El Frente de Todos sumaría donde pierde y perdería donde gana

Salvo en Provincia, las encuestas son adversas para el oficialismo en los distritos más populosos, aunque en los mismos terminaría cosechando más que lo que arriesga. El caso inverso sucede en el principal distrito del país.

El oficialismo hace cuentas todo el tiempo para imaginar cómo será la próxima Cámara baja.

Por José Angel Di Mauro

Tan ajustada aparece a priori esta elección que no es de descartar que el 12 de septiembre por la noche unos y otros aparezcan proclamando la victoria. A menos que la misma sea muy contundente para un sector, cosa que en principio no se estaría presagiando.

Es probable que Juntos por el Cambio se aferre a los resultados en las grandes urbes y celebre las victorias que las encuestas anticipan en CABA, Córdoba, Mendoza y Santa Fe, y tal vez también Entre Ríos, mientras que el oficialismo haga hincapié en el resultado bonaerense, siempre reconocido como “la madre de todas las batallas”. Y donde el peronismo unido se supone que arranca con ventaja.

Ahora bien, ¿qué es ganar en la provincia de Buenos Aires? Porque muchos analistas y desde el propio oficialismo reconocen que una victoria contundente será así considerada a partir de una diferencia de 8 puntos. Si es menor, celebrará -no como triunfo, pero sí con alivio- la oposición, aunque ahí también todo será relativo: siempre el que sume más votos será el que se arrogue la victoria, como corresponde.

Amén de estas disquisiciones, que valen para el 12 de septiembre, pero también y sobre todo para las elecciones generales de noviembre, lo que se define en esta elección son las bancas que cada fuerza acumulará para el Congreso. Y eso es lo que vale, en definitiva. Por eso es que más allá de resultados pírricos, la efectividad del resultado debe medirse en la relación de fuerzas que emergerá a partir de diciembre en base a los resultados de noviembre.

En este contexto es que entra a tallar cuántos diputados o senadores más o menos tendrá cada fuerza y sobre todo la principal expectativa estará puesta en la composición de la Cámara de Diputados, donde nadie tiene mayoría hoy.

Así las cosas, todo indica que se pueden dar paradojas tales como que el vencedor de una elección pueda ver empañada su victoria, o que el derrotado eventual celebre. Y esto puede darse concretamente con el oficialismo, que es el que estará más pendiente para ver con cuántas bancas se queda al final del día. Porque convengamos que el dato principal de esta elección estará dado en la sumatoria que haga el Frente de Todos, no tanto Juntos por el Cambio, ya que el objetivo central de la principal oposición es que el oficialismo no se acerque al quórum, más que el objetivo lógico -y también deseado- de engrosar la tropa propia.

Hablamos de paradojas, y nos referimos a un hecho muy concreto: el oficialismo tiene más garantías de sumar en los distritos donde tiene casi garantizada la derrota, en tanto que en donde arranca con ventaja lo más probable es que pierda bancas.

Provincia de Buenos Aires

El ejemplo más notorio de este último dato es el principal distrito del país: provincia de Buenos Aires. Allí el Frente de Todos ha vuelto a gobernar y el antecedente más cercano son los 15 puntos de diferencia que le sacó el hoy oficialismo a JxC en 2019, a nivel legislativo. Los 52 puntos que alcanzó esa vez le permitieron obtener 19 bancas, pero eso es hoy impensado. Porque esta elección es legislativa, por la pandemia, y porque todas las encuestas que maneja el propio oficialismo marcan una baja de diez puntos. De tal manera que si alcanzara un 42%, que es la marca a la que aspira el oficialismo, se alzaría con 15 escaños. Pero renueva 17.

Por eso es que un triunfo en el principal distrito del país lo encontrará al Frente de Todos casi con seguridad “perdiendo” dos bancas.

El oficialismo en campaña en territorio bonaerense.

CABA

El saldo se revierte en parte en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí el oficialismo local renueva la friolera de 10 bancas, producto de la fusión que operó entre 2017 y la actualidad. Esa vez Juntos por el Cambio alcanzó casi 51 puntos y sumó 8 bancas, pero Martín Lousteau iba separado, con la fuerza Evolución, que se alzó con un 12% que le permitió alcanzar dos diputaciones, que son las que ahora elevan a diez las que renueva Juntos por el Cambio en esta elección.

El kirchnerismo esa vez sumó poco más de 21 puntos y así se quedó con 3 diputados. Tranquilamente hoy puede elevar ese porcentaje y con ello alzarse con al menos un diputado más que los de 2017. Recordemos además que en 2019 cosechó un 32% (y JxC hizo 53 puntos), que le reportaron 4 lugares. Ni los optimistas del FdT imaginan repetir la elección de hace dos años, pero un punto intermedio les garantizará una banca más.

El oficialismo porteño tras la quimera de renovar sus diez bancas.

Córdoba

En la provincia mediterránea Juntos por el Cambio es siempre favorito, más allá de que no la gobierne. La división del peronismo opera a su favor, pero sobre todo el antikirchnerismo gravitante en ese distrito, que le ha permitido al macrismo hacer grandes elecciones, desde 2015 a esta parte. Hay esta vez 9 bancas en disputa, y en 2019 Juntos por el Cambio se alzó nada menos que con 6. Nadie espera tanto esta vez, sobre todo teniendo en cuenta que arriesga 5, un número que alcanzó con el 48% alcanzado en la elección de 2017. Esa vez el kirchnerismo sumó apenas 9,7% y se alzó con solo un escaño. Unión por Córdoba esa vez cosechó 30 puntos que le valieron las tres diputaciones que hoy arriesga.

El peronismo no kirchnerista cordobés es una cuña para las aspiraciones del oficialismo nacional.

Mejorando la marca de 2017 y recordando que en 2019 el Frente de Todos superó los 20 puntos, el oficialismo nacional se ilusiona con sumar al menos dos diputados, con lo que con el de CABA compensaría por ejemplo los dos perdidos en provincia de Buenos Aires.

Mendoza

A través del radicalismo, la provincia de Mendoza es otro de los distritos gobernados por Juntos por el Cambio. Y allí, como en Córdoba, se elige este año senadores. El oficialismo local puso toda la carne en el asador, hasta sumando al gobernador actual como senador suplente. Va también con dos exgobernadores encabezando listas: Alfredo Cornejo para el Senado y Julio Cobos en Diputados. Se disputan 5 escaños para la Cámara baja y todo indica que JxC se quedará con tres. Es lo que sumó en 2017, con el 45% de los votos, y en 2019, con el 50%, así que más no se les puede pedir.

El ministro de Economía fue a Mendoza a hacer campaña por el peronismo mendocino.

Pero el Frente de Todos expone apenas una banca, pues en 2017 el quinto diputado fue José Luis Ramón¸ que esa vez compitió bajo el rótulo de Partido Intransigente. Ahora el espacio que este actual diputado al que se le vence el mandato transformó en Protectora, se alió al Frente de Todos (cosa que en la práctica también se cumplió estos dos años de gobierno de Alberto Fernández), así que no se advierte un tercero en discordia para esta elección, con lo que todo indica que el reparto será: 3 – 2. Con lo cual, el FdT sumará otro diputado más, aun perdiendo.

Santa Fe

El último ejemplo a considerar es la provincia gobernada por Omar Perotti, quien también será candidato a senador suplente. En Santa Fe se impuso en 2019, a pesar de la ola ganadora del Frente de Todos, Juntos por el Cambio, 43% a 42.

Este año se ponen en juego 9 bancas, siendo JxC el que más arriesga (5). El Frente de Todos expone 3 y el Frente Cívico y Social tiene la restante. Los tres escaños que el peronismo logró en 2017 corresponden a los 25 puntos que alcanzó entonces, oportunidad en la cual Cambiemos sumó casi 38 puntos. No sería aventurado imaginar que el Frente de Todos pudiera sumar al menos una banca más en ese distrito, donde no corre como favorito. Y como en los otros casos citados, aun perdiendo.

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