Por Hipólito Solari Yrigoyen
Al terminar mi mandato como presidente de la Honorable Convención Nacional quiero agradecer tanto a quienes me han acompañado en la Mesa Directiva, como a todos los convencionales, mujeres y hombres, por la colaboración prestada y por el trabajo conjunto realizado durante nuestro mandato. Somos una institución fundamental de la Unión Cívica Radical. Y lo somos de un partido nacional y no de un mero proyecto personal y local. Todos los partidos políticos modernos de los sistemas democráticos vigentes en el mundo, tienen sus convenciones o congresos.
En este período hemos cumplido en plenitud con las normas de la Carta Orgánica. Así fue como elaboramos un programa de gobierno para la elección de 2011, reformamos y aprobamos la Carta para adaptarla a la nueva ley de partidos políticos y editamos su texto.
Para la última elección presidencial se preparó y aprobó en su reunión de Vicente López del año anterior un proyecto elaborado por más de 150 expertos que trabajaron en su elaboración casi dos años. Ese proyecto se imprimió con el título Bases del Programa Partidario. Argentina 2011 (197 páginas) y abarca 21 capítulos. Tras una Introducción se definieron las siguientes políticas: Internacional, Interior, Administración Pública, Económica, Energética, Agropecuaria, Pesquera, Transporte, Minera, Turismo, Sociales, Laboral, Educación, Cultura, Ciencia y Técnica, Salud Pública, Vivienda, Telecomunicaciones, Ambiental y Defensa. Este programa está vigente y es el que guía a sus representantes electivos y a todo el partido.
También hemos velado en forma permanente por el cumplimiento de la Carta Orgánica, que es para nuestro partido, como la Constitución Nacional para el país. Hemos cumplido también con nuestra obligación de convocar al cuerpo una vez al año y lo hicimos en ámbitos amplios, tanto en Mar del Plata, como en Vicente López, para que pudieran acceder como espectadores todas las personas que quisieran hacerlo y así fue como esas tribunas estuvieron colmadas, con gran presencia de sectores juveniles.
Hemos tenido asambleas tumultuosas, como ha sido habitual en nuestra historia partidaria, donde el debate siempre es bienvenido. Como era de prever, esta característica primó después de la derrota electoral del año anterior, pero quienes tuvieron discusiones acaloradas en esa ocasión, poco tiempo después han actuado juntos en la militancia a favor de nuestros principios. Nadie se retiró para no volver. La unidad partidaria se mantuvo íntegra y este es un valor digno de destacar de nuestro período.
La Convención Nacional no tiene fondos propios ya que la ley de partidos políticos exige que cada fuerza tenga una sola administración y cuenta bancaria. Cuando hemos contado con ellos hemos podido cumplir con actividades orgánicas y cuando eso no ha ocurrido, con pesar, las hemos omitido, como, por ejemplo, cuando no pudimos convocar a un plenario final porque para ello había que asegurar pasajes y alojamiento para quienes no están en condiciones de afrontar esos gastos.
Creamos y mantuvimos en estos cuatro años una página Web de la Convención (www.ucr-convencion.org) donde hemos ido fijando en forma permanente todas las posiciones del cuerpo, fundadas en los principios y ética del radicalismo. Esa tribuna ha sido consultada por correligionarios y por quienes no lo son y ha tenido también visitantes del exterior. Hemos mantenido contacto por la red con cuantos han querido tenerlo y es de destacar que son muchos los convencionales con los que hemos intercambiado correos por este medio de fácil acceso. En una ocasión fuimos bloqueados por desconocidos lo que prueba que nuestra prédica radical no ha sido indiferente.
La Convención Nacional es la garantía de nuestra organización horizontal opuesta al verticalismo. Ella fue impuesta por Leandro Alem, nuestro fundador, hace justo 120 años. Mantenerla en funcionamiento garantiza nuestra extensión territorial y organización federal. En este sentido nuestro mandato ha sido la continuidad de quienes nos precedieron en el tiempo y no dudo que esta línea histórica será continuada por los integrantes del nuevo plenario. También agradezco a quienes sin ser radicales nos han alentado en nuestra lucha.
Deseo mucho éxito a los integrantes de la nueva Convención. Me despido de todos los correligionarios con las palabras del himno partidario:¡Siempre adelante radicales, adelante sin cesar!