La Cámara de Diputados convirtió en ley por amplia mayoría la modificación de la Carta Orgánica de la máxima autoridad monetaria, habilitando al Banco Central a volver a emitir moneda sin respaldo de dólares, convirtiéndose en prestamista de última instancia de entidades financieras en casos de emergencia.
El proyecto había sido enviado por el Poder Ejecutivo y aprobado la semana última por el Senado.
La norma habilita al BCRA a regular la cantidad de dinero y crédito, y a dictar reglamentaciones cambiarias, monetarias y financieras, de modo que recupera el poder de dictar política monetaria que había sido severamente limitado durante la década de la convertibilidad.
Apenas sea promulgada la ley, la entidad quedará autorizada a otorgar redescuentos a las entidades financieras por razones de iliquidez transitoria sin tener en cuenta la limitación actual que prevé un máximo por banco equivalente a su patrimonio neto.
La posibilidad de emitir pesos ya no estará restringida a que el BCRA cuente con la existencia de dólares ingresados en las reservas. Justamente esa facultad de emitir sin un límite más concreto fue criticada por un sector del bloque del radicalismo, que se abstuvo en la votación.
Los bloques que se pronunciaron en contra de la medida fueron el ARI, el Frepaso disidente y buena parte de los partidos provinciales.
"Esta reforma destruye el valor de la moneda y la estabilidad, algo que tanto necesita el pueblo argentino", dijo el diputado Gustavo Gutiérrez, del Partido Demócrata de Mendoza.
"Esa es la gran mentira de este proyecto. Con esto se intentará licuar los pasivos de los bancos. Estamos operando una colosal estatización de deuda, mayor que la de 1982", cuestionó la legisladora chaqueña Elisa Carrió y líder de ARI.
Por su parte, el diputado del PJ bonaerense Rodolfo Frigeri y fugaz secretario de Hacienda durante la más fugaz aún gestión presidencial de Rodríguez Saá, fue el encargado de defender el proyecto del oficialismo: "Necesitamos un Banco Central que ejerza política monetaria. Pero no olvidamos la función principal que tiene el organismo, que es preservar el valor de la moneda", señaló. Agregó que el titular del directorio de la entidad deberá informar el plan de emisión para el actual ejercicio.
El santafecino Alberto Natale (Demócrata Progresista) respondió con vehemencia: "Nadie va a usar más el peso. La política monetaria la puede ejercer un país que tenga moneda".
El PJ argumentó que el artículo 10 de la reforma agrega una obligación al presidente de la entidad a brindar informes al Congreso sobre la política monetaria cada vez que lo requieran las comisiones correspondientes del Senado y de la Cámara baja.
"El Banco Central deberá evitar a toda costa la emisión sin respaldo, porque daría lugar a presiones inflacionarias, pero es necesario este cambio para resguardar la liquidez para el desarrollo de la actividad productiva", señaló el diputado justicialista Jorge Matzkin, titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda.
El radical Víctor Peláez expresó el apoyo de gran parte de su partido, señalando que "cuando se reformó la Carta Orgánica por la ley de convertibilidad, le dimos un valor a la moneda, atamos el peso al dólar. Ahora se quita eso, pero se fija una garantía de que el nivel de emisión no será descontrolado", expresó el legislador.
Mario Cafiero, ex PJ y actual ARI, señaló en su oposición a la norma que "está muy claro cuál es ese camino hacia el que va el nuevo Banco Central: se dirige al salvamento de los bancos, que van a transferir el Estado sus deudas poco transparentes".