No hay delito por adelantarse en la fila

Por Jorge Horacio Gentile. El profesor emérito de las UNC y la UCC y exdiputado de la Nación se refirió a la desafortunada expresión del presidente Alberto Fernández y la polémica por el “Vacunatorio VIP”.

Esta desafortunada expresión que desde México lanzó nuestro presidente Alberto Fernández refiriéndose al escándalo del vacunatorio VIP, sumada a la violencia practicada por sindicalistas contra manifestantes frente a la Quinta de Olivos y, el de otros, que colgaron en las rejas de la Casa Rosada bolsas mortuorias, son una muestra más de que muchos de nuestros políticos (oficialistas y opositores) no son los que nuestro país necesita en este difícil momento que estamos viviendo.  

Esto alimenta la incertidumbre y la desilusión de muchos que no le ven salida al futuro de nuestro querido país. El discurso presidencial de apertura de las sesiones del Congreso, dedicado en gran medida a bregar a favor de Cristina Kirchner en las causas judiciales que la tienen procesada a ella y a sus dos hijos; ni lo que se vislumbra para las elecciones de medio término, atemperan este creciente pesimismo. Muchos de nuestros jóvenes desilusionados aspiran a seguir su vida, estudios y realizar sus proyectos fuera de nuestro país, otros compatriotas y extranjeros temen invertir, mientras la pobreza, la desigualdad, la informalidad, la inseguridad y la inflación crecen y nos destruyen.  

La Argentina, entonces, ¿tiene salida?  

Nuestro país tiene y tuvo, no hace mucho, grandes personalidades que lideran o lideraron en el mundo distintas actividades. El Papa Francisco, los premiados: Carlos Saavedra Lamas, Nobel de la Paz, 1936; Bernardo Houssay, Nobel de Medicina 1947; Luis Federico Leloir, Nobel de Química, 1970; Adolfo Pérez Esquivel, Nobel de la Paz, 1980; y César Milstein, Nobel en Medicina, 1984; un escritor como Jorge Luis Borges, el arquitecto César Pelli, que construyó las Torres Petronas, en Kuala Lumpur capital de Malasia; el músico Daniel Barenboin; Máxima Zorreguieta, reina de Holanda; el ingeniero aeroespacial Pablo Gabriel de León que trabajó para la Agencia Espacial de EEUU (NASA); futbolistas como Diego Maradona y Leonel Messi; etc.  

PAE

Entre nosotros hay muchas personalidades destacadas y honestas que lucen en las más variadas actividades e instituciones científicas, educativas, empresariales, técnicas y sociales que trabajan y contribuyen todos los días para el bien común de nuestra sociedad.  

La coyuntura mundial no es del todo desfavorable, el aumento del precio de los comodities y el rebote de la economía después del encierro por la pandemia alumbran algunas esperanzas.  

Lamentablemente, en nuestra política no es donde priman estos liderazgos, ni donde se planean y ejecutan los proyectos que nos puedan sacar de este atolladero, y que nos vuelvan a encauzar por el camino que soñaron nuestros abuelos.  

¿Cómo solucionar este problema?  

Mi querido profesor Alfredo Fragueiro, en un discurso ante los alumnos del Colegio Monserrat en el año 1938, les decía: “El gobierno político, señores, está fundado, pues, en el gobierno moral de nosotros mismo, nuestros males no terminarán pese a todos los remedios, a todas las iniciativas regeneradoras hasta tanto no logremos imprimir en la conciencia de las generaciones venideras la noción de sus deberes morales fundamentales, correlativos a sus libertades y garantías declaradas. El remedio existe (…), inventado y en uso y en éxito completo; lo que falta es la voluntad para ponerlo en práctica”.  

“Sin este gobierno individual voy a demostraros que la ley y el poder civil, aunque sean respetados y acatados, serán ineficaces como medios de bienestar y progreso sociales, porque las leyes humanas respetadas en razón del régimen represivo que las acompaña y no en razón de un principio universal de convivencia, hacen a los hombres egoístas, da marcha atrás en la vida, para descender al estado primitivo de barbarie.”  

Quizás no lo conseguiremos en este año de elecciones, pero es imprescindible tomar conciencia que si no sabemos gobernarnos nosotros mismos nunca tendremos un buen gobierno civil. Y esto es urgente exigírselos a quienes nos piden el voto, difundirlo entre los que nos rodean y trasmitírselo a nuestros hijos, nietos y alumnos.  

Recordemos siempre que: ¡la esperanza es lo último que se pierde!  

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password