Por Julio César Cleto Cobos
Con la reciente realización de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), Argentina dio un paso más en el proceso de fortalecimiento institucional y de ampliación de la participación democrática. Hoy se impone un nuevo desafío: la puesta en práctica de la Boleta Única.
Cada vez son más evidentes las falencias del actual sistema de elecciones. El mismo, permite las famosas listas sábana, donde se cobijan una infinidad de postulantes que la ciudadanía desconoce, aprovechando el poder de arrastre de algún candidato. Además, promueve la distribución previa de boletas por parte de los partidos, favoreciendo a aquellos que poseen recursos y estructura. Todos somos concientes de estas prácticas y si bien no se pudo incorporar en la reforma electoral que dio origen a las PASO, es el momento de erradicarlas: el sistema de Boleta Única debe ser incorporado al esquema electoral argentino.
Este sistema de votación se utilizó –con diferentes matices pero con igual éxito - en las recientes elecciones provinciales de Santa Fe y Córdoba. La Boleta Única constituye un paso más en la consolidación del sistema democrático y posee notables ventajas respecto al procedimiento de sufragio actual: otorga más responsabilidad cívica y más opciones al ciudadano, simplifica enormemente el desarrollo y fiscalización de los comicios, impide el robo o faltante de boletas del cuarto oscuro y le agrega un necesario plus de transparencia.
Las experiencias realizadas en las provincias citadas, demostraron la madurez, responsabilidad y compromiso de la ciudadanía con la democracia, la cual es más fuerte que cualquier estratagema preelectoral destinada a condicionar su voluntad.
Una vez aplicado, los partidos políticos deberán destinar sus mejores esfuerzos tanto a construir propuestas serias y posibles, como a proponer a sus mejores hombres y mujeres como candidatos. Las estructuras partidarias, deberán convertirse en organizaciones con fuerte contenido técnico, desde donde surjan las alternativas de solución a las demandas de la sociedad y los encargados de llevarlas a cabo.
Este sería un paso más hacia la implementación en un futuro -no muy lejano- del voto electrónico, que conserva las virtudes mencionadas y le añade celeridad al escrutinio. Al respecto es razonable pensar que al tener gran parte de la sociedad acceso a medios informáticos y estar familiarizados con las nuevas tecnologías, no debería haber mayores inconvenientes en su aplicación.
Con el alto grado de participación en las elecciones primarias, la ciudadanía demostró su interés por involucrarse en la dinámica democrática. En este contexto y como una forma más de apostar a la autonomía del ciudadano y confiar en la voluntad del Soberano, sería adecuado implementar la Boleta Única en todo el territorio nacional en las próximas elecciones.
Julio Cobos es presidente del Senado. Esta columna de opinión fue publicada en el diario digital de la provincia de Mendoza, MDZ