Por siempre, Evita

Por Karina Rocca *

Nació un 7 de Mayo de 1919 en Los Toldos, Provincia de Buenos Aires, en un hogar humilde de muchos hermanos y tras tener una infancia difícil, un día con solo catorce años decidió seguir su sueño y viajo a la ciudad con una valija de cartón cargada de ilusiones, quería ser actriz.

Seguramente mientras caminaba por el anden deslumbrada por la gran ciudad no pensó que estaba dando sus pasos hacia la eternidad, que su nombre va a ser bandera de lucha a partir del preciso instante en que integre la delegación de artistas que ayudarán a reconstruir San Juan y conozca al hombre junto a quien parirá el movimiento político más grande de todos los tiempos.

Que ese Movimiento Justicialista se convertirá en la razón de su vida, que los humildes la tomarán como puente de amor entre ellos y el hombre: Perón. Que ese hombre dirá de ella que mientras el levantaba los ladrillos de la casa grande que cobijará a todos los argentinos, ella los abrigará y les dará cariño para que no tengan hambre ni frío.

Que su amor por los humildes y su sentido de igualdad despertará las pasiones mas grandes: amor y odio. Algunos despectivamente la llamarán “la Eva”, otros querrán ideológicamente identificarla con la izquierda o la derecha , montonera o subversiva, pero ella solo querrá que la historia le dedique una parte donde hable “que hubo una mujer al lado de Perón a la que el pueblo cariñosamente llamaba EVITA”.

Y mientras sigue por ese anden ignora que astrónomos platenses le pondrán su nombre a un astro como símbolo de amor y tarea humanitaria, que millones de españoles la recibirán saludando a través de ella a los “descamisados de Perón” y llevará un mensaje que será recordado en el tiempo “mientras que en Argentina exista una espiga de trigo no habrá un solo hogar español que pase hambre”.

Que su misión será corta en el tiempo pero inmensa en la acción; que millares de personas la despedirán cuando parta al cielo; que veintiseis mil pedirán al Papa convertirla en Santa, que estará en la sonrisa de sus niños y sus ancianos; que incorporará a las mujeres a la vida política y con el derecho a voto nos dará la herramienta fundamental para expresarnos y acceder a lugares políticos y nos enseñará que es junto y al lado del hombre como se construye un proyecto nacional.

Esa niña de solo catorce años que quiere ser actriz, no imagina mientras camina por el anden que lo será y representará la obra mas recordada de todos los tiempos, que impregnará de fuerza y de pasión a muchas generaciones argentinas y del mundo renunciando a los honores pero nunca a la lucha y menos a los ideales.

Esa niña de solo catorce años, ignora que va a ser recordada como un verdadero símbolo de amor, la Jefa Espiritual de la Nación, la Abandera de los Humildes, Evita, la que quería ser actriz, pero si volviera a nacer seguramente elegirá ser peronista.

(*) Diputada Frente para la Victoria – Provincia de Buenos Aires.

Fuente: Especial/NCO

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