatoria de todos los cultivos, se calcula que es de alrededor de 3.000.000 a 3.500.000 de toneladas, lo que traduciéndolo en dinero da una pérdida de más de U$S 600.000.000”.
Por último, afirman que “los productores no han podido obtener recursos genuinos superiores a los que le permiten su subsistencia y con grandes dificultades, razón por la cual han tenido que postergar el pago de los pasivos que venían arrastrando y a su vez han incurrido nuevamente en mora al no obtener los rendimientos esperados debido a la crisis y la sequía sufrida, lo que les ha imposibilitado cumplir con sus compromisos en tiempo y forma”.