Piden prohibir la comercialización de productos testeados en animales

El legislador del GEN Sergio Abrevaya presentó en la Legislatura porteña un proyecto de ley para que la Ciudad prohíba la explotación animal para la fabricación de artículos cosméticos, de higiene y de limpieza.

FOTO: Ecología Verde

El diputado del GEN Sergio Abrevaya presentó en la Legislatura de la Ciudad un proyecto de ley a través del cual buscará que el distrito capitalino prohíba la utilización de animales con fines de experimentación, testeo, investigación y fabricación de artículos cosméticos, de higiene y de odorización personal y artículos de limpieza así como sus ingredientes, componentes o combinaciones de ellos.

El texto en cuestión prevé prohibir la comercialización de los productos en cuyo proceso de fabricación y desarrollo hayan contado con experimentación y testeo que involucre animales. Al mismo tiempo que se exigirá la obligatoriedad de exhibir en el etiquetado de los productos la certificación de ser un producto libre de testeo y experimentación animal.

Además buscará implementar campañas para difundir la prohibición de experimentación de productos en animales e información sobre el cuidado de las especies.

En los fundamentos de la medida, Abrevaya explicó que “el eje matriz de este proyecto es explicitar la prohibición en la normativa de la Ciudad de Buenos Aires la producción y comercialización de productos cosméticos probados en animales, por ser esta una práctica cruel e innecesaria a la luz de progresos de la ciencia” y remarcó que “el abandono de las practicas experimentales utilizadas durante tantos años es factible sin que ello implique un riesgo para la salud humana, dada la existencia de distintos métodos de reemplazo validados a nivel mundial,como por ejemplo el testeo en piel sintética elaborada en laboratorio”.

Asimismo aseveró que “los avances científicos han demostrado que las pruebas toxicológicas en animales no reflejan fehacientemente la respuesta física real del ser humano al ser expuesto a los mismos componentes, razón por la cual no resultan representativas ni traspolables” e insistió en que “esta situación motivó a la ciencia a repensar y elaborar en conjunto con las empresas fabricantes de productos que testean en animales, métodos alternativos de experimentación que puedan ser traspolables de manera fehaciente y segura, y sobre todo más civilizada por no incurrir en ocasionar perjuicio o dolor a ninguna especie”.

“Estos métodos denominados ‘de reemplazo’ han probado ser mucho más exactos y predictivos, demostrando así que las pruebas toxicológicas en animales son absolutamente innecesarias”, señaló y afirmó que “detrás de una gran cantidad de productos incorporados en nuestra cotidianeidad sin plantearnos su proceso de elaboración, hay una dolorosa realidad en la que millones de animales en el mundo son utilizados para hacer testeos que garanticen que éstos puedan ser usados por los humanos sin correr peligro”.

A su vez detalló que “actualmente contamos con la certeza científica de que los animales poseen un sistema nervioso central que los hace capaces de experimentar dolor, angustia, miedo y situaciones estresantes” y precisó que “es de público conocimiento que la experimentación de muchos de los productos que existen en el mercado y consumimos con total seguridad y confianza fueron filtrados por los testeos en animales que muchas veces son de una absoluta crueldad”.

Asimismo aseguró que “en el caso particular de los productos o ingredientes utilizados en la industria cosmética, los animales más utilizados son conejos y ratas, quienes son expuestos en sus ojos y piel a los productos para verificar los efectos que pudieren generar” y manifestó que “esto es algo profundamente inhumano y doloroso, sobre todo en un ser que no comprende que es lo qué está ocurriendo ni porqué se lo somete a tal tortura. Sin mencionar siquiera los efectos físicos de daño temporal o permanente en los tejidos de estos seres”.

“También se fuerza a los animales a ingerir ciertos compuestos hasta morir para comprobar hasta qué punto un humano podría consumirlo sin ser letal”, añadió y concluyó informando que “existe una toma de conciencia a nivel global por parte de los consumidores, quienes cada vez más se preocupan por estas situaciones y a la hora de elegir un producto, elijen aquellos que son amigables con el ambiente y que no llevan adelante prácticas anticuadas que infringen tanto dolor a animales”.

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