El presidente Néstor Kirchner pronunció un discurso de más de dos horas para inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso, con lo que marcó un récord desde la recuperación de la democracia.
La palabra de Kirchner se extendió por dos horas y seis minutos, durante los cuales el jefe de Estado hizo un repaso de su gestión y aprovechó varios pasajes para improvisar.
En un escenario claramente dividido entre el oficialismo, que reivindicó con aplausos en un treintena de oportunidades el discurso presidencial, y la apatía de los bloques opositores, Kirchner batió un récord de extensión en la inauguración de las sesiones ordinarias desde el advenimiento de la democracia.
Si bien hubo momentos en los cuales muchos mostraron su aburrimiento, y se contagiaban discretamente los bostezos, algunos legisladores no estuvieron expuestos a esta situación por la "falta sin aviso" que protagonizaron. La más llamativa fue la de la titular del ARI, Elisa Carrió, quien por segunda vez en su historia legislativa -la anterior fue en 2003- no se presentó en el día inaugural de las sesiones.
También llamaron la atención las faltas de los senadores Carlos Menem e Hilda "Chiche" de Duhalde, quienes optaron por no exponerse ante una sesión que tuvo un fuerte tinte oficialista.
A estas ausencias se sumaron las del senador Carlos Alberto Reutemann y los diputados Miguel Bonasso, junto al ex macrista y neokirchnerista Eduardo Lorenzo "Borocotó".
En total hubo cerca de 20 butacas vacías en el recinto de la Cámara de Diputados, aunque se sumaron varias más al promediar el discurso de Kirchner.
Sin dudas, el sector más bullicioso fue el que estaba a pocos metros del palco, enfrente del Presidente, donde la senadora Cristina Kirchner -quien no siguió el discurso desde el texto que se repartió- no paró de dialogar y hacer chistes con sus vecinos, los senadores José Pampuro y Miguel Angel Picchetto.
A la espera de la llegada del jefe de Estado estuvieron un grupo importante de militantes del Frente para la Victoria, muchos de ellos aportados por los intendentes del conurbano bonaerense, que se instalaron frente a la entrada principal del Congreso. En cambio, los grupos piqueteros que adhieren al primer mandatario, como Barrios de Pie y la FTV, quedaron en un segundo plano, más alejados del edificio legislativo.