“La pobreza para muchos es un negocio, para nosotros es un compromiso”

El legislador Maximiliano Sahonero forma parte del bloque oficialista en la Legislatura porteña. Antes de llegar al Parlamento trabajó junto a María Eugenia Vidal y fue presidente de la Juventud Pro Capital. Como vecino de la Villa 20 de Lugano opina sobre la urbanización de las villas en la Ciudad.

Por Melisa Jofré

Maximiliano Sahonero comenzó su militancia en el Pro de una manera particular. Trabajando junto a su familia en la Cooperativa de Vivienda 25 de marzo, conoció a María Eugenia Vidal antes de que ella fuera ministra de Desarrollo Social de la Ciudad.

El diputado porteño de 31 años cuenta que la actual gobernadora de la provincia de Buenos Aires visitaba el barrio en el que él nació y creció, la Villa 20 de Lugano. Fue después de un tiempo de colaborar con “Mariu”, cuando decidió comenzar a militar en el Pro, aunque confiesa que “tenía todo un tabú” con el partido.

El legislador, que resultó electo en las elecciones de julio de 2015 y asumió en diciembre, preside la Comisión de Protección y Uso del Espacio Público, y entre sus expectativas de labor parlamentaria asegura que “una de las premisas más fuertes es trabajar en la integración del tejido urbano”.

Habiendo conocido la problemática de la urbanización de villas “desde adentro”, Sahonero sostiene que “urbanizar una villa no es un tema de ladrillos ni de plata”, sino que “es un cambio cultural” y “una decisión política que nuestro gobierno tomó y que la queremos hacer y lo estamos haciendo, pero no es fácil”.

Por otro lado, en diálogo con Semanario Parlamentario, el diputado del oficialismo, que hasta hace unos días fuera el presidente de la Juventud Pro Capital, destaca que “el Pro es un partido joven que apuesta a los líderes del futuro” y “a la gente con nuevas ideas y nuevas improntas”.

– ¿Cómo fue su acercamiento al partido Pro a través de la Cooperativa de Vivienda 25 de marzo con la que trabajaba en la Villa 20 de Lugano?

– Vengo de trabajar hace mucho con María Eugenia Vidal, a ella la conocí hace algo más de 8 años cuando trabajaba haciendo encuestas y ella venía a nuestro barrio. Efectivamente, yo soy del barrio de Lugano, de la Villa 20 más específicamente, nací ahí, crecí ahí y hoy sigo viviendo en Lugano nada más que a tres cuadras de la villa, pero sigo en contacto con el barrio permanentemente. Mi ingreso al Pro fue un poco extraño, porque yo comencé con María Eugenia cuando ella era ministra de Desarrollo Social de la Ciudad, y nosotros trabajábamos para el ministerio como una organización no gubernamental llamada Cooperativa de Vivienda 25 de marzo, con todo el tema de urbanización de villas, que era un trabajo que hacía mi familia e hizo toda la vida en Villa Lugano. Incluso, mi papá es todavía presidente de la organización en el barrio. Empezamos a conocer el partido, a conocer a María Eugenia, a Mauricio (Macri), a Horacio (Rodríguez Larreta), a todos los actores que trabajaban dentro del espacio. Pasó el tiempo y nos parecía extraño que nunca nos hubieran pedido que militemos para el Pro, porque nosotros éramos una organización que trabajaba para mejorar la calidad de vida de la gente y no nos pedían que fuéramos a los actos, ni nada.

María Eugenia siguió trabajando, trabajando y hasta que un día nosotros le dijimos ‘bueno Mariu, nosotros vamos a ayudarte a nivel político también’, y nos fuimos involucrando de a poquito. Después ella fue candidata a vicejefa de Gobierno con Mauricio, estuvimos trabajando en la campaña y le metimos tiempo, le metimos cabeza y laburo y ganamos la elección con ella. Me acuerdo patente que en los días de diciembre de ese año, fuimos a una reunión y María Eugenia le dijo a mi papá ‘Víctor, mirá que a partir de ahora Maxi se viene a laburar acá con mi equipo’; así en ese momento me fui a trabajar con ella y fuera de mi horario laboral trabajaba en la construcción de la juventud del partido, que en ese momento Victoria Roldán Méndez era la presidenta de la Juventud. Cuando Vicky se fue como legisladora yo quedé al frente.

Estos dos años que me tocó comandar la Juventud trabajamos también muchísimo para la elección de Mauricio como presidente de la Nación, María Eugenia como gobernadora de la provincia de Buenos Aires y para Horacio como jefe de Gobierno, y todo ese trabajo se vio reflejado en que gracias a Dios ganamos las elecciones y yo tuve la suerte de integrar una de las listas de legisladores y acá estoy.

– ¿Cómo fue la recepción por parte de los vecinos del barrio cuando algunos miembros de la ONG decidieron comenzar a trabajar dentro del partido político?

– El primer impacto fue conmigo mismo, porque nosotros teníamos todo un tabú con el Pro, pero ese tabú se fue rompiendo. La verdad que conocí mucha gente buena, muy interesante, aprendí muchísimo. Muchos de los chicos que trabajaban en la organización me acompañaron en ese proceso, capaz para algunos fue más raro pero fue un proceso que se fue dando y compartiendo con trabajo. La verdad que no fue un cambio brusco, porque ese compromiso con la realidad social del Pro había sido súper interesante, entonces con toda la gente que veníamos trabajando en el barrio la fuimos acercando al Pro, porque era verdaderamente un cambio de paradigma y de cabeza.

– La problemática de la urbanización de villas y asentamientos es uno de los reclamos más constantes hacia el oficialismo, habiendo trabajado al respecto, ¿cómo analiza la situación actual en la Ciudad respecto a esta cuestión?

– El tema de urbanizar una villa no es algo que se haga de un día para el otro. Mi familia lleva alrededor de 25 años trabajando en la urbanización de villas y es un trabajo muy sacrificado, es el uno a uno, el charlar con cada uno de los vecinos. Urbanizar una villa no es un tema de ladrillos ni de plata, es un cambio cultural, una decisión política que nuestro gobierno tomó y que la queremos hacer y lo estamos haciendo, pero no es fácil, quien crea que es fácil no conoce la villa, que cree que porque va solamente un sábado a recorrerla cree que conoce la problemática. La problemática de urbanización es mucho más compleja, no es ir y construir una casa y ya está, sino que se trata de construir una propiedad, de mejorarle la calidad de vida a las personas, es trabajar en infraestructura sobre las casas encima; todo eso tiene un quid de la cuestión que es muy profundo y la única forma es trabajar todos los días como lo hacemos nosotros. Actualmente, se está llevando a cabo el proceso de urbanización de la Villa 20, la Villa 31. Hay casos emblemáticos como INTA, Los Piletones y un montón de lugares donde el Estado está presente; obviamente el rol de la oposición es ser oposición y está bien que nos critiquen las políticas, pero nosotros trabajamos todos los días para que todas esas personas que viven en los barrios carenciados y de emergencia puedan vivir mejor. Claro que no alcanza porque la pobreza para muchos es un negocio y para nosotros es un compromiso de que tenemos que seguir trabajando, que tenemos que llegar a la pobreza cero en algún momento, es nuestro eslogan de campaña, pero no solamente un eslogan, es lo que realmente queremos. Queremos que vuelva el trabajo, que los narcos en las villas no sean los dueños de la pelota y que delimiten el futuro de nuestros hijos, hermanos y amigos. Urbanizar la villa es un trabajo de todos los días, que muchas organizaciones sociales lo hacen, con los curas villeros, con los comedores comunitarios, con los cuales trabajamos día a día a través de Desarrollo Social, mano a mano para construir juntos una realidad mejor y no necesariamente todas las organizaciones son del mismo color político que nosotros, son organizaciones que hacen un trabajo de verdad y nosotros las acompañamos.

– ¿De qué manera aborda sus iniciativas de trabajo en la Legislatura porteña?

– Hoy me toca presidir la Comisión de Protección y Uso del Espacio Público, donde una de las premisas más fuertes es trabajar en esta integración del tejido urbano, trabajar en el sur de la Ciudad, donde por ejemplo hay que desarrollar la Villa Olímpica, rumbo a los Juegos Olímpicos de 2018. Busco trabajar en mejorarle la calidad de vida a la gente del sur de la Ciudad, trabajar con las políticas públicas y aportar desde donde considere el Ejecutivo y la Legislatura. El espacio público es la cotidianeidad, las veredas por donde caminamos, la luminaria. Tengo como filosofía de trabajo construir puentes para que la Ciudad de Buenos Aires no sea norte-sur sino que haya puentes con el centro, con la provincia y que la Ciudad sea de todos los argentinos.

– Por otro lado, como expresidente de la Juventud Pro, ¿qué opinión tiene sobre el rol de los jóvenes dentro de la política?

– Lo más lindo de la política es involucrarse, no importa si te involucras en el Pro, en el peronismo, el radicalismo o en cualquier partido, porque al involucrarte te permite saber lo que está pasando, discutir sobre eso que pasa, y te permite construir, entonces involucrarte en cualquier partido político te da posibilidad de tener tu propia historia, ser parte y no que te la cuenten. En estos dos años de mandato como presidente de la Juventud Pro conocí muchísima gente muy comprometida, que decidió involucrarse y celebro que muchos de ellos sean jóvenes porque aprendes todo el tiempo, la gente que se compromete pone el corazón en juego a través de la política. El Pro es un partido joven que apuesta a los líderes del futuro y nos ayuda, porque nos formamos y nos capacitamos en diferentes áreas. En el caso de la Legislatura, Carmen Polledo, la vicepresidenta primera, y “Fran”, el jefe de bloque, nos acompañan todo el tiempo en ese crecimiento. El Pro apuesta a la gente con nuevas ideas y nuevas improntas.

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