Pablo Yedlin, sobre el coronavirus: “Con estas medidas estamos ganando un tiempo muy valioso para prepararnos”

En su octavo día de cuarentena, el diputado y médico dialogó con parlamentario.com sobre la pandemia. Sostiene que el virus “es 30 veces más letal que la gripe común” y que en nuestro país “va a durar aproximadamente tres meses”.

El diputado nacional Pablo Yedlin (Foto: Tucumán a las 7)

Por Carolina Ramos

Mientras atraviesa el octavo día de cuarentena preventiva, tras un viaje que realizó a Estados Unidos hace dos semanas, el diputado y médico Pablo Yedlin destacó las últimas medidas tomadas por el Gobierno nacional para prevenir el contagio del coronavirus y consideró que con estas decisiones “estamos ganando un tiempo muy valioso para prepararnos”.

En diálogo con parlamentario.com, el legislador del Frente de Todos explicó que el coronavirus “es 30 veces más letal que la gripe común, que ya de por sí es un virus complicado”, y sostuvo que “la única herramienta que hoy tiene el mundo para darle pelea es el distanciamiento social”.

“Argentina todavía no tiene circulación importante propia; eso nos pone en una situación de ventaja que tenemos que aprovechar”, opinó, y pronosticó que, en función de la experiencia en China, “la epidemia nos va a durar aproximadamente tres meses”.

El presidente Alberto Fernández y el diputado Pablo Yedlin.

-¿Cómo decidió ponerse en cuarentena?

-Hoy estoy en el octavo día. El viernes 6 viajé a Washington para participar de un evento de salud pública al que me habían invitado para exponer sobre el financiamiento de los sistemas de salud en Latinoamérica, en una oficina del Banco Mundial. Regresé el domingo 8, cuando el listado de países de riesgo todavía no incluía a Estados Unidos, recién habían empezado a aparecer los primeros casos -de hecho todavía no hay transmisión sostenida en Washington-. Entre el martes y el miércoles aparecieron las nuevas normas, incluyendo a Estados Unidos, lo que hizo que yo decidiera empezar con la cuarentena preventiva. Nunca tuve síntomas. Es una cuarentena in situ, donde lo que no puedo hacer es salir, pero no tengo problema de contacto con familiares. Por eso no es tan duro, pero todavía me queda una semana.

-¿Cómo evalúa las últimas medidas adoptadas, puntualmente la suspensión de las clases y el cierre de fronteras?

Las medidas son correctas. La única herramienta que hoy tiene el mundo para darle pelea a este virus -que es muy contagioso y muy grave, porque es 30 veces más letal que la gripe común, que ya de por sí es un virus complicado- es el distanciamiento social. El distanciamiento social hace que, por un lado, aquellas personas que se enferman entren en cuarentena; y por otro lado, aquellas personas que son sensibles se alejen lo más posible. Esto dificulta la transmisión viral. En China, solamente en Wuhan, el cálculo es que si no se tomaran medidas de distanciamiento social, la cifra de infectados podría haber superado los 7 millones.  La gravedad del virus se ha mantenido estable, no ha disminuido, entonces la cantidad de enfermos graves depende de la cantidad de infectados. Hay un porcentaje de infectados que se van a poner graves. En la medida que disminuya la cantidad de infectados, habrá menos pacientes graves, entonces habrá más posibilidades de atenderlos correctamente. Así que me parece que las medidas que se han tomado son correctas. Argentina todavía no tiene circulación importante propia; eso nos pone en una situación de ventaja que tenemos que aprovechar.

-¿Se podrían tomar medidas en cuanto al transporte público?

-En la medida que uno va tomando estas medidas -suspensión de clases, otorgamiento de licencias a los grupos de riesgo, limitación de reuniones-, va disminuyendo la cantidad de gente que necesita viajar. Eso va bajando la cantidad de gente que viaja en transporte público. El transporte público, como otros servicios esenciales, debe sostenerse, porque de lo contrario podría afectar más gravemente el acceso a otros servicios, como la salud. El transporte debe sostenerse, tomando todas las precauciones necesarias. Hoy posiblemente todavía en Buenos Aires no se note, pero en la medida que esto avance, todo el transporte público tendrá muchos menos pasajeros, y podrían tomarse decisiones como poner un límite a la cantidad de gente que sube a un colectivo o a un vagón de subte o de tren.

-¿Nuestro sistema de salud está preparado para afrontar esta situación?

-Ningún sistema de salud del mundo hoy está preparado para afrontar esta situación, y el sistema argentino tampoco, con lo cual lo que estamos haciendo es prepararnos. Una de las cosas que estamos haciendo con estas medidas es ganar un tiempo muy valioso para prepararnos. Por un lado, no tenemos capacidad diagnóstica -salvo en el Instituto Malbrán-, porque es un virus nuevo. Posiblemente en los próximos días ya haya equipos en las provincias para que puedan hacer el diagnóstico. Luego, la cantidad de pacientes que tendremos que atender en las unidades de terapia intensiva de adultos durante el invierno seguramente será mayor. Ojalá podamos demorar estos casos lo más posible para que no colapse el sistema. Por eso es que el Ministerio de Salud ha monopolizado la compra de respiradores y todas las provincias están aumentando su capacidad en estas áreas. Lo importante es que, a partir de las medidas que se están tomando, tenemos algún tiempo para prepararnos para esto. Por supuesto, hay zonas del mundo que poco a poco van a ir saliendo de la epidemia y que podrán colaborar, como China colabora con Italia. Es muy probable que tengamos esta posibilidad, a medida que en el hemisferio norte vaya llegando el verano y empiecen a superar la epidemia antes que nosotros.

-Se han conocido casos de personas que se niegan a la cuarentena, ¿hay conciencia de lo que se está viviendo?

-De a poco vamos generando una conciencia. Normalmente lo que sucede, y que ha sucedido en todos los países del mundo, es que al principio la sensación es que se está sobreactuando, o que en realidad la cosa no es tan grave como parece, y la gente tiende a no acatar las normas. Pero en la medida que la epidemia empiece a mostrar su gravedad, la gente va a ir tomando conciencia. Es un desafío, y los medios de comunicación están poniendo suficiente hincapié en esto como para que la gente tome consciencia.

-El tema de la pandemia dejó en un segundo plano la ley de aborto, pero como presidente de una de las comisiones que debatirá el tema, ¿cómo será el tratamiento, una vez que ingrese el proyecto?

Este tema de la epidemia nos va a durar aproximadamente tres meses. En general en otros países ha durado dos meses, dos meses y medio; de hecho en China empezó en diciembre, estamos a marzo y ya está terminando. Así que imagino que ese tiempo nos llevará a nosotros, dependiendo también de la situación climática. Pasado esto, hay muchos temas que van a quedar para ser trabajados. La interrupción del embarazo es uno, y hay otros como la Agencia de Tecnología Médica y la Agencia de Precios de Medicamentos. Hay muchos temas en carpeta que formarán parte del trabajo. Argentina tendrá que entender que son unos meses donde habrá que tomarlo con calma para después continuar con el trabajo.

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