Los indecisos que cambiaron la historia: relato de una madrugada voto a voto por el aborto legal

Los diputados que definieron su voto a último momento le aportaron a la sesión una cuota enorme de nerviosismo. El vuelo de último momento, el giro de los peronistas pampeanos, el aporte de la diputada más veterana y el lobby de Daniel Grinbank.

Por Carolina Ramos

El partido de los votos

Los mozos entraban y salían del recinto. Transportaban litros y litros de café. El Salón de Pasos Perdidos había mutado en un bar donde los hinchas se juntan a ver un partido. Las mesas redondas, abarrotadas de notebooks, cuadernos, mochilas, mate. A un lado, una guardia de cámaras televisivas. Los discursos se sucedían por una pantalla.

Nadie dormía en la madrugada del jueves. Los pasillos eran más que nunca terreno de cálculos y especulaciones. De números que subían y bajaban en un abrir y cerrar de ojos. Y es que el proyecto para despenalizar el aborto tuvo hasta el amanecer un destino incierto en la Cámara de Diputados.

Los legisladores llegaban al recinto con una proyección de votos muy peleada: 122 en contra, 121 a favor y 13 indecisos. En rigor, los conteos que comenzaron a circular a partir de que se instaló el tema siempre dieron en primer lugar al rechazo, con una diferencia importante sobre el apoyo que cosechaba la ley. Se llegó así al día decisivo con una diferencia mínima, pero cuando comenzaron a despejarse los últimos indecisos, la brecha se mantuvo, o a lo sumo se constataban empates por breve tiempo.

Como cuando en las primeras horas de la mañana el primero en anunciar su voto fue el massista José Ignacio De Mendiguren. “El debate ha cambiado mi posición original, contraria a la legalización del aborto. Votaré a favor de la ley. Mis convicciones son mías, guían mi vida. Pero mis convicciones no son la verdad. La verdad es lo que ocurre y mi obligación como diputado es trabajar para transformarlo”, proclamó cerca de las 9 en su cuenta de Twitter.

Luego un peronista sorprendió cambiando de vereda: el exgobernador riojano Luis Beder Herrera, que iba a votar en contra y anunció que lo haría a favor. “No puede ser que los cinco riojanos voten por una sola postura”, admitió ante C5N al justificarse, atribuyéndole también a su familia parte de la responsabilidad de haberlo convencido de votar el proyecto de legalización.

La “ola verde” se extendió a dos radicales: Roxana Reyes, de Santa Cruz, y Hugo Marcucci, de Santa Fe, que en los días previos se encaminaba a la abstención y terminó por confirmar su apoyo en el recinto. Se sumó también un macrista, Alejandro García. “Voy a votar el dictamen de mayoría de interrupción voluntaria del embarazo. Valoro que el respeto a la diversidad de opiniones en Cambiemos sea un ejercicio y no un mero eslogan”, señaló el porteño.

Igual, el rechazo mantenía cierta ventaja; la jornada avanzaba y las dudas crecían. ¿Qué esperaban los diputados que permanecían sin definición? ¿Qué pasaría afuera si el proyecto era rechazado? ¿Qué significaba el crucifijo en el estrado de Emilio Monzó?

La veterana y un vuelo de último momento

A las 22.18, una noticia empezó a cambiar las cosas. El misionero Jorge Franco, que había estado ausente al inicio de la sesión, anunciaba por Twitter su arribo al Congreso. “Había decidido no ir, pero cambié de parecer”, confesó a parlamentario.com. Su voto terminaría siendo positivo. “Lo hice con criterio estrictamente sanitario, porque desde ese punto de vista no existe discusión. Nadie me presionó ni me pidió nada. Primó el médico por sobre el político”, comentó una vez finalizada la sesión el diputado del Frente Renovador de la Concordia.

Casi una hora después de aquel tuit, se pronunciaba a favor una de las últimas indefinidas, Mirta Pastoriza, que con 81 años es la diputada de mayor edad. “Toda mi vida he trabajado arduamente por la democracia, por el divorcio vincular, la patria potestad compartida y por la ampliación de derechos ciudadanos. En todas estas conquistas, se libró un debate profundo, siempre con la creencia de hacer lo correcto. Es esta coherencia histórica la que ha jalonado mi trayectoria, por ello he decidido apoyar la legalización y despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo”, reveló en su cuenta de Facebook la diputada del Frente Cívico por Santiago del Estero, que responde al gobernador Gerardo Zamora.

Afuera del chat

El operativo del Frente para la Victoria-PJ para convencer a dos de los suyos había fracasado. Los formoseños Gustavo Fernández Patri e Inés Lotto -integrante activa de la comunidad salesiana de su provincia- se inclinaban en contra del proyecto. Los impulsores de la ley tampoco contaban ya con la ayuda del diputado Gustavo Saadi. Su discurso había sido ambiguo, pero claramente no apoyaba el dictamen de mayoría y fuentes cercanas al catamarqueño daban por descontada su oposición. A ello se sumó, más tarde, el anuncio de otra indecisa: la cordobesa Alejandra Vigo, esposa del gobernador Juan Schiaretti, anticipaba su abstención.

Sólo quedaba un indefinido: el tucumano Facundo Garretón. El hombre del Pro siempre se había pronunciado “en contra del aborto, pero a favor de la despenalización”. Desde el debate en comisiones, amanecía cada día atormentado por cientos de mensajes de WhatsApp de desconocidos. Durante la madrugada, se dio a conocer el resultado de la encuesta online que lanzó para recolectar opiniones: mayoría a favor. Pero a la hora de dar su discurso el diputado aclaró sin dar precisiones que “el caso de Tucumán es claramente distinto: una gran mayoría está en contra”. En ese sentido anunció su voto, cerca de las 4 de la mañana. Y enseguida fue expulsado del multitudinario chat de diputados a favor de la ley.

Un pedido desesperado y el giro de los pampeanos

Con la confirmación de Garretón, el “sí” perdía por dos votos: 127 a 125. Lo sabían Victoria Donda, Mayra Mendoza, Cecilia Moreau, Romina Del Plá, Brenda Austin y todas las demás promotoras de la ley. En un último recurso, salieron a Pasos Perdidos para rogarle al Gobierno que interviniese. Que atendiera el contexto de miles y miles de mujeres que afuera del Congreso habían soportado el frío, enmanteladas en sus pañuelos verdes. Que convenciera diputados, que forzara algunas ausencias. Eran casi las 5.30 de la mañana.

Una luz de esperanza para los promotores de la ley sugió dos horas después, cuando el puntano José Riccardo -otro de los casos dudosos- garantizaba su apoyo a cambio de un agregado en el dictamen de mayoría: la creación de una comisión bicameral de seguimiento y control de los programas de educación sexual y salud reproductiva. Con el diputado de la UCR adentro, eran 126 los votos positivos.

A las 8.11, la tendencia se revirtió por primera vez desde que se instaló el tema. Otra vez, un tuit. El autor fue el pampeano Sergio Ziliotto, hombre del gobernador Carlos Verna. “Junto a Melina Delú y Ariel Rauschenberger, los tres diputados nacionales peronistas por La Pampa votaremos a favor de la despenalización del aborto”. Fue el punto de inflexión: el rechazo perdía dos votos que iban a la otra lista.

Ziliotto se había definido el lunes a favor del proyecto. La sorpresa fueron los dos restantes. “Ellos nunca tuvieron una posición clara. Siempre tuvieron dudas”, aclaró Ziliotto a parlamentario.com, y dio detalles de cómo se tomó la decisión. “Yo lo venía charlando desde el día anterior con el gobernador. Y en un momento de la sesión, llegó la hora de decidir. Llegamos a la conclusión de que el voto de la provincia de La Pampa podía cambiar la tendencia, y ahí entró a prevalecer la decisión política, basada en nuestra historia como Estado provincial, que tiene una trayectoria en el reconocimiento y el fortalecimiento de los derechos de los más vulnerables”.

El legislador agregó: “No es casualidad que La Pampa tenga en vigencia la ley de educación sexual y la ley de salud reproductiva desde el año ’90. En ese sentido, tenemos un Estado presente. Y como peronistas, no podíamos dejar de estar a la altura de las circunstancias que nos marca la historia. Siempre en los grandes procesos de transformación social ha estado el peronismo como eje fundamental”.

El voto 129

Las encargadas de llevar el “poroteo verde” sabían internamente del apoyo de un “tapado”: Gastón Roma. El diputado de Tierra del Fuego no había hablado en el recinto y contaba además con un sugestivo antecedente: en marzo había participado de una marcha “por la vida” en la ciudad de Río Grande junto a monseñor Miguel Ángel D'Annibale, obispo de San Martín.

¿Cómo dio el giro radical? El responsable tiene nombre y apellido: el empresario Daniel Grinbank, que caminó por la noche los pasillos de la Cámara junto a Malena Galmarini, concejal de Tigre y esposa de Sergio Massa. Grinbank visitó a Roma en su despacho y hubo café para tres, pues también participó Héctor “Tito” Stefani, el otro diputado fueguino del Pro. “Estuvimos todo el día escuchando los discursos y debatiendo, y entendí que no le podía imponer al resto mis creencias personales. Tomamos la decisión desde nuestro rol de legisladores. Alguien tenía que cambiar”, explicó Roma a parlamentario.com. Su voto fue el número 129.

Un debut para el recuerdo

La sesión fue histórica para todos, pero más lo fue para Fernando Asencio. El diputado del Frente Renovador no pensaba ocupar su banca -juró el 23 de mayo en reemplazo del fallecido Alberto Roberti-. Mucho menos imaginó que pasaría de una pelea a las piñas en el Concejo Deliberante de La Matanza a la votación de la despenalización del aborto.

Cuando se precipitó el debate, Asencio no tenía demasiados elementos. Su casa se transformó en una batalla campal: su hija, de 25 años, invitaba a sus amigas para convencerlo de votar a favor. Su esposa, a su vez, convocaba a sus propias amigas para persuadirlo de lo contrario. Asencio se definió por el “sí”. Lo anunció el martes por la tarde en su cuenta de Twitter: “Después de mucha reflexión comprendí que lo que se está discutiendo es el derecho de las mujeres y la salud pública, no cuestiones religiosas ni creencias personales”.

Otra diputada del Frente Renovador que votó a favor mantuvo la indecisión hasta el día previo a la sesión. Mirta Tundis había escuchado todas las voces: médicos, especialistas, militantes de Católicas por el Derecho a Decidir. Todos desfilaron por su despacho y dejaron sus argumentos. Cuando la definición ya se le hacía insoportable, Tundis le envió un mensaje a su nieta, de 12 años: “Necesito un consejo”.

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