Al oficialismo podrían faltarle solo un par de votos para suspender las PASO

Un poroteo previo lo deja muy cerca de una probabilidad que todavía no ha sido puesta a consideración, pero que afectaría gravemente las chances de Juntos por el Cambio el próximo año. Las alternativas que se barajan y un cuestionamiento al sistema que, a pesar de lo que parece, es bien transversal.

En los últimos días comenzó a circular fuerte la posible intención del oficialismo de forzar la suspensión de las PASO, una jugada que podría resultar fatal para Juntos por el Cambio, por cuanto la principal oposición apuesta todo a esas elecciones que le permitirán ordenar de manera natural su interna.

En rigor de verdad, son muchas las voces que alertan sobre la necesidad de definir liderazgos con tiempo. Figuras tales como Miguel Angel Pichetto hablan de los riesgos de tener que esperar recién hasta agosto del año que viene para elegir un candidato; lo contrario, piensa el peronista en consonancia con muchos otros de la principal oposición, les garantizaría prácticamente la victoria el próximo año.

Pero como esa posibilidad no está disponible, se sigue apostando a las PASO, que han sido siempre para Juntos por el Cambio y antes Cambiemos, un elemento muy beneficioso.

La eliminación de las elecciones primarias sería un duro golpe para la unidad de la principal oposición, por cuanto deberían encontrar otra manera de dirimir candidaturas. Del tema ya se está hablando en la Mesa Nacional de ese espacio, donde algunos ya comenzaron a barajar alternativas, pensando por ejemplo en la experiencia de 1998, cuando la Alianza eligió a su candidato presidencial a través de una interna abierta en la que se enfrentaron Fernando de la Rúa (UCR) y Graciela Fernández Meijide (FrePaSo), imponiéndose el primero por el 63,78%, contra el 36,38% de quien a la postre sería candidata a gobernadora bonaerense. Participaron de esa elección celebrada el 29 de noviembre 2.397.909 ciudadanos.

Esa experiencia puede resultar refractaria dentro del Pro, a propósito de la gran territorialidad y experiencia en internas que tienen sus socios/rivales radicales. Pero también existe el temor a la eventual participación de “terceros” en esa interna, con la intención de alterar el resultado según les pueda convenir. Son en este último caso las “avivadas” que una elección simultánea pretende evitar y de hecho lo hace.

El uso de las PASO

Las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias se implementaron por primera vez en las elecciones de 2011 y surgieron a partir de lo resuelto en la reforma política impulsada por el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner luego de perder las elecciones de 2009. Elecciones que, dicho sea de paso, el Gobierno de aquel momento adelantó al 28 de junio de ese año, previendo un agravamiento de la situación.

La excusa utilizada en ese entonces fue la crisis económica global, cuyos efectos sociales se presumía serían más intensos en el segundo semestre del año. Pero la razón más contundente era la pérdida del caudal electoral del oficialismo, que ya se verificaba en la primera cita del calendario electoral de ese año, en Catamarca, donde el peronismo había perdido por 10 puntos, cuando un año y medio antes CFK se había alzado con el 58%.

Además, y sobre todo, se buscaba impedir que la oposición se unificara en la provincia de Buenos Aires. Con el diario del lunes recordaremos que al Gobierno la movida no le dio el resultado esperado, pues la oposición se unió igual en la Provincia, y el Gobierno terminó perdiendo esas elecciones.

Las PASO fueron incorporadas por la Ley 26.571, conocida como “Ley de Democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral”, sancionada el 2 de diciembre de 2009. Fueron aplicadas por primera vez en los comicios de 2011, y nadie las utilizó. Así y todo, el gran beneficiado fue el oficialismo, pues las primarias terminaron convirtiéndose en una gran encuesta nacional que anticipó el resultado definitivo de las generales. Se estableció a partir de ahí una regla básica que vale para la política: si al favorito le va muy bien en las PASO, en las elecciones posteriores el resultado no hará más que potenciarse.

Fue lo que sucedió en esa elección, en la que la fórmula Cristina Kirchner – Amado Boudou alcanzó 50,24% en las PASO y trepó al 54% en las generales. ¿La razón? En agosto, Ricardo Alfonsín había cosechado solo el 12,20%; Eduardo Duhalde apenas 8 décimas menos y Hermes Binner 10,18%. Así, al ver el electorado opositor que la victoria de CFK estaba asegurada, las elecciones de octubre perdieron interés, hasta a nivel fiscalización. Alfonsín y Duhalde se derrumbaron y terminó resultando segundo el socialista Binner. Cristina cosechó por su parte ese emblemático 54%.

Recién comenzaron a utilizarse en serio las PASO en 2013, cuando nació UNEN a nivel porteño, y buena parte de la oposición se unificó en una misma interna que terminaron ganando Elisa Carrió y Fernando “Pino” Solanas.

La utilización de las primarias se fue potenciando hasta que en las últimas, ganadas por Juntos por el Cambio, esta fuerza las utilizó en 17 de los 24 distritos del país.

No así el kirchnerismo, creador del sistema pero siempre refractario a su utilización. Pero a pesar de que la oposición se haya aferrado al sistema y lo esté sobre todo en la actualidad, cabe recordar que cuando Cambiemos estuvo en el poder especuló también con un eventual pase a mejor vida del sistema.

Los amagues de 2021

Pandemia mediante, mucho se especuló con la posibilidad de suspender “por única vez” el sistema de las PASO en las elecciones legislativas del año pasado. El tema entró en vías de definiciones a partir de una reunión realizada en la Casa Rosada en la que participaron Máximo Kirchner, Axel Kicillof, Sergio Massa, Eduardo “Wado” De Pedro, Cristian Ritondo y Jorge Macri, cuya fotografía en el Patio de las Palmeras puso los pelos de punta en la principal oposición, ante la certeza de que allí se había hablado de la eventual suspensión de las PASO.

La foto que alteró el avispero dentro de JxC.

Después todo se encaminó por los carriles oficiales y lo que terminó resolviéndose fue una postergación de un mes en el calendario electoral. Pero el primero que había hablado de suspenderlas fue quien hoy habla de aplicar la Ley de Lemas en su provincia, el gobernador sanjuanino Sergio Uñac, que el 2 de noviembre de 2020 lo justificó en razones sanitarias y pidió elaborar un proyecto de ley en ese sentido. El salteño Gustavo Sáenz y el cordobés Juan Schiaretti se mostrarían luego en la misma sintonía, razón por la cual JxC emitió un comunicado el 5 de noviembre titulado “Las decisiones electorales no pueden ser unilaterales”.

Luego se sumaría a la movida el gobernador tucumano Juan Manzur, de ahí que un diputado que le respondía como Pablo Yedlin terminó presentando un proyecto para suspenderlas. “El Gobierno nacional está haciendo gatopardismo; por un lado, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, dice que no está en los planes del Ejecutivo suspender las PASO, pero, por otro lado, gobernadores del PJ salen a proponerlo”, señalaba por esos días Mario Negri.

Desde la otra vereda le contestaban así: “Es muy difícil para Juntos por el Cambio oponerse, con el proyecto de (Pablo) Tonelli de suspensión de las PASO con estado parlamentario. Porque en realidad si la mayoría de los gobernadores toma la decisión, es simplemente tratar el proyecto Tonelli… Dictaminarlo y entrarlo al recinto”.

Pasa que como hemos dicho, el “amor” actual por las elecciones primarias no ha sido eterno en Cambiemos. Botón de prueba, las PASO de 2019 fueron lapidarias para el gobierno de Mauricio Macri, al punto tal que generaron un cataclismo en la economía de esos días, devaluación incluida. Ese resultado motivó que el entonces presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara baja, Pablo Tonelli, presentara un proyecto de ley para directamente derogar las primarias. El proyecto del diputado del Pro establecía la derogación del título II de la Ley 26.571 que introdujo las PASO, y que las internas de los partidos políticos se realizaran tal cual ocurría hasta entonces: de acuerdo con lo que establecen sus respectivas cartas orgánicas.

Vale aclarar que el diputado Tonelli siempre fue crítico de las PASO, al punto tal de calificarlas de “inconstitucionales”. Pero sus críticas hacia las primarias no surgieron a partir de la derrota de Cambiemos en agosto de 2019, sino que ya a principios de ese año las había calificado de inconstitucionales por violar “la autonomía de los partidos políticos, que deben tener libertad para organizarse y poder elegir sus candidatos”.

“Si se eliminan, yo feliz y contento”, dijo entonces en el programa “El hecho maldito”, de Futurock.

En los fundamentos de su iniciativa sobre las primarias, Tonelli planteaba: “El presente proyecto de ley que pongo a consideración de la Cámara, tiene la finalidad de dejar sin efecto las llamadas PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) creadas por la Ley 26.571, y establecer que las internas de los partidos políticos se realicen, tal como ocurría hasta entonces, de acuerdo con lo estipulado por sus respectivas cartas orgánicas”.

Y agregaba: “Los motivos que me llevan a presentar este proyecto se fundan en dos consideraciones relevantes de índole política y en los vicios de inconstitucionalidad que, a mi juicio, padece la Ley 26.571. La primera consideración política es que las primarias abiertas simultáneas y obligatorias contradicen la finalidad que el constituyente tuvo en mira a la hora de disponer, en el artículo 95 de la Constitución Nacional (reformado en 1994), que las elecciones presidenciales deben realizarse dentro de los sesenta días anteriores a la finalización del período en el que se desarrolla la gestión del presidente que culmina su mandato. Con la incorporación de las PASO, el proceso electoral se ha alargado considerablemente, y eso es precisamente lo que la Constitución pretende evitar”.

En esa línea, un encumbrado miembro del oficialismo señalaba a este medio que “si eventualmente se toma la decisión de avanzar, a partir de que haya un consenso alrededor de este tema” en cuanto a la suspensión de las PASO, “¿para qué inventar proyectos si está el de Tonelli?”.

Convengamos que el proyecto ya perdió estado parlamentario.

Qué puede pasar ahora

¿El oficialismo tiene el número para suspender -parcial o definitivamente- las PASO? A priori, Juntos por el Cambio descuenta que no, pero no se confía. Para hacer cálculos le alcanza con pensar en lo que sucedió, sin ir más lejos, en la sesión del 11 de noviembre de 2020.

Tiempos de pandemia y de presencialidad menguada en el recinto, el diputado de Juntos Somos Río Negro Luis Di Giacomo solicitó ese día un pedido de apartamiento de reglamento para pedir tratar el proyecto de Pablo Tonelli para suspender las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias.

El legislador mencionó que en los últimos días se habían suscitado “diversas especulaciones” respecto de la realización o no de las elecciones primarias. En su experiencia como exministro de Gobierno en Río Negro, Di Giacomo contó ese día que por lo visto “no solo en nuestra provincia, sino en el plano nacional” las PASO “no terminaron cumpliendo con el objetivo y la idea de democratización y participación masiva de la ciudadanía”.

En síntesis, expresó que a su juicio no le parecía “lo más oportuno ni lo más correcto” que en una situación de crisis como la que planteaba la pandemia se fueran a gastar “entre 12 mil y 14 mil millones de pesos en unas elecciones que terminan siendo una encuesta previa” a los comicios generales.

El jefe del bloque Pro, Cristian Ritondo, le aclaró que ese era un tema muy opinable, hacia adentro y hacia afuera de los partidos; que ellos tenían su posición, pero no le parecía que fuera el momento para debatirlo. “Justamente eran las cosas que queríamos evitar”, en una sesión en la que “tenemos un 100 por ciento de acuerdos en las cosas que vamos a tratar”, completó.

Habló entonces quien era la vicejefa del bloque FdT, Cecilia Moreau, que le pidió a Di Giacomo retirar su moción, porque no estaba dentro de lo acordado, y ahí Sergio Massa pidió entonces un breve cuarto intermedio en el que junto a Di Giacomo, Ritondo y Moreau resolvieron que se retirara ese pedido.

En ese breve debate intervino también Graciela Camaño, quien reivindicó “para el Congreso la decisión electoral”. “Es de las competencias que la Constitución descansa en nosotros”, subrayó y sostuvo que “no es un tema menor, es un tema importante, máxime cuando uno advierte que hay gobernadores que están solicitando que las elecciones PASO no se realicen”.

“Es un tema que lo tenemos que tratar nosotros”, insistió y añadió: “Es cierto que no lo podemos tratar en esta sesión, pero deberíamos empezar seriamente a pensar en conformar una comisión para conversar sobre este tema”.

El dato vale a la hora de calcular cuál puede ser la postura de cada sector ante un eventual debate del tema, si es que el Frente de Todos decide llevarlo al recinto. Ya vemos cuál es la postura de Juntos Somos Río Negro, que junto a sus pares misioneros plantearía el alineamiento del interbloque Provincias Unidas (4 diputados) junto al oficialismo ante un eventual pedido de suspensión de las PASO.

Y vemos que Camaño, del estratégico interbloque Federal (8 diputados) se muestra interesada en debatir la cuestión.

Al respecto parlamentario.com consultó al presidente de ese interbloque, Alejandro “Topo” Rodríguez, quien confió que ya en la campaña de 2019 “veníamos planteando que las PASO debían ser eliminadas, porque no habían dado el resultado que se esperaba de ellas: servir para seleccionar candidaturas. Salvo 2015, los presidentes y vices se han elegido sin competencia”.

“Pero aunque ese siga siendo mi pensamiento, la decisión tiene que estar en sintonía con el contexto que uno toma su decisión, y el contexto es que si uno hoy decide eliminar las primarias y beneficia claramente al otro, no tiene efecto neutro”, admitió “Topo” Rodríguez. Ante ello, dejó claro que “yo hoy no votaría la eliminación de las primarias. Sigo sosteniendo que son malas, pero quiero tomar la decisión que no signifique afectar a una de las partes. Si hay una ventaja evidente, no estaría siendo neutral”.

Para este legislador, teniendo en cuenta que “solo por excepción” el sistema ha permitido seleccionar candidatos presidenciales, en tanto que en general no ha habido competencia, “la esencia del instrumento se ha perdido”.

Así y todo, tras reiterar que prefieren postergar este debate para después de las elecciones, Rodríguez le pasa una factura a Juntos por el Cambio, al reclamarle por activar el tema de la boleta única de papel en el Senado. Si bien allí manda el kirchnerismo, también es cierto que no se ve una especial preocupación por forzar su tratamiento, y lo atribuye a la sensación de que a JxC no le conviene el nuevo sistema para la próxima elección.

Lo cual es precisamente lo que insisten convencidos en no querer hacer ellos en esta elección.

Más allá de estas vicisitudes, un poroteo respecto de un eventual intento de suspensión de las PASO muestra números inquietantes. A los 117 votos que tiene el oficialismo, podría sumar a los 4 de Provincias Unidas, más quizá los 4 de la izquierda, que no ha expresado postura, pero se sabe que rechaza el sistema vigente por el piso electoral que plantea.

Podría contar con otros dos votos de parte del neuquino Rolando Figueroa (MPN) y tal vez el santacruceño Claudio Vidal (SER). Con todos esos sumaría 127 votos. Insuficientes aún, pues se necesitan 129 votos por tratarse de una “mayoría absoluta”. En el Senado tendría que conseguir 37, que ya los tiene.

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