¿Una nueva agresión a las universidades públicas?

Por Alcira Argumedo. La diputada nacional por Proyecto Sur expresa su solidaridad con los reclamos universitarios ante lo que entiende como un ajuste aplicado sobre las mismas.

En 1966 y 1976 las dictaduras militares intentaron arrasar con las universidades públicas de la Argentina, que dieran tres premios Nobel en Ciencias. El neoliberalismo de Domingo Cavallo y Carlos Menem destruyó el sistema público primario y secundario con la Ley Federal de Educación; desfinanció a las universidades y, además de mandar a lavar platos a los científicos, disminuyó sus salarios y sus recursos de investigación a niveles irrisorios. En 2016 asistimos a una nueva agresión que pretende ahogar económicamente a las universidades públicas.

Es una vergüenza que la paritaria ofrezca un 15% de incremento en los sueldos y desde hace tres meses hay Universidades que no reciben los fondos correspondientes a gastos corrientes: entre otras, debido al aumento de tarifas, la Universidad de Buenos Aires estaría imposibilitada de pagar la luz a partir del mes de junio. Recordemos al respecto la sabia afirmación de Jawaharlal Nehru: “Somos un país demasiado pobre como para darnos el lujo de no hacer grandes inversiones en educación y en ciencia y tecnología”

Este ajuste en las universidades contrasta con los descomunales beneficios a las corporaciones petroleras, a quienes se les otorgan subsidios por 11 mil millones de dólares en concepto de cubrir la diferencia entre un valor internacional del barril de 35 dólares y el precio local subsidiado del “barril criollo” fijado entre 68 y 70 dólares, con el fundamento de sustentar la inversión y el empleo.

En momentos en que se despliega la Revolución Científico-Técnica, el conocimiento es el recurso estratégico por excelencia; y una de las fuentes principales de este recurso es un sistema educativo de calidad para el conjunto de la población, junto a universidades de primer nivel. Las sociedades que no aborden seriamente este desafío, estarán condenadas a ser productoras de carretas y dirigencias cuando ha llegado el ferrocarril. Pero esto no es inocente, ya que es difícil subordinar y condenar a bajos salarios o someter a sistemas clientelísticos a una población provista de una educación de calidad.

Esta orientación del actual gobierno nacional, tiene antecedentes en la Ciudad de Buenos Aires: en el presupuesto 2015, el Jefe de Gobierno del PRO Mauricio Macri destinaba 750 millones de pesos a gastos de publicidad oficial y sólo 22 millones a la infraestructura hospitalaria, mientras disminuía en términos reales los fondos destinados a educación. Ahora el presidente Mauricio Macri pretende aplicar el mismo esquema al conjunto del país.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password