Por Lic. Carlos Tomasetti
Aunque resulte, obvio o paradójico nos parece necesario reflexionar sobre el significado de la palabra “campo”. Palabra que últimamente hemos escuchado, visto o leído, en las grandes y comunicadas ciudades y también en las más pequeñas, alejadas y a veces aisladas, comunidades urbanas o rurales de nuestro país.
Parece muy simple de definir conceptualmente, pero su alcance práctico es demasiado amplio y diverso, es como un mosaico muy heterogéneo, en los colores de la superficie a la vista, en su forma, en su estructura y en los materiales que lo constituyen.
El -campo argentino- es una gran planicie geográfica a lo largo y ancho de nuestro territorio. Una inmensa extensión de tierra, cuya mejor y mayor cualidad de similitud es que sea - llana u ondulada, ya que todas las otras cualidades significan fuertes diferenciaciones en su ubicación de las distintas divisiones políticas-institucionales, regiones, zonas, etc. Incluso dentro de las mismas unidades productivas, o posesiones.
Nos referiremos a esas diferencias de manera ilustrativa y simple, limitándonos a describir esas diferencias sin opiniones de causas o efectos, seguros de que los profesionales especialistas en la materia tienen mucho para aportar sobre el tema.
a) Diferentes grados de fertilidad de la tierra (corteza natural)
b) Diferentes volúmenes anuales promedio de lluvias, diferentes épocas del año en que se producen esas lluvias y diferentes volúmenes y grado de estabilidad de los promedios en los ciclos de mediano plazo.( zonas humedas, semiáridas, aridas, secanos, medanos, etc)
c) Diferentes ubicaciónes de centros ciclónicos y anticiclónicos ( emisores o receptores de vientos) con efectos directos e indirectos sobre lo que se produce
(Desde erosionar la tierra hasta los daños a plantas etc.)
d) Diferentes fenómenos climáticos que a veces registran cierta constante respecto del lugar geográfico y la época del año y esos mismos fenómenos pero que se producen de manera errática e imprevisas. (granizadas, heladas, lluvias torrenciales, etc.)
e) Diferentes tamaños de las unidades productivas, que puede responder a razones de propiedad o a razones de eficiencia en esas unidades productivas.
f) Diferentes formas de organización y tenencia de la unidad productiva, propiedad, arrendamiento, tercerización, unidades familiares, sociedad de capital, fondos fiduciarios, copropietarios, consorcios, cooperativas, sociedades transitorias.etc
g) Diferentes grados de tecnificación de la unidad productiva, y diferentes grados de uso de la tierra según sus reales cualidades. ( renta potencial)
h) Diferentes cercanías a estaciones o agencias del INTA, sus aportes y extensión cultural, y los diferentes grados de aceptación de los aportes del INTA.
i) Diferentes capacidades de comercialización de los productores según tamaños, capacidad de almacenamiento, y posibilidades de almacenamiento, etc.
(Intermediación obligada- mercados oligopsonicos- productos perecederos- necesidades financieras de vender)
j) Diferentes ubicaciones de la unidad productiva respecto de los destinos finales de sus productos y diferentes infraestructuras de traslado (ferrocarriles, rutas pavimentadas, caminos de tierra, etc.)Diferentes tiempos y costos de traslados.
k) Diferentes grados de integración en la unidad productiva y en las posibilidades y tiempos de rotación. complementación o alternancia de actividades o cultivos.
l) Diferentes grado de integración y de participación con las economías de los centros urbanos más cercanos.
La muy antigua legislación nacional y sus complementarias de nivel provincial, hoy vigentes en materia de emergencia y/o desastre agropecuario, que debieran haberse aggiornado y perfeccionado, son un antecedente en cuanto a que su aplicación contempla la atención de esos fenómenos en espacios determinados (zonas-regiones-divisiones) que intenta evitar beneficiar a quienes no corresponde o dejar afuera de su alcance a productores realmente afectado por esos fenómenos.(no generaliza) -Hay valiosos proyectos modificatorios de esa legislación-.
Así podríamos seguir detallando diferencias en las formas de organización, en los métodos y en los destinos de la producción, etc. siempre respecto del universo de argentinos que componen eso que llamamos “el campo” diferencias que nos obliga a evitar afirmaciones o juicios generales respecto del mismo.
Es imprescindible una análisis detallado y pormenorizado de cada una de las múltiples actividades que desarrolla el sector agropecuario argentino, de todos y de cada uno de los subsectores que lo componen y en todas y cada una de las regiones y zonas geográficas del país. No debemos generalizar diagnósticos, tampoco acciones y programas de solución.
*Asesor de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados.