El necesario regreso a las escuelas

Por Gonzalo Straface. El presidente de la Comisión de Educación de la Legislatura porteña y diputado de Vamos Juntos analizó las causas por la que los estudiantes deben volver a las aulas, manteniendo las medidas de prevención para evitar el contagio del coronavirus.

Entre los múltiples impactos negativos producidos por la pandemia Covid 19 y la larga cuarentena que estamos transitando hace más de 150 días, el efecto del aislamiento en la educación de niños, niñas y adolescentes es, quizás, uno de los menos mencionados pero que más debe ocuparnos.

De acuerdo con un estudio de conjunto de UNICEF, UNESCO y el Banco Mundial el tiempo fuera de las escuelas es directamente proporcional al aumento de la deserción, con especial incidencia en aquellos niños más pobres, aumentando también el riesgo de embarazo adolescente y las situaciones de violencia. Asimismo, la pérdida de la interacción con compañeros y docentes y la ausencia de rutinas son causantes de estrés y ansiedad, disminuyendo la capacidad de aprendizaje.

Estas son solo algunas de las consecuencias negativas que, pese al compromiso y esfuerzo de todo el sistema educativo para mitigar los daños a partir de la educación virtual y otras herramientas de contacto con los alumnos, nos dejará este ciclo lectivo.

Para hacer frente a esta realidad, el ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires junto a los supervisores, las conducciones de las escuelas y los docentes, ha dispuesto una conjunto de medidas para asegurar la continuidad pedagógica en todos los niveles, organizadas en los siguientes ejes: utilización de modalidades de aprendizaje a distancia, movilización y formación del personal, atención a la salud y bienestar integral de las y los estudiantes.

Entre las medidas más importantes podemos mencionar: la entrega de 12.500 netbooks para los alumnos de sectores más vulnerables; la eliminación del consumo de datos en las plataformas educativas; una biblioteca digital con más de cinco mil recursos gratuitos; apertura de aulas virtuales, canales digitales de comunicación y Red de Apoyo Escolar para la enseñanza en los hogares; capacitación en línea de 20 mil docentes sobre herramientas educativas virtuales; la continuidad en el servicio de alimentación a través de la entrega de 4.600.000 canastas nutritivas; y el asesoramiento en tiempo real a las familias, contestando y resolviendo más de 179 mil llamados y consultas de las familias sobre las plataformas, hábitos y rutinas.

A pesar de la dedicación y el trabajo incansable de los involucrados, no todos los alumnos han logrado sostener el vínculo pedagógico suficiente con las escuelas o, en los casos más preocupantes, lo han perdido. Este universo, estimado en 6.500 estudiantes, necesita de nuestra especial atención e implementación de medidas específicas, que permitan prevenir el abandono escolar en los que presenten mayores dificultades, desde una visión integral y adaptando las estrategias pedagógicas a cada caso.

Con este objetivo, se ha propuesto un regreso parcial y controlado a las escuelas, para que aquellos más afectados por la falta de clases presenciales, puedan concurrir a los establecimientos, utilizar los recursos informáticos, recrear el vínculo con los docentes y sostener con estos encuentros sincrónicos y de apoyo en la realización de las tareas.

No se trata solamente de sostener el vínculo pedagógico, objetivo de por sí de la mayor relevancia, sino también de devolverle a la escuela en forma progresiva su rol ordenador en nuestra vida diaria, necesidad aún mayor para las familias monoparentales y en especial para las mujeres, que han visto aumentada en forma exponencial y desigual su carga en las tareas de cuidado.

No obstante lo descripto, el ministerio de Educación de la Nación, según lo dicho por su titular, ha optado por privilegiar los intereses políticos y gremiales por sobre las necesidades pedagógicas de niños y niñas, rechazando el protocolo presentado por las autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para el regreso prudente, paulatino y cuidado de docentes, personal no docente y alumnos a las escuelas.

El interés superior de los niños y su derecho a la educación deben ser siempre la guía de nuestras acciones, en especial para quienes ocupamos lugares de decisión, debiendo buscar incansablemente los consensos necesarios que produzcan políticas educativas que generen inclusión y calidad; y en este contexto inédito que nos toca vivir, brindarles a las familias mediante la vuelta progresiva de las clases presenciales, un horizonte posible de regreso a la normalidad.

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