La oposición no puede unificar candidatos en un solo rubro

Por José Angel Di Mauro. La alternativa que se maneja para los parlamentarios del Mercosur es de imposible cumplimiento, pues la reforma electoral de 2009 lo impide expresamente. L

Es injusto que se haya establecido que los Kirchner “siempre fueron impredecibles”. Simplemente porque con tanto tiempo en el poder no se hace tan difícil prever de qué manera reaccionarán ante cada circunstancia. Que luego suelan sorprender, es otra cosa.

Pasó otra vez esta semana con el impuesto a las Ganancias. No eran pocos los que insistían en que alguna medida iba a adoptar Cristina, aunque advertían también que los tiempos se le estaban acotando para decidir en la materia. Pero de tantos años de contemplar a los Kirchner ejerciendo el poder, también se admitía que iba contra el espíritu de Cristina aparecer cediendo ante las presiones.

Siempre atento a la jugada, el líder del Frente Renovador vio que el margen se le achicaba mucho al gobierno y redobló la apuesta con el tema Ganancias. En una de esas medidas destinadas a generar atención, Sergio Massa salió a reclamarle al gobierno que al menos no cobrara Ganancias a los trabajadores en diciembre, diciendo que ya había recaudado “suficiente” y que hacerlo sería “robarle” a los asalariados. Previamente se había manifestado decididamente a favor del pago de un bono de fin de año a los trabajadores, a través de lo dispuesto por una veintena de municipios massistas.

Luego de que insistentemente los voceros oficiales descartaran medidas sobre ese impuesto, la Presidenta “sorprendió” anunciando que se exceptuaría este fin de año para los trabajadores que ganen menos de 35.000 pesos. ¿Se arriesgó esta vez a que puedan decir que cedió ante su adversario más odiado? De ninguna manera, el problema aquí eran los sindicalistas. Los afines, porque no les quedaba otra que reclamar por Ganancias y ya lo estaban haciendo aun los gremios más cercanos. Y los opositores, que estaban gestando un paro del transporte para la próxima semana. De hecho, horas antes de que Cristina exhibiera su “indulgencia” ante los industriales, los gremialistas habían confirmado el paro inminente, aunque sin una definición precisa sobre la fecha.

Los gremios del transporte ya habían mostrado de lo que son capaces la semana anterior, con el paro matinal de unas pocas horas, que se extendió bastante más. Si bien la medida de fuerza malquistaba a la sociedad con esos trabajadores que tienen la suerte de ganar tanto como para que les descuente Ganancias, el gobierno consideró peligroso dejar crecer una medida de fuerza de todo un día, a mediados de diciembre. Un mes al que los gobiernos tienen una especial aprehensión.

El anuncio presidencial llegó entonces en el momento justo, para evitar esa medida de fuerza, darle al sindicalismo oficialista un logro para exhibir, y permitirle al gobierno retomar la iniciativa política.

Una iniciativa que prácticamente está circunscripta por estos días al Congreso de la Nación, al que el gobierno logra conducir según sus necesidades y deseos. Lo hizo una vez más esta semana, al imponer en tiempo récord el Código Procesal Penal, un proyecto debatido con especialistas y admitiendo incluso modificaciones en el Senado, pero sin margen de discusión en Diputados. Con todo, más allá de la exhibición de fuerza oficialista, el debate mostró al oficialismo demasiado ajustado en la votación: logró aprobar el proyecto apenas con 130 votos, en una jornada en la que le había costado un poco más de lo habitual reunir el quórum. Igual, hubiera podido sumar un par de adhesiones más, pero las marcas que viene alcanzando el oficialismo en el Congreso son demasiado acotadas y muestran por qué quiere aprobar todo lo que se propone cuanto antes y no esperar al año que viene, en el que los avatares electorales le puedan jugar una mala pasada.

De paso, la votación del Código Procesal prácticamente oficializó el alejamiento de Martín Insaurralde del kirchnerismo, pues no es habitual que uno de sus miembros se resista a votar lo que manda la Jefa. Claro que la rebeldía del intendente de Lomas es todavía limitada, pues no solo había avisado a sus pares lo que haría, sino que tampoco asistió a la sesión, cuestión de no tener que votar en contra.

Hubo otro proyecto que se llevó la atención general en la semana: el de la elección de parlamentarios del Mercosur. Del tema ya hemos hablado profusamente, incluso sobre la posibilidad de que la Presidenta termine presentándose en las elecciones. Una alternativa que serviría para arrastrar votos para la lista oficialista, según sostienen muchos, pero a la que ahora -a propósito de la hiperactividad que vienen mostrando ciertos jueces- se ha sumado la posibilidad de buscar fueros con esa candidatura.

Como de costumbre, Jorge Capitanich se ocupó de rechazar esa hipótesis con un argumento atendible: si la Presidenta quisiera fueros, le alcanzaría con presentarse para diputada. No obstante, hay una diferencia no menor entre uno y otro cargo: si Cristina fuera candidata a diputada, solo figuraría en las listas bonaerenses, distrito en el cual seguramente se presentaría. Lo cual no es poco; pero si encabezara la lista oficialista de parlamentarios del Mercosur, su nombre estaría en las boletas del Frente para la Victoria de todo el país, para beneplácito de los gobernadores K.

Previendo eso, en la oposición volvió a surgir la idea que habían barajado cuando el gobierno planteó la misma alternativa con la elección de consejeros para la Magistratura, que finalmente la Justicia frenó: unificar las listas para enfrentar al kirchnerismo. Algo que volvió a entusiasmar a los radicales que quieren ampliar las fronteras de UNEN, y a los renovadores que siguen adjudicándole a Sergio Massa el mérito supuesto de haber frenado con su candidatura las aspiraciones de re-reelección, y sueñan con revivir esa experiencia.

En efecto, la oposición podría galvanizar sus filas enfrentando nada menos que a Cristina con el aliciente grande de poder vencerla. Pero no podrían hacerlo con una lista unificada en un solo rubro (los “merco diputados”), como sugieren algunos por estos días. Basta con leer la ley aprobada en 2009, que en su artículo 22 dice que “los precandidatos que se presenten en las elecciones primarias sólo pueden hacerlo en las de una (1) sola agrupación política, y para una (1) sola categoría de cargos electivos”.

Con todo, sigue siendo difícil de imaginar a la Presidenta postulándose para diputada, parlamentaria del Mercosur o lo que sea, por más fueros que ello otorgue. Sería raro haber invertido tantos años y esfuerzos en influir en la Justicia, para terminar dependiendo de una protección legislativa. Más convincente resulta que la posibilidad de “Cristina candidata” se siga meneando deliberadamente el mayor tiempo posible, cuestión de ponerla en el centro de la escena y mantener bien lejos el tiempo que sea posible el síndrome del “pato rengo”.

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