Piden regular el uso de cigarrillos electrónicos en la Ciudad

La propuesta fue impulsada por el legislador del GEN Sergio Abrevaya y prevé legislar sobre el consumo, comercialización y publicidad de este tipo de productos. La normativa también busca prohibir su utilización en espacios cerrados con acceso público del ámbito público y privado.

Con la intención de desalentar el consumo de nicotina, el legislador del GEN y miembro de la Comisión de Defensa de Consumidores y Usuarios, Sergio Abrevaya, impulsó en la Legislatura porteña un proyecto de ley a través del cual busca modificar la Ley 1799 de control del tabaco, a fin de poder regular el consumo, comercialización y publicidad de los cigarrillos electrónicos.

De esta manera, la propuesta prohíbe fumar y el uso de ese tipo de productos en todos los espacios cerrados con acceso público del ámbito público y privado de la Ciudad; así como también la comercialización y publicidad de los mismos. Al mismo tiempo que establece que todas las campañas de prevención por el consumo de tabaco que se realicen en el distrito capitalino deberán contener información sobre los riesgos del cigarrillo electrónico.

El cigarrillo electrónico (también llamado ecig) es un sistema electrónico creado en China en el 2004, que utiliza una pequeña batería para calentar una solución líquida y convertirla en vapor; su diseño generalmente imita un cigarrillo, un cigarro o una pipa. En general, el aparato contiene un cartucho recambiable o recargable pero también existen otros descartables.

Las principales sustancias que contiene el líquido son: propilenglicol (generalmente alrededor del 70%) y/o glicerina vegetal (generalmente alrededor del 20%), nicotina en diferentes dosis (entre 0 mg y 54 mg/ml), sabores y aromas.

En los fundamentos de la medida, Abrevaya afirmó que “los fabricantes aseguran que los ecigs son menos perjudiciales que los cigarrillos convencionales pero sin embargo, el último reporte al respecto publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a finales del 2014 señala que la evidencia disponible hasta la fecha muestra que el vapor que liberan los mismos no es tan inocuo como se sugiere”.

En nuestro país el cigarrillo electrónico está prohibido por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) desde 2011 debido a que “ninguno de los estudios es concluyente sobre los efectos adversos del cigarrillo electrónico a mediano y largo plazo, ya que los dispositivos aportan, en el vapor inhalado, una cantidad incierta de nicotina y de otras sustancias tóxicas”. Desde el organismo también advirtieron que “falta evidencia científica que avalara la eficacia del mismo para la protección de la salud humana”.

No obstante la Argentina no es el único país en donde está vigente esta prohibición, sino que lo mismo ocurre también en Canadá, Nueva Zelanda, Brasil, Uruguay, Colombia y México.

Sobre esa misma línea, el legislador indicó que “si bien los fabricantes los comercializan como una alternativa para dejar de fumar, es frecuente observar que en lugar de dejar de fumar los fumadores terminan fumando ambos y perpetuando la adicción” y advirtió que “una complicación importante de los ecigs es la posibilidad de que los menores de edad ingieran por error el contenido de los cartuchos”.

“Estos dispositivos, atractivos y supuestamente inocuos para niños y adolescentes son una fuente de tentación que los lleva a volverse adictos a la nicotina, con un alto riesgo adverso a la salud, a nivel de su desarrollo físico y emocional”, concluyó.

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