Con algunos cruces entre los diputados, la Legislatura porteña recordó el golpe del 76

Se realizó una sesión especial para conmemorar el Día Nacional de la Memoria, Verdad y Justicia. Con la ausencia de la izquierda se aprobaron declaraciones que no tuvieron aprobación unánime.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires llevó adelante este jueves por la mañana una sesión especial dedicada a conmemorar un nuevo aniversario del inicio de la dictadura cívico-militar instaurada en 1976, en cuyo marco se aprobaron a mano alzada dos declaraciones alusivas.

En la primera, leída al inicio por el secretario Parlamentario Pablo Schillagi, se expresa lo siguiente: “La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires conmemora con pesar el Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia, que se celebra el 24 de marzo, con motivo de cumplirse el 46 aniversario del inicio de la última dictadura cívico-militar, y rinde homenaje a las y los 30.000 detenidos desaparecidos, reafirmando el compromiso con la defensa irrestricta de los derechos humanos y en la localización de las víctimas del plan sistemático de apropiación de niños y niñas”.

La otra declaración votada declaró “de interés para la promoción y defensa de los derechos humanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la edición 2022 de la Marcha de las Antorchas de San Telmo. La memoria es un presente que lucha. En homenaje a las y los detenidos y desaparecidos vecinos del barrio durante la última dictadura cívico militar”.

Dejaron expresado su voto negativo los diputados de La Libertad Avanza (Rebeca Fleitas, Ramiro Marra, Lucía Montenegro, Leonardo Saifert y Oscar Zago), como así también los de Republicanos Unidos (Roberto García Moritán y Marina Kienast).

No tomaron parte de la sesión los diputados del Frente de Izquierda Unidad, Gabriel Solano, Amanda Martin y Alejandrina Barry, quienes a través de una declaración también leída al principio de la sesión aclararon que no serían parte de la misma pues al mismo tiempo se estaba desarrollando la tradicional movilización recordatoria del golpe cívico-militar de 1976. “Esta incompatiblidad horaria nos obliga a estar en la calle, el mejor escenario para dar estas luchas”, expresaba la declaración de los legisladores de izquierda.

El primer orador fue el diputado del Frente de Todos Claudio Morresi, quien rescató “nombres propios” dignos de mencionar en esta fecha, como los de “Raúl Alfonsín, llevando el juicio a las juntas, creando la CONADEP; Néstor Kirchner, derogando las leyes de Obediencia Debida, Punto Final e Indultos, bajando los cuadros; y grandes instituciones, y desde ya nuestras organizaciones de derechos humanos, que en el mundo tienen un gran reconocimiento. Van a pasar 20, 40, 500 años, y van a estar siempre en las páginas más dignas de nuestra historia”.

A continuación, el diputado de UCR Evolución Gustavo Mola resaltó “dos decisiones políticas que cambiaron el curso de la historia: el informe de la CONADEP y el juicio a las juntas militares, que ayudó a consolidar la democracia, (y es la) demostración de que nadie está por encima de la ley”. Agregó en ese sentido que una de las particularidades de esos juicios es que no se realizaron con un tribunal especial, sino con la legislación local, y los diferenció de ejemplos como el de Nüremberg, o juicios celebrados en el sudeste asiático, donde no recurrieron a la legislación doméstica.

Mola aclaró que “en ese momento se hizo lo más que se podía, dadas las circunstancias. Otro presidente, otro líder, hubiera sido más moderado o timorato. Alfonsín tenía una convicción personal en relación a ese tema”.

Sonó disruptivo el discurso que a continuación expresó desde La Libertad Avanza la diputada Rebeca Fleitas, quien señaló que “los argentinos estamos en deuda con la historia cuando se habla de la década del 70. Se habla de una parte de la historia, intencionalmente selectiva”, y responsabilizó de eso a “sectores que buscaron construir un relato de manera selectiva”.

En ese marco sostuvo que “durante décadas se ha negado la posibilidad de hacer visible una pluralidad de relatos”. Luego aludió al lema “memoria, verdad y justicia”, pero sostuvo que a su juicio “la justicia judicial ha sido solo para un sector, mientras que otros han sido relegados y olvidados”.

Reclamó la difusión de “la historia completa, sin banderas ideológicas que la tergiversen”, y recordó la violencia de “grupos guerrilleros y grupos armados”. Advirtió entonces sobre la “impunidad jurídica” de la que a su juicio gozaron y gozan exguerrilleros terroristas con lo cual logran consagrar “su impunidad”, algunos de los cuales “ocupan cargos políticos, muchos cobraron indemnizaciones millonarias”.

Previsiblemente su discurso generaba voces y gestos de desaprobación, como los del diputado del Frente de Todos Juan Pablo Modarelli, sentado delante suyo junto a Victoria Montenegro, hija de desaparecidos.

Se quejó la diputada del partido de Javier Milei que los tildaran de “negacionistas y fachos” y reclamó por la “necesidad moral de que se cuente la historia completa. Los verdaderos negacionistas son aquellos que después de 46 años siguen sin reconocer la suma de hechos de violencia que dejó un baño de sangre y heridas sin cerrar”.

Ante el clima de desorden reinante, el diputado de la Coalición Cívica Hernán Reyes pidió la palabra para recordar que “estamos en un debate por el 24 de marzo; me gustaría que producto del debate llegáramos a construcciones colectivas”, y reclamó “respetar la palabra, sentarnos y esperar el turno para dar el debate. Los límites están dados por la cultura democrática del debate y las mayorías políticas”. Concluyó pidiendo “no interrumpir a un diputado, aunque no se coincida”.

La diputada Fleitas concluyó su discurso mencionando tres casos de crímenes cometidos por esas organizaciones extremistas.

Una sesión con “espíritu vengativo”

A continuación fue el turno del diputado de Vamos Juntos Juan Facundo Del Gaiso, quien afirmó que “el golpe del 76 claramente marcó una bisagra en la historia de nuestro país”, y consideró que “es innegable pensar que este mecanismo de terror estatal que consistía en la desaparición sistemática de personas -que fueron 30 mil-, robo de bebés, robo de bienes, es indudable que este plan de miedo y de terror también escondía poder comenzar un proceso de reforma de la economía, la política y lo social. Es imposible separar ambas cosas”.

Así se remontó al ministro de Economía de Jorge Rafael Videla, José Alfredo Martínez de Hoz, quien el 2 de abril de 1976 “comenzó a congelar los salarios, liberó la importaciones, dispuso la liberación del mercado financiero, la bicileta financiera. Generó un proceso fenomenal de desindustrialización”. Y enumeró una serie de datos contundentes de lo que dejó el Proceso: recordó que el dólar estaba en marzo de 1976 en 245 pesos Ley 18.188, y al dejar el poder en 1983 valía $23.250; la inflación acumulada fue del 17 mil por ciento; deuda externa pasó de 8.000 millones de dólares a 45 mil; y concluyó señalando que “el gobierno de Alfonsín, aparte de toda esa fragilidad democrática que tenía producto de la guerra de Malvinas, recibió un déficit fiscal de 15 puntos del PBI”.

El diputado Del Gaiso concluyó citando dos ejemplos de exlegisladoras: Elsa “Tata” Quiroz y Delia Bisutti, secuestradas y torturadas durante la dictadura, quienes a su juicio “ese dolor lo transfirieron en lucha, pero nunca les vi el espíritu vengativo que veo en esta sesión”.

Luego fue el turno de otro diputado de La Libertad Avanza, Ramiro Marra, quien en una breve declaración expresó su “más profunda condena al golpe de 76, primer antecedente histórico 6 de septiembre de 1930, que marcó un lamentable derrotero de derrocamientos”. También lamentó “los excesos de miembros de las Fuerzas Armadas que actuaron al margen del estado de derecho, con el mismo rigor condenamos a integrantes de grupos subversivos responsables de un baño de sangre sin antecedentes en nuestro país”.

Concluyó manifestando su “solidaridad con las víctimas del accionar extremista que enlutó a nuestra nación. La historia debe ser contada de una manera completa y avanzar no significa olvidar”.

A su turno, el socialista Roy Cortina calificó como “catástrofe para la Argentina” el Proceso. “Ha sido catastrófico porque han interrumpido la evolución de la democracia; ha significado un retroceso para los que están preocupados por el desarrollo y el progreso de la población y han constituido acciones que han construido vulnerabilidad a la dignidad humana”.

“La historia ya está completada: no hubo dos demonios, hubo uno solo, el Estado reprimiendo de manera sistemática, torturando y asesinando. Es la única verdad completa; lo demás lo podremos discutir, si la estrategia era equivocada o no, si habrán sido crímenes políticos que habrían podido tener tratamiento jurídico… Lo que queda claro y lo concreto es que tuvimos un Estado que es lo más cercano a lo que sucedió en la Alemania nazi de la Segunda Guerra Mundial”, resumió.

Cortina dijo que le daba “mucha lástima” que se negara esa situación, y consideró que “solamente en un país tan desgarrado por las sucesivas crisis, fuerzas políticas elegidas en democracia pueden negar la importancia de recordar lo que sucedió el 24 de marzo del 76”.

Concluyó con un mensaje directo a los libertarios: “Para los que dicen ser liberales, deberían leer un poco más los libros de historia, porque el liberalismo revolucionario luchó durante siglos contra la tiranía de los estados, los gobiernos; no estaban tan preocupados por la baja o eliminación de los impuestos, sino por la libertad y porque buscaban representación política porque pagaban impuestos. Así que yo diría que algunos revisen un poco más que significa el liberalismo”.

Por UCR Evolución habló también la diputada María Inés Parry, quien consideró que “la institucionalización de la violencia fue el método que los genocidas usaron para garantizar la ejecución de su plan sistemático que incluyó la destrucción y el saqueo del sistema económico productivo, y por supuesto el debilitamiento de las instituciones de la República”.

Y luego fue el turno de la diputada del Frente de Todos Victoria Montenegro, quien pronunció un conmovedor discurso propio de quien sufrió en carne propia las consecuencias del golpe, al perder a sus padres y quedar en manos de apropiadores. Dijo que evocar esta fecha es “un ejercicio de memoria que tenemos que hacer siempre”, recordó que su madre, su padre, sus tíos, fueron parte de los “miles y miles de militantes que soñaban con una patria distinta” y fueron desaparecidos.

Reivindicó a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y recordó que durante 25 años fue hija de un coronel, nada menos que el jefe del operativo que se llevó a sus padres. Ella tenía entonces 13 días de vida y la llamaron María Sol Tetzlaff Duarte. Contó cuál fue la educación que le dieron y la explicación sobre esos años de subversión, y que ella repitió todos los días de su vida hasta que “llegó la conciencia de que era necesario dejar esa historia atrás, llegó la verdad”. Conoció la verdad “tremendamente dolorosa de que mis papás no fueron asesinados esa noche; estuvieron en un centro clandestino, víctima de mutilaciones, y fueron arrojados vivos al río”.

Reivindicó nuevamente el papel de las Abuelas y destacó la creación del Banco Genético y el Equipo Argentino de Antropología Forense, que permitió que de todos los genocidios que hubo en el mundo “nosotros fuimos los únicos capaces de hacernos cargo de nuestra historia”.

“No hubo dos demonios, hubo un Estado terrorista que desapareció a 30.000 personas”, remarcó, agregando que “nos desaparecieron, nos torturaron, nos robaron… solo dejaron un cabo suelto, un grupo de mujeres, que como ellos eran tan misóginos, nunca pensaron que un grupo de mujeres pudiera cambiar algo”.

“Ellas se organizaron y lo cambiaron todo; siempre me pregunto qué fue del militar que les dio la orden de circular, no pensó que a partir de esa orden iba a surgir el símbolo de resistencia y lucha, circularon y ahí nacieron las rondas de Madres y Abuelas”.

“Nunca más alguien tiene que pasar por el horror al que nos sometieron a nosotros”, agregó, considerando que “por eso es importante la memoria, por eso nos comprometemos con la democracia. Es muy importante dejar atrás los discursos de odio”.

Cerró el debate el jefe del interbloque Vamos Juntos, Diego García de García Vilas, quien se sumó a los planteos de Roy Cortina, sentado a su izquierda. Rechazó plantear la teoría de los dos demonios y coincidió también con Victoria Montenegro, para concluir destacando “el compromiso de todos los que estamos acá, porque nos muestra con la madurez suficiente y el entendimiento de la importancia de construir la memoria, la verdad y la justicia”.

“Todo el tiempo uno ve con preocupación que hay discusiones que vuelven sobre la mesa y se plantean como nuevas verdades. Parecía que esas etapas estaban saldadas, pero hoy uno ve que vuelven”, señaló, para relatar a continuación su experiencia personal, a partir de la desaparición de su padre, torturado, aislado y que supo pasar por el centro clandestino El Vesubio, una comisaría y terminar en el Pozo de Quilmes. Sobrevivió y terminaron exiliados en Brasil.

“Creo que estas fechas, estas jornadas de reflexión, estos diálogos colectivos, nos hacen bien a todos también para hacernos cargo de nuestra historia”, señaló en otro pasaje, y concluyó su discurso advirtiendo que “cuando pretendemos desconocer la cifra de 30.000 no entendemos que es una herida abierta, no es una cosa discursiva”.

Al final, se sumó “al reconocimiento por una generación que luchó por sus ideas”, reconoció “el trabajo enorme de todos aquellos sobrevivientes que han sido víctimas del terrorismo de Estado y que hoy incluso, varios años después siguen luchando desde su lugar poniendo todo para reconstruiré la historia que como país nos merecemos”.

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