En nombre de nuestra historia militante 

Dirigentes peronistas critican con dureza a la actual conducción del partido y brindaron una serie de propuestas de cara al futuro partidario y del país.

El peronismo fue factor determinante de históricos cambios sociales. Su profundo raigambre popular se alimentó de hechos que cambiaron las condiciones de vida de mayorías nacionales. 

Perón concibió a un movimiento que integrara toda la sociedad argentina, que admitía en su seno diferentes posiciones políticas que aceptarán la conducción y las estrategias implementadas para cumplir los objetivos básicos de un pueblo feliz en una nación grande. 

Ese peronismo murió cuando murió Perón. El movimiento perseguido por una feroz dictadura militar, que vino a destruir las bases mismas de la Argentina forjada por Perón, resurgió con el retorno de la democracia después de su primera derrota electoral. 

En un mundo distinto ese peronismo también fue distinto, aunque mantuvo su esencia de movimiento policlasista. Las cíclicas crisis que se reiteraron en nuestra historia trajeron al poder otra versión del peronismo. 

En los discursos y las palabras muy parecido al primer peronismo, en los hechos tuvo una mutación sustancial y fue perdiendo las características de la amplitud ideológica para hacerse más sectario y excluyente. 

La realidad, única verdad fue marcando el alejamiento de la organización primigenia. 

Miles de compañeros con historia de luchas y militancia fueron excluidos y otros emigraron hacia distintos espacios políticos, mientras que enemigos históricos fueron ganando posiciones y hoy gobierna una caricatura del peronismo. 

Los partidos han sido reemplazados por coaliciones que se disputan un electorado mutante, que ya no tiene fidelidad política. 

La incapacidad de autocrítica lleva a buscar afuera las razones de la pérdida del favor popular, los sectarios inventaron los brujos y las hogueras.  

Las razones del fracaso están en las políticas equivocadas, con malos diagnósticos.  No hay discurso por florido que sea, cuando diariamente lo desmiente el bolsillo. La política ha destruido el valor de la palabra. 

Se percibe un fin de ciclo y muy probablemente con la irrupción de nuevos actores. 

Podríamos decir que no tuvimos nada que ver con este proceso por haber sido marginados, pero como todos los desaguisados fueron cometidos en nombre del peronismo, del cual hemos formado parte por décadas, muchos conocieron la cárcel o el exilio y fueron al frente en los momentos más difíciles de la patria, tenemos el deber de expresarnos. 

En nombre de nuestra historia militante creemos que existe el derecho a la rebeldía de los históricos para construir un futuro, aunque tan solo podamos hacerlo en el debate y muchos de nosotros sólo podamos imaginarlo. 

Nunca en la historia de la humanidad existió tanta información y al alcance de tantas personas. 

Todas las organizaciones de intermediación social están en crisis. Existe un comportamiento electoral en toda la America Latina que puso en jaque el sistema de partidos y a la democracia representativa tal como la conocimos. 

La dirigencia parece divorciada del país real, ensimismada en sus propios intereses, ignora un país pleno de oportunidades, por su rica geografía, por la capacidad de sus técnicos, por ser vanguardia en la producción de alimentos, la soluciones para un país diverso son desconocidas por las visiones capitalinas. 

Pero a diferencia del pasado, no importa cual lejos se viva de la capital, la gente se informa, compara y vota, ya no pregunta en el local partidario. 

Los jóvenes que en otros tiempos fueron mayoría en nuestro movimiento, en gran número ya no se sienten representados, el discurso dogmático no enamora, las sectas suelen ser para pocos. 

En los momentos límites se destacan los verdaderos conductores, que tienen la humildad para generar consensos. 

Se requieren acuerdos básicos, entre las fuerzas políticas, actores económicos y sociales para: 

1) refundar un Estado eficiente, reconstruir los equilibrios macroeconómicos y tener una moneda estable. 

2) Estrategias para alentar la inversión, reconstruir la infraestructura, para abaratar los costos de la logística. 

3) Independencia absoluta del ANSESS donde los recursos del sistema solo puedan afectarse al pago de jubilaciones.  

4) Integración del sistema de salud que permita la coordinación y el uso eficiente de los recursos de todos los sub sistemas. (prepagas, obras sociales sindicales, sistema de hospital público, nacional, provincial y municipal). 

5) Fijar como prioridad educación, ciencia y tecnologías vistas como una totalidad. 

6) Definir políticas de defensa del territorio nacional y de seguridad ciudadana. 

7) Política exterior coherente con prioridad en el interés de la nación. 

8) Reemplazar todos los planes sociales existentes por un plan de trabajo básico universal. 

9) Construir una justicia independiente y efectiva. 

Hasta que no exista un gran consenso para reformar la Carta Magna el compromiso es el cumplimiento a raja tablas de la vigente. 

Seguramente el debate puede modificar estas propuestas, agregando, quitando, re formulando, buscando todos los pasos para alcanzar la salida, nadie tiene el patrimonio de la verdad, cada miembro del movimiento fue facultado desde hace mucho tiempo para llevar el bastón de mariscal. 

Empecemos a marchar, conocernos el camino: sumar voces, juntar voluntades, hacer ruido y que se escuche. 

Firman: Eduardo Camaño, Jorge Remes Lenicov, Oscar Lamberto, Hugo Buisel Quintana, Jorge Matzkin, Humberto Roggero, Eduardo Rollano, Gilberto Alegre, Marcelo López Arias, Emilio Martínez Garbino, Julio Díaz Lozano, Pascual Albanesse, Daniel Basile, Mario Ferreyra. 

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