El nombre del jefe del bloque Pro circuló desde un primer momento, aun antes del triunfo de Javier Milei. Las razones de peso que refuerzan esa posibilidad y las alternativas que se manejan.
Iniciada la cuenta regresiva ni bien se conoció el resultado del balotaje, se aceleran los tiempos de designaciones de los puestos clave para la próxima gestión que encabezará Javier Milei. En estos pocos días que pasaron desde entonces, el presidente electo ha dejado datos concretos sobre ministros que formarán parte de su administración, y las dudas crecen en torno a uno de los puestos que generan más interés y disputas, como es el Ministerio de Economía. Cargo sobre el cual el propio presidente electo ha dicho que mantendrá la incógnita hasta el final, aunque todo indica que con el correr de los días y en la medida que vayan despejándose las dudas, podrá confirmarse el nombre antes del 10 de diciembre.
Pero más allá de los cargos ejecutivos, hay puestos de singular trascendencia para la suerte que tendrá la próxima gestión, y estamos hablando del Congreso de la Nación. Allí es donde mayores trabas encontrará el gobierno que llega para confirmar la que será la tercera gestión en minoría en ambas cámaras, desde que en 2015 a Mauricio Macri con Cambiemos le tocó ser la primera gestión en minoría en ambas cámaras desde 1916.
Por eso es clave la elección del presidente de la Cámara de Diputados, habida cuenta que en el Senado está establecido que su titular será la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel. No obstante lo cual, será clave quien vaya a ser presidente provisional del Senado. Ya volveremos sobre el tema.
Para la Cámara de Diputados se especula con muchos nombres. Ya no desde el domingo, sino desde que se suscribió el pacto de Acassuso, celebrado entre Mauricio Macri y Javier Milei. Una de las pocas figuras presentes en esa reunión era Cristian Ritondo, de papel relevante el domingo pasado en la tarea de fiscalización, eje por el cual el presidente electo llegó a ese cargo y, sobre todo, con tan importante diferencia en votos.
Ese fue el nombre que desde un primer momento le sugirió Macri a su amigo Milei, para estar al frente de la Cámara de Diputados. Un cargo que se le viene negando a Ritondo desde que hubiese sido el designado por Macri si Juntos por el Cambio ganaba en 2019; y el que también llegaba a ese cargo si Patricia Bullrich se imponía este año. Ahora estaría muy cerca de finalmente obtener el guiño definitivo para ser investido con esa responsabilidad.
Desde un primer momento se especuló con su nombre, pero no fue el único. Javier Milei aportó una cuota de suspenso al citar el lunes el nombre de Miguel Pichetto como alguien valioso dentro del Parlamento que viene. Sin embargo desde este medio relativizamos tal posibilidad, ante certeza de que el exsenador está más inclinado a formar parte en la etapa que viene de un espacio de “centro democrático federal” que se está armando, del que tomarán parte radicales, lilitos, aquellos del Pro que no se sumen a un interbloque oficialista y otros.
También sonó fuerte el nombre de Florencio Randazzo, cuyo nombramiento era sostenido como señal hacia el peronismo, pero también como “una muestra de autoridad” de parte del presidente electo que lo diferenciara de Macri y no lo hiciera aparecer tan dependiente del exmandatario. Fuentes cercanas al exministro del Interior y Transportes consultadas por parlamentario.com aclararon este martes que no habían recibido ningún ofrecimiento.
Del propio La Libertad Avanza sonaron también el riojano Martín Menem y el legislador porteño y diputado nacional electo Oscar Zago. Este último de origen radical y con más experiencia legislativa, también es citado como posible presidente del bloque. Alternativa para la que sino sería convocado -tal vez- el hijo de Eduardo Menem.
En este cúmulo de nombres, este miércoles volvió a sonar fuerte el de Ritondo, según confiaron a parlamentario.com fuentes cercanas al presidente electo. Pesará en ese caso la experiencia que pueda aportar el actual presidente del bloque Pro, y el conocimiento necesario e indispensable que tiene del resto de los habitantes de la Cámara, con quienes tendrá que negociar ley por ley, voto por voto, en caso de ser confirmado en el cargo.
Como sea, antes de cualquier confirmación, la primer tarea de quien vaya a ser convocado será la de asegurarse tener los votos necesarios en la Cámara para su designación, en la sesión prevista para el 6 o 7 de diciembre próximo.
El Senado
En la Cámara alta la relación de fuerzas para el futuro oficialismo es aún más complicada. Con apenas siete senadores propios, a los que se le sumarían en principio tres del Pro y probablemente algunos más, que lo hicieran oscilar entre la docena y los quince senadores, la muñeca con la que tendrán que manejar esa Cámara será clave.
La experiencia más reciente es la de Cambiemos, cuando se hizo cargo del Senado Gabriela Michetti. Allí fue vital la participación de Federico Pinedo, presidente provisional del Senado y negociador permanente con el jefe del peronismo en la Cámara alta, Miguel Pichetto, dueño en ese entonces de todas las llaves del Senado.
Con Victoria Villarruel al frente de la Cámara de Senadores, habrá que darle especial importancia a quien sea designado presidente provisional. Ubicado en el segundo escalón de la línea sucesoria, no habría que descartar a un aliado, a menos que el oficialismo saliente logre imponer el número para poner a alguien propio. Difícil, no porque no lo fueran a intentar, sino porque les sería complicado alcanzar ese número.
Pensando en alguien de experiencia probablemente dispuesto a encarar esa tarea, no sería descabellado pensar en el salteño Juan Carlos Romero, quien es senador desde 2017 y supo ser compañero de fórmula de Carlos Menem, el presidente al que Milei más admira de esta etapa democrática. Se verá.